DONALDO BORJA*
“Oaxaca vives en mí / y yo por ti doy la vida” escribía el que posiblemente sea uno de los grandes exponentes de la música regional oaxaqueña, don Álvaro Carrillo. Dichos versos son la síntesis genuina de la idealización y romanticismo que envuelve a los oaxaqueños. Pero cabe otra posibilidad —la más peliaguda del asunto—: que sintamos en la piel resonar el Jarabe del Valle, la Canción Mixteca, Flor de piña o alguna otra canción, poema o arte. Este resonar se remarca cada año después de las fiestas de la Virgen del Carmen con la Guelaguetza.
El origen de dicha fiesta se remonta a 1932, tras los sismos que devastaron al Estado en 1931 y por los 400 años de su fundación. El “Homenaje racial”, como fue promocionado, es justamente la parte más álgida de las fiestas —que irónicamente no es del todo de los oaxaqueños—, pero que en la conciencia colectiva alegra a todos y hace que el Cerro del Fortín —corona de los Valles Centrales— se vista de colores, música y expresión folclórica. Así, bajo el eslogan: “Julio, mes de la Guelaguetza”, se oculta la que también es un triste desconocimiento: la historia de Oaxaca.
[1]Para muchos visitantes, y algunos locales, la historia de Oaxaca se centra en el “Homenaje racial”. Sin embargo, nuestra historia como Estado nace por el lejano 1823, tras las largas disputas entre el centralismo y el federalismo. Y más aún, nuestra historia como la Ciudad de Antequera se traslada a los años de la colonia: 1532; y cabe por mera mención que, en 1526, aquella demarcación rodeada por el Marquesado de Cortés era reconocida como la Villa de Antequera.
Empero, si seguimos retrocediendo en nuestra historia, llegamos hasta los primeros vestigios humanos, hace no más de 10 mil años. La evidencia la encontramos en las cuevas de Mitla, en el Valle de Nochixtlán —y cabe aclarar que estos poblamientos estaban relativamente cercanos a lo que sería el Valle de Tehuacán, lugar donde se domesticó el maíz—, en la región de la Cañada, especialmente la Hacienda Tecomaxtlahuaca y la Cueva Cheve. Oaxaca no tiene historia, Oaxaca es historia.
[2]Los libros siempre han sido contenedores o soportes de conocimiento. Entre ellos se tejen historias, y algunos contienen a la Historia. Los libros que hablan sobre la historia de Oaxaca han brotado de largas investigaciones. Quizá los libros más destacados y canónicos de la historia del estado son: Geográfica descripción del dominico Francisco de Burgoa, Historia de Oaxaca del padre José Antonio Gay, y Nociones elementales de geografía histórica del estado de Oaxaca de Cayetano Esteva.
Sin embargo, las generaciones que van de 1993 a 2008 vieron en sus aulas de primaria, específicamente en tercer grado, un libro cuya portada era “Viernes de Mercado” del pintor Rodolfo Morales, pintura que se ubica en el Salón de Cabildo del Palacio Municipal de Ocotlán de Morelos, Oaxaca. Dicho ejemplar, entre sus páginas, explicaba la historia y geografía de nuestro estado. Al paso del tiempo, tras los nuevos planes de estudio para la educación básica, dicha asignatura salió de la primaria —como si se hubiera graduado— para trasladarse al nivel de secundaria, bajo el nombre de “Asignatura Estatal”.
El paso del tiempo hizo que aquel libro amarillento de tercero de primaria feneciera. Empero, una editorial oaxaqueña recuperó el material y, bajo su propio sello, reeditó aquel vetusto libro que hoy se denomina Historia y Geografía de Oaxaca, entre cuyos autores cabe mencionar a: Anselmo Arellanes Meixueiro, Víctor de la Cruz Pérez, María de los Ángeles Romero Frizzi, Carlos Sánchez Silva, Francisco José Ruiz Cervantes, Víctor Raúl Martínez Vázquez y Emilio López Jiménez. La mayoría de ellos fueron autores de aquel libro que empleó la generación de 1993 y cuya primera edición fue en 1994.
Por ello, si hoy se pretende hablar de la grandísima historia de Oaxaca, Historia y geografía de Oaxaca es un referente para el acercamiento a nuestra historia. Salvo los libros anteriormente citados, este último hace un gran enlace con los eventos ocurridos en tiempos más actuales. El libro de Historia y Geografía de Oaxaca de 1994 se queda hasta los años posrevolucionarios, mientras que el libro ‘moderno’, cuya última edición fue en 2023, cierra con lo ocurrido en 2006. En esta época donde el fervor oaxaqueño va en aumento, es importante no solo conocer, sino reconocer nuestra historia; quizá en ella encontremos un poco de dignidad y sigamos luchando por aquellas cosas que valen la pena. Posiblemente, el reconocimiento histórico nos haga decir: “Oaxaca vives en mí / y yo por ti doy la vida”.
*Donaldo Borja estudió la licenciatura en Filosofía en el Instituto de Estudios Superiores Tomás de Aquino (IESTA) y actualmente estudia la Licenciatura en Historia en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Ha publicado cuentos, ensayos y artículos. Ha traducido algunos poemas del poeta Óscar Oliva del español al latín. Ha participado en el programa colectivo Carruaje de Pájaros en la radio de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) de 2016-2018. Fue coordinador de la prensa escrita en el Centro Internacional de Prensa (CIP), durante la visita del Papa Francisco a México 2016. Creador y director del programa de Radio y Podcast Tertulias en la azotea dependiente de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Ha sido profesor los niveles básico, media superior y superior.