A Eduardo Ismael Salud Salud
MANUEL COLINA
Ni culpables ni razones.
Ni los amigos, ni la familia,
ni los amores, ni el Estado
que tantas veces te falló,
ni la medicina, ni tú mismo.
Acaso Dios o el destino
que no te dieron un hígado
a la altura de tu corazón.
Ciertamente la fragilidad
de lo frágil, de lo irreversible
la irreversibilidad, el misterio
que siempre se guarda para sí
la claridad y el sosiego.
Ninguna explicación colma
la presencia que ya no habitas.
Te adelantas a lo desconocido.
Allá vamos también.