La exposición del artista fallecido el pasado 2 de junio permanecerá hasta el 7 de noviembre
La selección presenta una amplia variedad de técnicas del grabado, entre ellas mezzotinta o manera negra; aguafuerte y aguatinta; así como procesos experimentales que incorporan lana metálica, barniz blando, barniz dulce, ácido directo, crayón y colofonia
OAXACA, Oax. (sucedióoenoaxaca.com/vía IAGO).- Enrique Flores (1963–2026) fue un destacado artista plástico y maestro grabador oaxaqueño, reconocido por su amplia trayectoria en la gráfica contemporánea, su obra llega al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) a través de la muestra «Gráfica» que abrió el 18 de julio y permanecerá hasta el 7 de noviembre de 2026.
“El maestro Enrique Flores era cercano colaborador del IAGO, desde hace un año estábamos preparando la exposición que presentamos, pero hace un par de meses murió, sin embargo, junto con su familia continuamos con esta muestra que él mismo concibió. Nos interesa mostrar su trabajo, porque va más allá de lo que es su obra, que es muy importante, pero hay también una labor educativa de difundir la gráfica desde Huitzo”, comentó Hazam Jara, director del IAGO.
A través de imágenes que evocan el mar, la naturaleza, la figura humana y la memoria, la exposición ofrece un recorrido por la madurez técnica de uno de los grandes exponentes del grabado contemporáneo en el estado. La muestra reúne obras realizadas en el último lustro de vida de Flores, incluyendo algunas de sus piezas más recientes.
Escenas de la vida cotidiana de las zonas rurales es lo que nutrió a Enrique Flores a la hora de crear, en su obra destaca la figura de la mujer a quien él consideraba parte importante de toda sociedad.
“Al principio realizaba paisajes los cuales copiaba de las revistas, pero la mujer siempre ha estado presente es el personaje principal de lo que hago, aunque también incluyo al hombre”, detalló en una entrevista en 2014.
La selección presenta una amplia variedad de técnicas del grabado, entre ellas mezzotinta o manera negra; aguafuerte y aguatinta; así como procesos experimentales que incorporan lana metálica, barniz blando, barniz dulce, ácido directo, crayón y colofonia. Varias obras también fueron realizadas con entintado a la poupée, técnica que permite aplicar distintos colores directamente sobre una misma placa antes de la impresión.
Su lugar de origen fue lo que más lo influenció a la hora de pintar, es por eso que tras haber vivido fuera de Huitzo, Flores regresó y desde este sitio produjo su obra durante los últimos años.
Flores contó que desde pequeño le gustaba mucho dibujar, pero fue en la secundaria cuando le inquietó aprender a pintar, tenía un tío que hacía paisajes y a finales de 1970 comenzó a crear las primeras obras con él.
Flores era especialista en técnicas como el grabado en metal y la litografía, fundó su propio taller en Huitzo en 1988 y participó en más de 25 exposiciones individuales y 50 colectivas dentro y fuera de México. Su obra forma parte de importantes colecciones públicas e internacionales.
Sobre Enrique Flores
Cuando tenía 18 años ingresó a la Escuela de Bellas Artes, solo estuvo un año y conoció a los artistas, Alejandro Santiago y Mariano Pineda, con la idea de entrar a La Esmeralda, se fue al Distrito Federal. “En ese tiempo en maestro Rufino Tamayo venía mucho a Huitzo, porque la Escuela Secundaria lleva su nombre, cuando quise entrar a La Esmeralda, el presidente municipal me dio los datos de Tamayo lo fui a visitar y él habló con el director de La Esmeralda para que yo pudiera entrar, pero como no había acabado el bachillerato no pude ingresar”, detalló el artista en una entrevista en 2014.
En esa época conoció al maestro Rodolfo Morales, fue él quien lo llevó a la Casa del Lago, sitio donde daban clases de pintura, también lo recomendó con sus amigos que daban los talleres libres en la Academia de San Carlos. Fue Morales quien le comentó del Taller Rufino Tamayo (TRT), que se encontraba en la ciudad de Oaxaca, regresó a Oaxaca en ingresó al TRT donde estuvo durante dos años.
Después del Taller Tamayo se fue a trabajar con Juan Alcázar, donde aprendió las distintas técnicas gráficas, “tenía un poco de conocimientos sobre el grabado, pero fui con Alcázar para especializarme y estuve tres años”.
Enrique Flores recordaba los días cuando hacía bodegones y paisajes, el artista consideró que el TRT le abrió el panorama, “tenían otra visión de lo que era la pintura, el maestro Donis siempre nos recomendaba pintar cosas de nuestra imaginación”.
Es ahí cuando el artista comenzó a crear otros personajes, “unos eran raros, medios fantasmales, una obra se quedó como parte del acervo del TRT, al principio fue difícil porque uno está acostumbrado a copiar algo de lo ya hecho y el empezar a dibujar de la imaginación cuesta un poco de trabajo, pero uno se va adaptando”.
Los seres fantasmales con el tiempo los fue dejando e incorporó otros elementos, como colores y formas, su trabajo se fue modificando poco a poco.
Admirador de la obra de Rufino Tamayo y Rodolfo Morales, Flores dijo tener mucha influencia de este último, “además lo conocí, me invitaba a su taller en Coyoacán y me daba consejos técnicos, me gustaba su obra porque creo que Ocotlán y Huitzo no están tan distanciados y no son tan diferentes hay muchas tradiciones y costumbres parecidas”.