OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com/vía CONSORCIO).- En conferencia de prensa realizada este jueves 2 de julio, en el Zócalo de Oaxaca, Consorcio Oaxaca y la Comedora Comunitaria Nkä’äymyujkëmë, Comamos Todxs denunciamos públicamente la falta de justicia en el caso de detención ilegal, arbitraria, actos de tortura y graves violaciones a derechos humanos cometidas en enero de 2024 contra Fila Aldaz Desiderio, persona indígena Ayuuk, no binarie, defensore de la lengua Ayuuk, de la tierra, el territorio y los derechos humanos, integrante de la Comedora Comunitaria.
A más de dos años de los hechos, Fila continúa enfrentando no sólo las secuelas físicas, psicoemocionales y comunitarias de la tortura, sino también la violencia institucional derivada de la omisión, la dilación, la falta de protección efectiva y la ausencia de una ruta integral de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Su caso expresa una cadena de violencias estructurales sostenidas por el racismo institucional, la transfobia, el punitivismo, la criminalización de la protesta y la negligencia cotidiana de las instituciones obligadas a prevenir, investigar, sancionar y reparar la tortura, siendo una muestra más del sistema fallido en materia de tortura en Oaxaca.
El 27 de enero de 2024, después de participar en una calenda contra la gentrificación, Fila fue víctima de detención arbitraria e ilegal por parte de elementos de la Policía Estatal. De acuerdo con su testimonio, fue golpeade, tirade, pisoteade, esposade de forma que se restringió su circulación, arrastrade y subide por la fuerza a una patrulla. Durante el traslado y posteriormente en instalaciones oficiales, fue sometide a amenazas, actos de discriminación por su origen indígena y su orientación sexual, humillaciones, tratos crueles y la negativa de acceso a agua y a su tratamiento médico. Estos hechos constituyen graves violaciones a su integridad, dignidad, salud, seguridad personal y proyecto de vida.
Denunciamos que la tortura no termina cuando cesa la agresión física. La tortura se prolonga en el miedo, el estrés postraumático, la ansiedad, la depresión, el hostigamiento, la persecución, la estigmatización, la carga comunitaria de sostener la vida cotidiana y la revictimización institucional. En el caso de Fila, la violencia ha continuado mediante actos de intimidación, vigilancia, amenazas y agresiones dirigidas también al espacio comunitario del que forma parte. Pretender reducir la gravedad estos hechos oculta la dimensión estructural de un sistema que permite que cuerpos indígenas, disidentes sexogenéricos, empobrecidos y defensores sean tratados como vidas disponibles.
Reiteramos que Oaxaca requiere atención prioritaria. En los registros del fuero federal para el periodo 2018-2024, el Registro Nacional del Delito de Tortura identificó que Oaxaca concentró 15.4% de las víctimas federales, equivalente a 1,224 víctimas; además, registró 965 presuntos responsables, 10.5% del total nacional en ese ámbito. Esta concentración no debe interpretarse como un dato meramente estadístico, sino como una alerta en territorios con alta diversidad cultural y lingüística, con comunidades indígenas y afromexicanas, la tortura y la detención arbitraria se agravan cuando no hay defensa adecuada, intérpretes, controles de legalidad, peritajes independientes ni rutas culturalmente pertinentes.
La información del INEGI también evidencia una carga relevante de violaciones a derechos humanos en Oaxaca. El Censo Nacional de Derechos Humanos Estatal 2025 reportó 8 mil 035 hechos presuntamente violatorios registrados en la entidad durante 2024. Aunque ese dato no equivale exclusivamente a tortura, sí ayuda a ubicar el contexto institucional en el que deben fortalecerse los mecanismos de prevención, investigación y reparación. A nivel internacional, la edición 2026 del Índice Global de la Tortura, difundida por la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), mantiene a México dentro de los países evaluados en América y lo ubica en un nivel de “riesgo alto” de tortura y malos tratos.
Afirmamos que la respuesta institucional no puede limitarse a trámites formales, oficios, reuniones o acciones pantalla. La simulación también violenta. Simula quien reconoce públicamente compromisos, pero no protege en lo cotidiano; quien abre procedimientos sin intención de señalar responsables; quien posterga peritajes indispensables; quien fragmenta el daño para evitar una reparación integral; quien exige a la víctima insistir una y otra vez para ser escuchada generando desgaste.
Por ello, nuevamente señalamos la responsabilidad estructural del Gobierno del Estado de Oaxaca y de las instituciones de seguridad, procuración de justicia, atención a víctimas y derechos humanos. La tortura es delito, no procedimiento. Ninguna autoridad puede colocarse por encima de la dignidad humana. La seguridad pública no puede construirse con abuso de poder, discriminación, fabricación de culpables ni criminalización de quienes defienden la tierra, el territorio, la alimentación comunitaria, la lengua y los derechos humanos.
Exigimos que la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca cumpla con sus obligaciones frente al caso: actuar con debida diligencia, perspectiva intercultural, antirracista, transincluyente y de diversidad sexogenérica reconocer la gravedad de los hechos denunciados; evitar cualquier forma de revictimización; garantizar medidas de protección efectivas; investigar las omisiones institucionales y emitir las determinaciones necesarias para que exista verdad, justicia, reparación integral y garantías de no repetición. La Defensoría no puede permanecer pasiva ni limitarse a una actuación meramente administrativa frente a denuncias de tortura, discriminación y hostigamiento; mientras simula con la instalación del Mecanismo Estatal de Prevención de la Tortura, en su actuar no cumple ni con abrir las carpetas de investigación en la Secretaría de Seguridad Pública en el caso de Fila.
Exigimos también que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de Oaxaca (CEAVO) cumpla sus obligaciones de atención, acompañamiento y reparación integral. La CEAVO debe garantizar una ruta clara, accesible, culturalmente pertinente y no revictimizante que incluya atención médica y psicosocial especializada, acompañamiento jurídico, medidas de seguridad, reconocimiento del daño individual y comunitario, reparación económica, medidas de satisfacción y garantías de no repetición. Una y otra vez seguimos documentando y señalando las deficiencias de la institución encabezada por Héctor Eduardo Vila, el caso de Fila no es excepción de su decepcionante e indignante actuación. La reparación no puede reducirse a gestiones parciales ni a respuestas burocráticas, debe reconocer el impacto profundo que la tortura produce en la vida y el proyecto político de una persona defensora.
Llamamos a la Fiscalía y a las autoridades competentes a garantizar la aplicación del Protocolo de Estambul, la investigación imparcial e independiente de los hechos, la identificación de responsabilidades directas y de cadena de mando, y la sanción penal y administrativa de quienes participaron, permitieron u omitieron actuar frente a la detención arbitraria, la tortura, los tratos crueles, la discriminación y el hostigamiento posterior.
Fila ha sostenido, junto con su comunidad, un trabajo de cuidado y defensa de la vida a través de la Comedora Comunitaria Nkä’äymyujkëmë, Comamos Todxs, compartiendo alimento, agua, dulces, juguetes y acompañamiento con niñeces, mujeres en situación de violencia, familias indígenas, personas migrantes y poblaciones precarizadas. Atacar a Fila también implica atacar redes comunitarias que sostienen la vida frente al abandono institucional.
Por ello, hacemos un llamado amplio a organizaciones, colectivas, comunidades, medios de comunicación y sociedad civil a acompañar esta denuncia, amplificar la voz de Fila y exigir que el Estado deje de simular, reconociendo que no es el único caso en Oaxaca, es parte de las violencias constantes de esta supuesta Primavera Oaxaqueña.
Exigimos justicia, verdad, reparación integral y garantías de no repetición.
Exigimos alto al hostigamiento, alto a la discriminación, alto a la tortura y alto a los desalojos de espacios donde se comparte alimento con poblaciones vulneradas.
La verdad no se obtiene bajo tortura. La justicia no puede esperar.
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