El CFMAB inicia su ciclo de exposiciones por su XXX aniversario de fundación con la exposición El Reflejo (versión remezclada) de la artista visual, la cual se presenta del 17 de enero al 1 de abril
OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com/vía CFMAB).- Después de varios años de revisar colecciones para diversos proyectos, Laureana Toledo dirige ahora la mirada hacia su propio archivo y selecciona piezas que nunca había mostrado juntas y que ahora conforman la exposición El Reflejo (versión remezclada) que presenta en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB).
Este año el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo cumple 30 años de ser fundado por el artista Francisco Toledo, para Laureana exponer en uno de los espacios que creó su papá será como volver a casa. “Me parece muy generoso, muy afortunado hacer este juego aquí, en este lugar que es Oaxaca. La cantidad y el tamaño de las fotos están pensadas para este espacio”.
“Es la parte de la vida que nunca se relata, momentos con mi familia, amigas, amigos, amores, los llamo los Lados B: imágenes más inéditas, como si fuera una canción que no es el sencillo, pero que termina de darle forma al álbum, al trabajo. Me he metido a las entrañas de otros archivos para sacar cosas que nadie ve de una colección y dije: bueno voy a desafiar mi propio trabajo. Nunca muestro gente, así que es poner a mi archivo a dar marometas, mostrar cosas que no suelo mostrar me parece interesante. Es otra clase de trabajo, como otra faceta de Laureana”, detalló la artista visual.
Las fotografías que Toledo presenta fueron tomadas de manera análoga y van desde 1988 hasta 2025.
“No tiene que ver tanto con el retrato, sino con la vida, es de retratar lo cotidiano. Lo que verán es una vida, la mía; algunas de las fotos son formales, pero hay fotos donde puse a mis amigos de Fobia a jugar a que eran angelitos, se ve todo lo torpe del tinglado, eran formas chistosas de jugar con los amigos, con la familia, creo que se nota más es esa complicidad que la formalidad de un retrato posado. Todo fue tomado con cámara análoga, en un momento donde casi nadie cargaba una cámara, ahora todos tienen una en teléfono, entonces está es una relación fresca con la vida y la cámara, casi sin testigos, que ya no es posible”.
Sin embargo, Laureana Toledo reconoce que existe “un retrato casi sin querer de una generación de músicos, artistas, escritores. Aunque no es un retrato formal de mi generación -en realidad estas fotos no iban a salir a la luz-, nunca fue pensado para ser un retrato de nada, lo único que realmente retrata este conjunto de fotos es a mí”.
El Reflejo (versión remezclada), dijo Laureana, “es un compendio de gente muy querida, algunas de las fotos salieron porque X revista me pidió fotos o que una disquera me dijo que fuera de gira con Cafetacvba, pero las fotos que están en la exposición generalmente son las que no quedaron en el disco, o no se publicaron en la revista. Hay mucha gente que ya no está, y situaciones que ya no son posibles más que en este recuento”.
La artista visual contó que se acercó a la fotografía porque con sus papás “todo el tiempo veíamos foto, tenía una cámara que había en casa entonces empecé. Creo que también viene de que yo no sé dibujar, no sé pintar, cuando me pregunté qué iba a hacer, empecé a probar con la foto. Además, era una forma muy portátil de hacer arte, podía llevar mi ojo a donde fuera”.
En su quehacer artístico, Toledo refirió que la fotografía es como su casa, “es un lugar donde, si regreso, sé cómo manejarme, como navegar. Las otras formas de mi práctica son como estas derivas, como salir a la aventura y ver qué pesco. El resultado final de una pieza que depende mucho de la naturaleza del proyecto, hay proyectos que solo pueden ser en video, otros en instalación, otros como la biblioteca pública que puse hace unos años, donde en lugar de exponer fotos de libros, puse mejor los libros. Cada proyecto se arma de distintas formas”.