El viejo canta untado a su guitarra, embarrado. La voz se pierde entre la desatención de la mañana, canta, la letra habla de un jíbaro, del Borinquen querido: lento guitarrero de frases cortas, que marcan el tiempo entre risas, voces, vibrar de teléfonos móviles.
Primeros días de enero, los viejos salen al sol, temporada baja, pasaron ya los días de tumultos, ansiedad,, el el Café del Jardín, abierto desde 1938, luce vacío.
_ ¿No me apoya con una monedita, jefe?
Oaxaca no es un lugar para viejos. La imagen inusual insiste en cobrar tamaños entre las mesas, el ruido de platos, las voces autoritarias que llaman por servicio.
Este café fue conocido por el escritor ingles Malcolm Lowry, autor de la novela Bajo el volcán, el lugar tenía por nombre Covadonga, Lowry llegó a Oaxaca en el 36, por esas fechas la ciudad resistía los efectos del sismo del 31.
En uno de los arriates del Jardín de la Constitución, que mantenía el césped en aquel 36 de hambre y enfermedad, se podía leer: Este jardín es suyo, cuídelo.
El tiempo no cambia, permanecen la música, el sol, las moscas, los ebrios que llaman por una cerveza mientras en el aire tibio avanzan canciones de amor y desgracias.