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Nochixtlán y Tanhuato, ¿Crímenes de Estado?

Fotografía: “Desde las nubes” de JAIME ORTIZ

Un día antes de cumplirse dos meses de los trágicos hechos ocurridos el pasado 19 de junio en Nochixtlán, Oaxaca, se presentó un acontecimiento que puede dar luz a la investigación –que empuje al esclarecimiento de la verdad histórica- del domingo rojo: la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una Recomendación, en la que concluye que la Policía Federal ejecutó extrajudicialmente a 22 personas, e hizo uso excesivo de la fuerza pública en otros 21 crímenes cometidos, durante un operativo policiaco, en mayo de 2015, en el rancho El Sol, municipio de Tanhuato, Michoacán.

El ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, reconocido abogado universitario, detalló en la Recomendación 4VG/2016 que se consumaron 22 ejecuciones arbitrarias, además hubo uso excesivo de la fuerza y se cometieron otras violaciones graves a las garantías constitucionales. Esta Recomendación pondera que existió manipulación de las evidencias por parte de la policía y se perpetraron tratos indignos a cuerpos de personas fallecidas.

La Recomendación es rigurosa y contundente, exige castigo a quienes violaron e incumplieron los protocolos y señala que “los derechos humanos no son un recurso para la impunidad”. Sin duda, estamos ante una Recomendación inédita en la historia de los derechos humanos de México.

Por otra parte, el miércoles 17 de agosto, comparecieron ante la Comisión Especial de Seguimiento del Caso Nochixtlán del Senado de la República, la Comisión Nacional de Seguridad y agentes de la Policía Federal que participaron en los hechos del 19 de junio.

En esta comparecencia, por primera vez reconocieron que, efectivamente accionaron armas de fuego contra manifestantes. Además, hicieron otras revelaciones importantes: a).- La Policía Estatal sí llevaba armas, cosa que les sorprendió, pues no es usual en un operativo de este tipo, b).- La Policía Federal llegó en auxilio de éstos, ya que los manifestantes les superaban en número, c).- Hubo contradicciones en las declaraciones, unos agentes afirmaron que si iban armados, otros que no.

A la fecha persisten vacíos y omisiones en la investigación, de los ocho crímenes y más de 190 heridos, atraída por la PGR. En principio, porque las autoridades no han podido ingresar al municipio para hacer los peritajes correspondientes y tomar los testimonios de las víctimas y testigos.

Asímismo, no ha existido colaboración de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, y además ha sido desestimada y señalada de parcial la investigación realizada por la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca. Ésta última, es la única instancia que ha brindado información detallada sobre los hechos del domingo rojo.

¿Podemos confiar en las investigaciones que practican tanto la Fiscalía de Oaxaca como la PGR? La respuesta es no. Ambas instancias han incurrido en practicas dilatorias, ocultamiento de la información y falta de profesionalismo en las indagatorias.

Por ello, destaca el papel que juegan las comisiones de derechos humanos, en tanto órganos autónomos que están facultados para realizar una investigación meticulosa sobre los hechos ocurridos en Nochixtlán, Oaxaca.

Con la Recomendación emitida en el Caso Tanhuato, la CNDH ha trazado el rumbo que pueden tomar las investigaciones en Nochixtlán. Una investigación profesional, rigurosa e independiente puede llevar a esclarecer los hechos del domingo 19 de junio.

¿Qué fue exactamente aquello que sucedió en Nochixtlán, Oaxaca? ¿Quién ordenó que se cometieran los atroces crímenes contra población civil desarmada? La línea de mando, sin duda alguna conduce, o bien al titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, o al titular del ejecutivo de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo.

La Comisión Nacional de Seguridad y la Policía Federal tienen muchas preguntas que responder. Por ejemplo, señor Renato Sales: ¿Nos puede describir la cadena de mando en el operativo efectuado en Oaxaca? ¿Quiénes dirigían las acciones, dónde se encontraban y qué conocimiento de los hechos tenían el Secretario de Gobernación y el Presidente de la República? ¿Participaron en el operativo policías vestidos de civil? ¿Participaron en el operativo efectivos del Ejército o de la Marina Armada de México? Estas, entre otras preguntas.

Finalmente, Nochixtlán y Tanhuato, son un reflejo de la realidad del país, el rostro crudo de México. La crisis humanitaria y la crisis de los derechos humanos, en ambos casos, alcanzan el clímax, el punto culminante.

A partir de estos dos episodios de la historia reciente de México, se tendrá que escribir una nueva narrativa del país, a partir de un clamor de justicia.




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