El Torpe pasó ante el café “El sol naciente” sin entrar.
FACUNDO MARRULL, Una bala para Riquelme
1
Catalina, la gatita, levanta la cabeza, otea el aire húmedo de la tarde. Recién pasó el aguacero que causó destrozos en la ciudad, el arroyo principal de San Martín se desbordó, pasada la lluvia solo quedaron tierra y piedras -una montaña-, que arrastraron las aguas hasta la esquina del taller de Pepe Chepil.
Larga lluvia cae, interminable.
La pequeña gata maúlla en los brazos de su dueño, estira y alarga la cola, mueve los bigotes blancos, entrecierra sus ojos verdes.
2
En el reproductor suena Ben Webster, que a Catalina tanto le agrada.
En la página Drive está abierto un archivo con los trabajos finales de John Salter, Escribir ficción, que a los 84 años dictó seis conferencias en la Universidad de Virginia, en el 2014, pocos meses antes de fallecer.
Salter dejó en claro ante los estudiantes esto: que una página se debe a la anterior, que se necesita tiempo para encontrar las palabras sencillas que acompañen la expresión, el tono utilizado en la página anterior.
La ficción aparece cuando en el lenguaje escrito surge de lo nunca visto, de lo relacionado.
3
Pongo gata Catalina, el aguacero de la tarde, la ciudad de Oaxaca y sus zonas miserables -los daños causados por la lluvia- y la música de un viejo jazzista. Este conjunto forma la unidad de relación que pide palabras singulares. Al pie de Monte Albán, antes de que aparezca la nube de zancudos que dejan las aguas estancadas en el vado, aparece la música y la lectura.
El viejo narrador norteamericano ofrece seis conferencias, que se recogen en un libro. El presentador, el novelista español Antonio Muñoz Molina, advierte. “Salter viene de la vieja escuela francesa, como Balzac cree que poner atención en los detalles levanta -revela- la ficción”.
4
La mirada en el detalle de los sucesos cotidianos y una posición política firme, incluir a la gente que nunca aparece en los grandes eventos, las conferencias, las salas de exposiciones o las oficinas de gobierno, incluir a los pobres. Si ubicamos con oraciones precisas el territorio del relato, estaremos apoyando que surja la ficción.
Será necesario preguntarse en cada oración quién es el sujeto del enunciado; la acción pone en pugna la música, el aguacero, la desgracia en posición opuesta con la pequeña gata que escucha jazz.
El trabajo para lograr la ficción avanza lento, como si fuera una página escrita por un ciego o por un autor de otro siglo.
5
Desde loa tiempos de Aristóteles se lee al sumar una palabra a otra. La retina solo alcanza a registrar de dos en dos las palabras entre la línea, párrafos, páginas.
Y esta limitante de la visión juega a favor de la ficción, porque en esa reducida suma se logra colar cientos de palabras utilizadas en aquello que pasamos por alto, los detalles.
Si logramos dar palabras a los detalles de la vida cotidiana estaremos levantando la ficción, lo verosímil.
Aunque, bien visto, la experiencia toda del lenguaje escrito es ficción. Porque la voz que enuncia está impostada.
6
Nadie que conozcamos dice aléjate, retírate, detente, nadie habla con florituras del lenguaje ampuloso. El periodismo y las circulares que emite el gobierno llevan la ficción, porque utilizan el lenguaje de los libros, del diccionario.
La ficción nos demanda palabras para contar una historia que inicia en la página anterior.
Escribir literatura requiere sencillez, claridad, palabras que muestren el mundo no que lo compliquen con debates y pugnas ideológicas.
Para que la ficción aparezca se requiere que se esfume el autor.
7
Vuelve a caer la lluvia, la tarde se enciende de presagios, llueve sobre mojado. Se espera el ataque los zancudos, portadores del dengue; vuelve a crecer en el pecho de mujeres y hombres, niños y ancianos, el temor al contagio.
Catalina abandonó el escritorio. Pero Ben Webster tocaba al sax tenor las piezas incluidas en la grabación de 1969, For The Guv ‘nor’.
8
Crecen las horas. Catalina abandonó el escritorio, la música de Ben Webster insiste en acompañar a la tarde, que nace sobre las largas horas del aguacero.
Salter dice: El oficio es una mezcla de abandono.
Sí, la ficción forma la atmósfera.