OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Es verano. Hasta el Museo de los Pintores Oaxaqueños, que en breve cambiará su nombre para incluir a las artistas, llegan hojas de un enorme laurel cercano que batalla contra las rachas de viento de una breve pero intensa tormenta. Los mismos vientos derriban un viejo árbol en el parque El Llano, varias cuadras hacia el norte de la ciudad. El estrépito de los chorros de agua que desembocan en el patio del Museo empieza a calmarse. Pasa la tormenta. Regresa la quietud.
Así fue el preludio del encuentro con Itzamalli Coca y su exposición «Cartas a mi padre», que se exhibe hasta el próximo 13 de septiembre en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO).
Qué coincidencia. La tormenta de emociones que la artista ha llevado consigo desde que su padre murió, hace más de quince años, ha cesado. El nombre de su padre, la profesión de su padre, los ideales de su padre, lo que recibió y lo que no recibió de su padre, los recuerdos de los años que vivió con su padre, veinticuatro para ser exacta, encontraron espacio para la quietud y el reposo de la hija en la creación de una veintena de obras de arte abstracto, surgida de una serie de cartas que le escribió a su padre de manera póstuma.
Da la bienvenida a la muestra una obra de mediano formato en tonos rojizos donde resalta la letra «A». «La letra A representa el origen, el alfa, el principio, pero también es una referencia al nombre de mi padre, Atonaltzin Coca Jiménez, de profesión arquitecto. Con esta pieza descubrí que no necesitaba ser arquitecta para entablar un diálogo con mi padre, muerto hace muchos años», expresa la artista con nostalgia pero sin dramatismos.
Procesar el duelo a través del arte llevó a Itzmalli Coca a plantearse no solamente su pérdida familiar, sino también diversos temas que, ligados al padre, la llevaron a encontrar su propia filosofía de la vida y sus ideas sobre la justicia.
«Otra pieza de la exposición, la más antigua, se refiere a la época cuando mi papa fue síndico de su pueblo, Tepelmeme Villa de Morelos, y se rebeló contra el extractivismo en su comunidad por parte de quienes explotaban la piedra. Cuando hice esta pieza recién habían asesinado a un activista y yo entendí que cuando se borra a un ambientalista, no solo lo eliminan a él, borran a toda la familia. Esta pieza representa eso, un retrato familiar que se está diluyendo precisamente donde murió el padre. México es uno de los lugares más peligrosos para los defensores ambientales. Eso quise exhibir en esta obra», explica la creadora.
«Florecer jardines nuevos» es quizá la obra emblemática de la resiliencia en esta exposición, pues aunque el cuerpo, la mente y las manos de la creadora se resistían a sumergirse nuevamente en la ausencia paterna, de alguna forma ya procesada, estableció un pacto con su raíz paterna para «renacer y florecer» de otras formas. «Debemos construir nuevos jardines, empezar de nuevo las veces que sean necesarias, para poder sanar, disfrutar la vida y amar a quienes nos rodea», sintetiza en palabras lo que muestra en el cuadro.
La pintura abstracta, menciona Itzmalli, le permite recobrar la memoria: «El abstracto me permite materializar esos recuerdos que se van borrando, algunos recuerdos muy claros, y encontrar otros mientras pinto. En estas obras hay contradicciones, fracturas, caos, accidente, pero para mi es muy importante mencionar que el abstracto también tiene equilibrio, armonía, elementos que nos despiertan emociones».
Las cartas, menciona la artista, fueron un recurso en su proceso creativo para concretar los temas que le interesaba abordar de la relación con su padre, y la pintura abstracta fue la vía donde encontró elementos para proyectar recuerdos, anhelos, gratitud, y en ocasiones reclamos. «Las cartas escritas no las muestro en la exposición porque prefiero que el público sea libre de interpretar cada obra, mi propósito fue soltar las cartas al viento, y que al soltarlas el público se pueda encontrar con ellas. sin mediar palabras».
Itzmalli Coca
Nació el 8 de septiembre de 1986 en Tepelmeme Villa de Morelos. región mixteca alta de Oaxaca. Pinta desde los 17 años y su formación ha sido autodidacta. Actualmente cursa la Licenciatura en Artes Plásticas y Visuales en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Ha expuesto de manera colectiva en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, el Museo Textil de Oaxaca; en la Ciudad de México en el Museo de Historia Natural, el Centro Cultural San Ángel y el Museo de Arte Popular, así como en el extranjero en ciudades como Portugal, París, Nueva York y Los Angeles, entre otras. Ha tomado talleres con maestros como Per Anderson, Santiago Rebolledo, Francisco Castro Leñero, Magali Lara, Irma Palacios, Guillermo Gómez Peña, Patricia Lagarde, Adriana Calatayud, Erick Castillo y Margarita Olga Dávila, por mencionar algunas.

