OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- A Salvador Aquino lo conocía hará siete u ocho años, cuando brindó una función de cuentacuentos en la Biblioteca Profesor Ventura en San Martín Mexicapam, un espacio que, desafortunadamente, cerró sus puertas de manera inexplicable después de dos años de fomentar la lectura de una manera espectacular.
«Él es Chava Aquino, narrador oral», me dijo Mónica Palomino cuando me lo presentó. En aquel entonces, el concepto narración oral era era nuevo para mí. Ahora, conversando con Salvador Aquino, comprendo la magnitud del ¿oficio?, ¿profesión?, ¿arte? ¿apostolado?, que ejerce este profesor miahuateco que sólo pierde la sonrisa cuando habla de las adversidades que enfrenta su localidad y qué él y sus colegas tratan de combatir desde sus trincheras: el magisterio y la narración oral.
«Con la narración oral compartes las palabras, y las palabras se vuelven libres, cuando un autor o autora, las comparte con las personas, los narradores orales las transmitimos, y en ese momento las palabras ya no solo le pertenecen a quien las escribió o quien las narró en voz alta, en ese momento la palabra es libre para todos», explica Chava.
«Los narradores orales democratizamos la palabra, la literatura, porque le damos acceso a todas las personas, y todos podemos compartir la palabra porque todos tenemos algo qué contar», agrega.
-¿Qué está pasando en Miahuatlán y cómo se ha ido convirtiendo en una localidad donde la narración oral tiene más presencia que en ninguna otra de Oaxaca?
-En Miahuatlán están pasando varios fenómenos, algunos derivados de los estragos que causa el modelo capitalista que nos lleva a la deshumanización. Estamos viviendo índices de violencia elevados, hoy mismo despertamos con la noticia de una persona más fue encontrada sin vida.
Hay mucha necesidad de promover el arte, el deporte, los espacios de encuentro, pero esto no es reciente, sucede desde hace varios años. En Miahuatlán se encuentra un penal de mediana seguridad , hay una universidad, hay una unidad militar y están llegando tiendas transnacionales que a decir de las autoridades representan el progreso del pueblo.
Mientras esto sucede, en 2019 integramos el Colectivo de Narradoras y Narradores Orales con maestras y maestros que somos quienes abanderamos cusas sociales. Al ver nuestra realidad dijimos: tenemos que hacer algo por el futuro de las infancias y hay que hacerlo ya, porque mañana esas infancias ya habrán crecido.
Nuestro Colectivo «Cuenteras y Cuenteros por la Paz» comenzó a buscar espacios de encuentro para compartir la palabra antigua, la palabra de los abuelos, la palabra nueva, la palabra de los autores. Vamos a escuelas, a colonias, a barrios , agencias, porque parafraseando a Fito Páez: «quién dice que todo está perdido», no todo está perdido, podemos hacer algo y ese algo es rescatarnos, porque nadie nos va a venir a rescatar , nosotros mismo debemos rescatarnos porque solo el pueblo puede rescatar al pueblo.
Nuestro colectivo nació después de varios años de haber creado un círculo de lectura, en el 2011, luego no empezamos a organizar para dar espectáculos en lugares donde difícilmente llega la cultura, generalmente vamos a barrios y colonias alejadas del centro de Miahuatlán, porque sucede que la cultura se centrifica y si una familia de alguna colonia quiere llegar al centro tienen que pagar un transporte, y si son tres hijos, por ejemplo, cuánto van a pagar de pasaje de ida y regreso, dinero que mejor lo utilizan para alimentos.
Miahuatlán tiene más de 64 colonias y son contados los parqués públicos. Miahuatlán no tiene teatros, solo hay una casa de la cultura , hay tan solo una biblioteca para más de 50 mil habitantes, hay una librería muy pequeña de la Universidad pero, en cambio, cuántos lugares donde se venden bebidas alcohólicas: en una calle podemos contar más de quince. Esta es nuestra realidad.
Ante esta realidad, en 2023 nos organizamos para crear el Festival Internacional de Narración Oral Voces por la Paz, al que invitamos a narradores de otros países y de la república mexicana para llegar a más públicos no solo infantiles, sino además juveniles e incluso de adultos. Nuestro colectivo se presenta con toda persona que nos quiera prestar sus ojos sus oídos y su corazón para escuchar palabras.
Este año, a través del proyecto «Cuentos por la paz, espectáculos de narración oral para fortalecer la vida comunitaria», que cuenta con el apoyo económico del PECDA, daremos diez presentaciones en nuevos espacios para llegar a más personas en Miahuatlán.
Uno de mis mayores propósitos es que Miahuatlán se convierta en una Ciudad Palabra, como Alajuela, un lugar de Costa Rica que se llama Alajuela Ciudad Palabra, donde se realizan festivales de narración oral muy importantes como el llamado «Puro cuento», al que tuve la fortuna de ser invitado.
Y, para cerrar, solo comentaré que me hice narrador oral gracias a mis abuelas que me fueron arropando con palabras.
«Yo fui creciendo con palabras -como dice León Felipe -. Yo no sé muchas cosas es verdad solo les he dicho lo que he visto y he visto que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los miedos del hombre han creado los cuentos, que los gritos del hombre los ahogan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos. Yo no sé muchas cosas, es verdad, pero a mí me han criado con cuentos, y yo me sé todos los cuentos».
