OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- «El Equinoccio de Primavera es uno de los momentos más significativos del ciclo anual, tanto en términos astronómicos como simbólicos. Ocurre cuando el sol cruza el ecuador celeste, equilibrando el día y la noche. Este fenómeno, además de marcar el inicio de la primavera en el hemisferio norte, ha sido interpretado por diversas tradiciones iniciáticas —incluida la masonería— como un poderoso símbolo de renovación, equilibrio y despertar espiritual», señala el Venerable Maestro Efraín Morales Sánchez, quien presidió el sábado 21 de marzo la Ceremonia de Equinoccio de Primavera en la terraza del Hotel Boutique Cid de León, en el centro histórico de esta ciudad.
El Equilibrio como Principio Universal
Explicó que «en la enseñanza masónica, el equilibrio es una clave fundamental. El equinoccio representa la armonía perfecta entre la luz y la oscuridad, lo visible y lo invisible, lo material y lo espiritual. Este balance evoca directamente los principios de la dualidad que el masón aprende a reconocer y reconciliar dentro de sí mismo. Así como el día y la noche tienen la misma duración, el iniciado está llamado a equilibrar sus pasiones con la razón, sus deseos con la ética, y su conocimiento con la sabiduría.
Renacimiento y Trabajo Interior
«La primavera simboliza el renacer de la naturaleza. En la masonería, este renacimiento se asocia con el crecimiento interior del individuo. Después del “invierno” simbólico —una etapa de introspección, silencio o prueba— el equinoccio marca el momento de florecer, de poner en práctica lo aprendido en la oscuridad. El masón, como constructor de su propio templo interior, aprovecha este ciclo para renovar sus compromisos con la verdad, la virtud y el perfeccionamiento moral», expuso.
Luz y Conocimiento
Efraín Morales, sostuvo que «la luz es uno de los símbolos centrales en la masonería. El equinoccio de primavera anuncia el triunfo progresivo de la luz sobre la oscuridad, ya que los días comienzan a alargarse. Este incremento de luz representa el avance del conocimiento sobre la ignorancia. Para el iniciado, esto implica una responsabilidad: buscar la luz no solo para sí mismo, sino también para irradiarla hacia los demás mediante sus acciones».
Correspondencias Simbólicas
Explicó que «algunos elementos simbólicos que pueden asociarse al equinoccio dentro del contexto masónico incluyen: La columna J y B, representando fuerzas opuestas que deben mantenerse en equilibrio. El Oriente, lugar de la luz naciente, asociado con el inicio de nuevos ciclos. El compás y la escuadra, herramientas que simbolizan la medida justa y la rectitud, reflejando el equilibrio equinoccial».
Reflexión Final
«El Equinoccio de Primavera no es solo un evento astronómico, sino una invitación a la transformación. En la tradición masónica, nos recuerda que el verdadero trabajo no ocurre únicamente en la logia, sino en el interior de cada ser humano. Es un momento propicio para preguntarnos: ¿Estamos en equilibrio? ¿Estamos creciendo? ¿Estamos llevando luz a nuestro entorno? Como la naturaleza que despierta, el masón también está llamado a renacer, a reconstruirse y a elevarse hacia una mayor comprensión de sí mismo y del universo», finalizó.