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Oaxaca, sus bandas y el viento que nos une

FRANCISCO JAVIER VARGAS LUNA*

              El viento que nos une a los que amamos las bandas de música

nos tiene que empapar de compromiso, un compromiso serio con el propósito

de colocar a las bandas en el lugar de la cultura contemporánea que se merece.

JOSÉ RAFAEL PASCUAL-VILAPLANA

Director de la Banda Municipal de Bilbao

La prosperidad pronta en la música de Oaxaca radica en apostarle de verdad a sus bandas filarmónicas de viento.

“Las bandas de música del siglo XXI tienen ante sí un futuro fértil, diversificado y lleno de potencialidades. Creo que en la cultura musical de nuestro tiempo las bandas han de ocupar su lugar específico y definitorio, han de saber acercarse a la sociedad actual con propuestas artísticas que sepan educar además de entretener. Es necesario diferenciar la función de las bandas de música amateur, la de las bandas de música de centros educativos y la de las bandas profesionales”, sostiene José Rafael Vilaplana Pascual, director titular de las bandas sinfónicas de Barcelona y Bilbao, España.

Como bien comenta el maestro Vilaplana, uno de los directores de banda más reconocidos en el mundo en su primer entrevista del 2018 al portal www.nuestrasbandasdemusica.com las bandas de viento se han ganado hoy en día un papel importante en la formación no solo para músicos principiantes, sino también para músicos profesionales, que encuentran en estas agrupaciones el mismo potencial artístico que en una orquesta, grupo de cámara o ensamble profesional, dejando atrás el antiguo paradigma social donde se encasillaba a las bandas de viento como agrupaciones de segunda categoría.

Oaxaca estado de bandas de viento

Oaxaca posee infinidad de instrumentistas de viento de alto nivel, y es también la región en México, y seguramente de las primeras en el mundo, donde más tradición, escuela y agrupaciones sólidas de esta categoría se encuentran; y que a su vez se refleja en el alto porcentaje de músicos profesionales de aliento que hoy se desempeñan en las principales agrupaciones del país. Basta con visitar alguna comunidad oaxaqueña para darse cuenta del enorme bagaje e historia que cada una encierra.

Aquí un ejemplo con la Banda Filarmónica Nueva Generación del municipio de Santiago Zoochila.

La entidad cuenta con 8 regiones y 570 municipios, no sería fácil saber la cantidad de bandas filarmónicas que existen, pues este número está en constante cambio, pero como bien dice un dicho en el estado; “Un pueblo sin banda es un pueblo sin alma”. Solo para entender la magnitud.

Un claro ejemplo es el municipio de Santa María Tlahuitoltepec, Mixe, donde tan solo en la cabecera municipal existen 35 agencias o comunidades más pequeñas y casi en cada una de ellas encontramos una o más agrupaciones de viento tradicionales.

De todas sus regiones, la que hoy sobresale por su calidad bandística sin duda es la Sierra Norte, territorio compartido entre zapotecos, mixes y chinantecos. En esta parte encontramos bandas municipales que residen en los pueblos, agrupaciones originarias de “la escoleta” como comúnmente se le conoce al espacio donde realizan sus ensayos y donde cada año se forman nuevos músicos.

Estas bandas cuentan con un repertorio en música tradicional escrita por los mismos compositores de la región, los géneros más utilizados son­: sones, sones y jarabes, fandangos, chilenas, zapateados, marchas, valses, boleros, cumbias, shottis, peteneras, mazurcas y swings, pasos dobles, e inclusos oberturas.

Es asombroso cómo en sus presentaciones, que regularmente son en las festividades patronales de los diferentes pueblos, las agrupaciones pasan días sin repetir una misma pieza musical ejecutando todo esto de memoria.

Paralelo a esto, también existen dos escuelas que por mucho tiempo han levantado el estandarte bandístico del estado a nivel nacional e internacional, escuelas que no solo han sido semilleros de instructores de música sino también de músicos instrumentistas profesionales.

Taller de música del Centro de Integración Social Nº 8 y CECAM

Las bandas en estas escuelas definen su repertorio en música tradicional, pero también experimentan en nuevos géneros, hablo de la Banda Filarmónica del Centro de Integración Social Nº 8”, ubicado en San Bartolomé Zoogocho en la región zapoteca, y “La Banda del Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe” CECAM, ubicado en Santa María Tlahuitoltepec en la región mixe, que en 2017 cumplió 40 años.

A pesar de que las agrupaciones sufren cambio de sus integrantes año con año, siempre se han sabido mantener gracias a que basan su sistema de enseñanza en bandas divididas en diferentes niveles: banda principiante, intermedia y avanzada, por lo que siempre cuentan con músicos que los suceden.

Las bandas de viento, forman el seno de la identidad y unión entre nuestros pueblos, han sido la escuela por excelencia, formadora de generaciones de músicos oaxaqueños, instrumentistas que capaces de ingresar a cualquier conservatorio o escuela profesional del país.

Y a pesar de que estas agrupaciones se han venido influenciando de ritmos y estilos de otros estados, como el “estilo sinaloense”, sobre todo en los municipios más cercanos a la capital, la gran mayoría sigue manteniendo el toque auténtico que caracteriza la música del estado. Este video es prueba de ello.

Es claro que la cultura en Oaxaca pasa por unas crisis y no se puede pensar en que el gobierno apoye a todas sus bandas, pero tampoco se ha aterrizado o enfocado en lo más importante: impulsarlas de verdad, motivarlas, crear encuentros y festivales bandísticos de alta calidad, llevarles a directores que de verdad sean especialistas en banda para que instruyan a nuestros directores tradicionales.

Ha faltado apoyo a nuestros compositores y darles herramientas para que con su código tradicional y creatividad experimenten nuevas propuestas; premiar su música y proyectarla en medios de difusión masivos; todo esto en conjunto sin duda haría un devenir del desarrollo cultural. No somos Europa, ni deseo compararnos o llegar a serlo, solo se trata de cimentar y fomentar bien nuestra música, nuestrads bandas de viento.

Es imperativo ofrecerle a nuestro pueblo más música de mayor calidad y ya no los concurridos megaconciertos en cantidad, con más de 1,000 músicos en escena ejecutando a tiempos diferentes el “Jarabe del Valle”.

De la misma manera, habría que pensar en lo que hemos limitado a la Banda Sinfónica del Estado, una de las agrupaciones de viento más reconocidas del país, con 150 años de trayectoria, y máximo referente de nuestras bandas tradicionales y escolares, reduciéndola a sólo presentarse «Bajo el laurel».

Es necesario llevarla a una sede apropiada, con temporadas y conciertos bien estructurados, con mayor difusión, pero sobre todo, apostarle a su repertorio para privilegiar obras escritas para este tipo de agrupaciones, y dejar un tanto por su lado las adaptaciones de música originalmente pensada para orquesta.

La banda del CIS Nº 8 nos da ejemplo de ello en este video con la obra “Libertadores” de Oscar Navarro, bajo la dirección del maestro Víctor Reyes Francisco, una obra original para Banda Sinfónica de grado 5.

Hoy en día, el mundo de las bandas se ha dignificado internacionalmente y Oaxaca no debería ser la excepción.

*Francisco Javier Vargas Luna, clarinetista y saxofonista originario de Santiago Zoochila, sierra norte de Oaxaca, formado en el CECAM, el CIS No. 8 y la Facultad de Música de la UNAM. Acaba de concluir un Diplomado en Estudios Europeos de Clarinete en la Academia de Música del Principado de Mónaco, becado por la Fondation Turquois.




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