Nada, no tengo palabras
para nombrar
la noche,
la oscuridad,
el alba.
Como acercarse a los 33 nombres de dios, que carece de nombre.
Para acercarse a su ser,
a su mirada,
los sonidos que lo nombran.
II
Sumarse, ser otro
cambiar
III
Como el aire suma lenguas (Por dice en Los Cantos que el Paraíso está en el aire).
IV
Los cerros corren sobre el aire,
la mirada.
V
La condición de divinidad está en el silencio.
VI
En la sin palabras se encuentra dios, en el conflicto.
VII
Miro el aire, dónde mira dios.
VIII
En la limitación está el nombre de Dios, en aceptar sumarse.
Catalina trepa a la ventana
En el sueño la ciudad arde, mientras Catalina la mira arder.
Cantas los gallos, Catalina está en la ventana.
En el sueño aparecen justos, matemáticos, poetas mientras arden los palacios.
El sueño arde, Catalina me mira trepado en la ventana, mientras ella sueña que la ventana que arde.
Catalina sueña, se queja, arde la noche.
Afuera acecha la noche, la ventana.
Por qué escribe usted?
Por hambre por miedo por la ciudad por la espera por las campanas por el olvido por el suelo por la luz porque la oscuridad es tanta.
Por el silencio, por la luna que ladra, por los perros que forman mi sombra, por tu ausencia.
Por el aire, que me ahoga de infinitos.