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Aristegui, y el espíritu de Sor Juana, pregona en la plaza pública

MIGUEL ÁNGEL VÁSQUEZ DE LA ROSA*

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Papas fritas a la mexicana. Todos los caminos conducen a la FILO. La gente llega apurada y sofocante. El foro está a punto de reventar. Un grupo de turistas franceses no sabe que, en unos minutos, se presentará Carmen Aristegui en la Alameda Central, por eso saborean, quitados de la pena, unas papas fritas a la mexicana. La señora que atiende el puesto se persigna, ha hecho una gran venta. Su gancho es su marca: “Karlita, papas fritas cien por ciento caseras”.

La gente sigue llegando. Es un río multicolor de personas. Todos se saludan. Los turistas franceses siguen comiendo papas fritas. Una mujer los observa con una expresión de ojalá estos güeritos no se nos vayan a enfermar. Carmen no sabe que unos turistas a pocos metros de distancia comen papas, por eso se dirige quitada de la pena al templete. Estamos a punto de iniciar.

Sor Juana y Sor Carmen. El pueblo está expectante. Es el preludio de una gran jornada. La presencia de Carmen Aristegui en Oaxaca coincide con la celebración del 366 Aniversario de Juana Inés de Asbaje  y Ramírez de Santillana, mejor conocida en el mundo de las letras hispánicas como Sor Juana Inés de la Cruz.

Carmen Aristegui ha salido al escenario y la gente aplaude ferozmente. Se escuchan porras que inician y se ahogan. Un hombre grita desde el público: “Eres enorme Carmen”. Carmen saluda, sencilla y elegante. Suben al escenario detrás de ella Guillermo Quijas, director de la Feria Internacional del Libro, y Pedro Matías, corresponsal de la revista Proceso.

No es una celebración eucarística, no es una pelea de box, no es una asamblea de la Sección 22, es un chorronal de gente dispuesta a escuchar a la sacerdotisa de la información. La nueva sor Juana que tiene como instrumento la palabra. Ella, como Sor Juana, conoce el poder de la palabra.

Elena no quiso ofender a las juchitecas. En su primera intervención Aristegui se suma al homenaje y reconocimiento de la FILO a Eduardo del Río “Rius”, Graciela Iturbide, Sergio González y Elena Poniatowska.

Aristegui reconstruye ese episodio, que es una herida abierta en la opinión pública y en la conciencia oaxaqueña, sobre la expresión de la escritora Elena Poniatowska en Cuilápam de Guerrero, frente a estudiantes del Cobao: “Sé que hubo ahí un jaleo fenomenal por el tema de lo que dijo y como lo dijo o cómo se interpretó lo que dijo.

Yo desde aquí le mando un gran abrazo a una persona, a una figura, a una parte de la conciencia nacional como es Elena Poniatowska que lejisísimos estaría de hacer un comentario que mínimamente ofendiera a nadie y menos a las mujeres juchitecas.

El aplauso del público es como una absolución para Elena y el cierre de un capítulo plagado de malos entendidos, y quizá de odios y rencores, que Aristegui con su palabra vino a exorcizar.

Una periodista Insumisa. Pedro Matías se da vuelo: “Carmen la mujer, la periodista, la insumisa, la chingona, la cabrona, y hasta Carmen para presidenta, son algunos de los adjetivos calificativos sobre su persona. Con cuál se queda o con cuál se define Carmen Aristegui?”. La gente responde con aplausos y gritos.

Obviamente Aristegui se define como periodista. Esta expresión da pie para que la periodista insumisa aborde los casos dolorosos de más de 38 periodistas asesinados en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Hace especial énfasis en los últimos casos Javier Valdés y Miroslava Breach. Carmen sabe que quien investiga el poder o el crimen organizado corre el riesgo de perder la vida. Pero también es consiente que su trabajo público y su extraordinaria exposición mediática es su principal seguro de vida.

 El público de pie. La mayor parte del público permanece de pie escuchando a la periodista. No pierden detalle. Muchos graban su intervención. Otros toman fotografías con sus teléfonos celulares. El público es mayoritariamente joven y femenino. Las mujeres la escuchan con una expresión de gran admiración en sus rostros.

Aristegui aborda todos los temas. De pronto parece que estamos en un noticiero de Aristegui En Vivo. Lo mismo habla de los 60 mil millones de pesos en publicidad gubernamental que se gastará Peña Nieto al final de su sexenio, que de los sismos en Oaxaca, la situación y la condición de las mujeres, las redes sociales, la educación, la cultura, la guerra contra el crimen organizado y la disputa por las percepciones. Carmen aborda ampliamente todos los temas. La audiencia escucha y pide más.

Final. Carmen Aristegui mantiene a su público cautivado durante más de dos horas. Esto parece no tener fin. Muy pocos se mueven de sus lugares. Comienza la sesión de preguntas. La gente se forma como quien va a pedir consejos a una Chamana. La periodista escucha atenta, responde, se divierte, hace repreguntas. El público está deslumbrado.

Quien esto escribe, se tiene que ir. Fuera del Foro FILO hay una romería. Pero ya no están los turistas franceses, tampoco está la señora de las papas fritas. Es un domingo soleado. Todavía, y a lo lejos, se escucha la voz de Carmen. Repito de memoria una copla atribuida, quizá falsamente, a Sor Juana: “Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero”.

Colaboración especial de Miguel Ángel Vásquez de la Rosa, director de Radio Universidad de Oaxaca.

 




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