Chihuahua es el estado 23 en tipificar la violencia ácida como tentativa de feminicidio; sin embargo, la impunidad persiste en mi caso: Malena Ríos
A 2 mil 555 días del atentado, mi proceso penal permanece paralizado en espera que la SCJN determine si atraerá los amparos con los que mi atacante busca la absolución
CIUDAD DE MÉXICO (sucedióenoaxaca.com).- Un día antes de cumplirse siete años del atentado en mi contra, el Congreso del Estado de Chihuahua aprobó por unanimidad la #LeyMalena, reformando el Código Penal y la LGAMVLV estatal para sancionar de manera específica las agresiones provocadas con ácidos, sustancias químicas y corrosivas. Con esta aprobación, la reforma alcanza 23 entidades del país, lo que representa un avance nacional del 72%.
La Ley Malena tipifica la violencia ácida como feminicidio en grado de tentativa, reconociendo una modalidad de violencia que anteriormente permanecía invisibilizada y no constituía un delito en México.
Sin embargo, hoy 9 de septiembre de 2026, se cumplen siete años sin que exista justicia en mi propio expediente.
Desde diciembre de 2024, el autor intelectual Juan Antonio Vera Carrizal se ha burlado de la justicia al mentir sobre su estado de salud para evitar el juicio. Con el aval implícito del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca, justifica su permanencia en el Hospital Santa Anita de la capital oaxaqueña, impidiendo dolosamente que peritos de la Fiscalía General del Estado realicen una valoración médica imparcial que acredite su condición real.
A la par, su hijo Juan Antonio Vera Hernández, también autor intelectual del ataque, continúa prófugo de la justicia. Hasta la fecha, la Fiscalía de Oaxaca mantiene una recompensa de un millón de pesos sin dar resultados sobre su captura. Hago un llamado a todas las personas que pudieran dar datos que lleven a su detención a no dudar en hacerlo porque no podemos vivir en un país donde se violente a las mujeres.
Hoy se cumplen 2 mil 555 días de impunidad. Siete años en los que he tenido que enfrentarme a: Diez cirugías reconstructivas y decenas de tratamientos médicos continuos. Mi caso ha pasado por once jueces, dos gobernadores, tres fiscales generales y dos presidentes de la República, sin que ninguno haya garantizado una sentencia condenatoria para los cinco autores intelectuales y materiales del ataque.
Actualmente, mi proceso penal se encuentra en una pausa decisiva: la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tiene en sus manos la decisión de atraer o no los tres amparos donde Vera Carrizal solicita su absolución.
Hago un llamado al Máximo Tribunal a actuar con perspectiva de género y no permitir que la impunidad siga.
El 9 de septiembre de 2019, a las 10:00 de la mañana, intentaron matar a la mujer que fui. Hoy se cumplen siete años de una nueva vida en la que me he tenido que reinventar desde el dolor y el miedo para luchar y garantizar que lo que me pasó a mí no le vuelva a ocurrir a ninguna otra mujer en México.
Porque el mío no es un caso aislado. En México, entre enero y octubre de 2025, se identificaron 393 víctimas de amenazas o agresiones consumadas con ácido o sustancias corrosivas, de acuerdo con el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres. Con base en sus registros, más de la mitad de las personas agresoras fueron cónyuges o parejas (115), y exparejas (108).
A nivel mundial, se estima que, anualmente, ocurren al menos 10 mil ataques con ácido, según Acid Survivors Trust International, pero podrían ser más, pues muchos países no llevan un registro oficial y en otros no se denuncia por temor a represalias.
¡Ni una mujer quemada más en México!
María Elena Ríos Ortiz
Defensora de Derechos Humanos y sobreviviente de Violencia Ácida.