En un rango de 50 mil siglos la especie humana conoció la expresión de las artes. El fuego, las divinidades, crearon la figulina. Pero del tiempo de los Neandertales, predecesor antediluviano, consumado artista, tendría que pasar mucho tiempo más, desarrollar facultades en su morfología, poseía las mandíbulas muy rígidas, carecía de habla.
Y fue el tiempo, el medio ambiente, el que lo dotó de dones naturales. Adquirió el habla, ablandó mandíbulas, y, con el habla, adquirió el pensamiento y con el pensamiento se arrimaron los dominios de la mano, la mirada, la memoria.
Solo se puede estudiar
lo que antes se ha soñado
Bachelard, Sicoanálisis del fuego
- El pensamiento es inseparable de la facultad del lenguaje. En el siglo XVIII, 1735, un joven alemán le dio nombre, estructuró lo que conocemos como Estética. Alejandro Teófilo Baumgarten aportó mayores elementos a la discusión que se sostenía entre los concentos “bellas artes” y “artes útiles”.
El mudo venía de los griegos, con sus aciertos y sus taras.
Nada impedía que las artes llamadas útiles fueran bellas, las del vestido, por ejemplo. Y que las artes llamadas bellas, como la arquitectura, también fueran bellas. La discusión venía de lejos, desde los griegos, desde Platón, Aristóteles, desde la mímesis.
Una obra de arte podía no ser bella y seguir siendo una obra de arte.
Y este razonamiento también operaba a la inversa: la belleza de una obra no determinaba que fuera una obra de arte.
La discusión entre bellas artes y artes útiles obligó una dilucidación respecto al fundamento del arte, una revisión al tradicional concepto de la belleza.
- El buen Baumgarten, de escasos 21 años, publicó el resultado de sus trabajos en el ensayo que tituló Reflexiones filosóficas Acerca de la Poesía, en 1735.
La obra obligó a dos grandes resultados. 1. Dotó de territorio autónomo a las reflexiones en torno al arte, las separó de la Metafísica de la Belleza y de la Lógica.
La segunda hazaña del chico Baumgarten, fue el de otorgarle nombre propio a su invención, que denominó Estética, que emparentó con otros vocablos como anestesia, hiperestesia, sinestesia y toda la amplia gama que relaciona alguna denominación propia de la actividad y los atributos del sistema sensorial y, por tanto, con la producción y reproducción de las imágenes sensibles, que fue el espacio donde Baumgarten encontró los fundamentos del arte.
- El nombre recién puesto en circulación resistió los embates de Kant y de Hegel, tenemos claro que no todo es silbar y comer pinole, diez años antes de publicar su trabajo el joven alemán, un italiano, Juan Bautista Vico, publicó en 1725, su obra La Ciencia Nueva donde sus meditaciones también giraban en torno del arte y las imágenes sensibles.
- Ambos autores tomaron como eje a la poesía, por casualidad los dos eran profesores de Retórica y la coincidencia profesional los condujo a la poesía, el territorio elusivo y contradictorio donde el lenguaje aporta un indumento, vestuario, lógico y un espacio de prestigio.
- Y en esta parte me detengo, levanto preguntas: ¿Solo se relaciona el arte con las palabras con un vestir de nuestras ideas? ¿Se trata solo de dar prestigio al arte?
El concepto de poesía, según los griegos viene de “hacer”, “crear”, poesis. No se limitaba al verso sino a la creación artística y artesanal en general. Un carpintero es un poeta, un albañil; en nuestro tiempo, una arquitecta es poeta.
En lo que refiere al campo de las artes plásticas, la poesía refiere en la pieza con una experiencia sensorial, otorga pensamiento.
*** En los diferentes espacios del día pinto, dibujo, escribo; leo. Las letras son el otro camino, lo fueron siempre, para acercarme conceptos del arte, atisbar pensamiento. En el mundo hiper-comunicado me reconozco mudo, enajenado, siento rigidez en las mandíbulas y busco, a partir del arte y su palabra, volverme humano.