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Cinéfago*: “Ser humano es un estado que requiere anestesia”

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

El menú

Inquilinos | Por un hijo | Bohemian Rhapsody, La Historia de Freddie Mercury | Colette: Liberación y Deseo | El Cascanueces y los Cuatro Reinos | Réplicas

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

⋆ ⋆ Puede verla

⋆ No se moleste

  • Evítela como la plaga

El aperitivo

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

Alejándose de los Jump scare que buscan el mero susto fácil, Inquilinos más bien se desarrolla bajo los códigos del terror psicológico, creando un ambiente de miedo a partir de las culpas y supersticiones de Luzma (Danny Perea), quien junto a su esposo Demián (Erick Elías), llegan a un multifamiliar sombrío en el que también habitó una oscura historia de santería.

Toda esta atmósfera misteriosa surge a raíz de que Luzma puede estar padeciendo un estado de alteración emocional fruto de un suceso traumático, y de una alteración de la realidad producto de una farmacodependencia. Para esto el sonido y la música (Ximena Sariñana) jugarán un papel esencial, llevando poco a poco a Luzma a perder el control y enfrentarse a cuestiones muy extrañas; como la de los imanes en el refri.

Aunque al inicio hay una escena truculenta, gran parte del resto de la película sigue manteniéndose en la sugerencia de un terror sutil que trata de jugar con nuestra mente. Una muestra de ello son los personajes de Irma (Gabriela Roel) quien no sólo cuida a una madre siniestra, sino que detrás de su sonrisa parece saber algo más de lo que aparenta; y Marcelino (Noé Hernández) quien con un trabajo corporal despierta al mismo tiempo compasión y sospecha.

Así es como bajo el género de terror psicológico lo que vemos son más sombras que sangre (con un par de excepciones), una amenaza constante que padecemos junto con la protagonista, y una maldad que aunque pagana no por eso es menos amenazadora, y al parecer real.

El Entremés

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Posiblemente nominada a Mejor Película Extranjera en los Oscar 2019, Por un hijo (Jusqu’à la garde) es un drama familiar francés que en apenas una hora y media nos hace sentir lo agobiante y desgastante que puede llegar a ser un divorcio en donde en apariencia no todo es negro o blanco, pero en el que es difícil distinguir los matices entre lo cordial, lo legal y el acoso.

La escena inicial es la revisión del caso entre los padres, abogadas y una jueza, por lo que la charla se torna racional y ecuánime en donde ambas partes parecen tener por momentos la razón. A partir de aquí el espectador, como quien se asoma a una disputa familiar, podrá tomar partido con alguno u otro hasta asomarse lo suficiente y descubrir la verdadera magnitud de los hechos.

La historia se prestaba a un vaivén más prolongado y profundo de posturas que hicieran dudar al espectador de qué lado era correcto estar (como en El Insulto), pero es la actuación de Denis Ménochet (Bastardos sin gloria) la que logra un efecto de incertidumbre de no saber si es un padre al que le niegan ver a su hijo o un exmarido engañado.

Todo aunado a una madre que pide a su hijo que mienta ya sea por seguridad o por conveniencia, haciendo del chico un harapo de sentimientos encontrados que lo ponen en una situación incómoda y frustrante, sobre todo cuando su padre le pregunta cosas que deberían ser triviales.

También hay una hija, que al ser ya mayor de edad se convierte en alguien un tanto satelital al conflicto, pero no por eso dejará de tener problemas propios de su edad y los cuales quizá tendrá que afrontar sola por no querer importunar.

El final de la película es lo mejor, pues va desde el mínimo nerviosismo que provoca un timbre en medio de la noche, hasta un punto máximo de tensión en el que no se sabe qué tan fulminante puede ser, y donde los límites de la paternidad parecen terminar en donde los de la justicia empiezan.

El Plato Fuerte

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

Bohemian Rhapsody: la historia de Freddie Mercury es un biopic hecho y derecho que cumple con el género y el público, pero que no toma ningún riesgo por lo que es una película biográfica plana. Es más un conjunto de anécdotas alrededor de sus éxitos musicales más que un planteamiento de los posibles dilemas de Farrokh Bulsara (verdadero nombre de Mercury), que dada su personalidad y contexto no debieron ser menores: un chico gay de raíz parsi crecido en Reino Unido, con una voz inmaculada que le dio fama en plenos 70-80’s y muerto a raíz de un virus tan estigmatizado como el sida.

De entrada ese simple pitch ya presta para un drama personal sino intenso, al menos sí lleno de matices, algo que a la película no le interesa o al menos no tanto, pues opta por la formula segura de crear chistes de situación (el del gallo que parece cantar Fígaro parece ser el más efectivo), lo que hace que la historia se vuelva amena, familiar y por lo tanto poco seria; lo que es su virtud y también su defecto.

Virtud para que quienes sepan o no quién fue y es Queen o Freddie Mercury, tengan un acercamiento o remembranza cronológica, amable, desde un solo punto de vista, y por lo tanto lineal; y defecto para algunos que buscaban una historia menos convencional y más compleja o intensa, más tridimensional; verbigracia: Amadeus, El Pianista, Ray, La Vida en Rosa.

La tarea obviamente no era fácil porque también se corría el riesgo de caer en el amarillismo o sensacionalismo, lo que hubiera dado oportunidad por ejemplo para un buen documental como lo han sido Amy, Janis: chica azul, o mi favorito: Buscando a Sugar Man. Pero tampoco, pues el esfuerzo de la película está sobre todo en la recreación de la época y en la caracterización de los personajes que sin duda es su punto más fuerte.

Así que no se trata de averiguar qué es cierto y qué es falso en la película, sino de aproximarse a la reconstrucción de una personalidad por medio del lenguaje cinematográfico, escenas que no sólo estén llenas de sucesos sino de imágenes, encuadres, movimientos de cámara que connoten un estado de ánimo, emoción o sentimiento; algo como lo que vemos (aunque de forma muy convencional) en la entrevista en la que se siente atosigado. Un tipo de cine que fuera diferente a las escenas en claroscuro y bajo la lluvia en la que sí, ya sabemos, se siente sólo. ¿Y qué más?

La caracterización de Rami Malek como Freddie Mercury junto con su vestuario es la columna vertebral de la película, pero que más allá de mostrar la personalidad extrovertida, no vemos mucho más cuando interactúa con los otros dos personajes claves: Mary y Pual, quienes se supone despertaron lo mejor y lo peor del cantautor.

Y en vez de escarbar más en eso, vemos una epifanía que le hace ver su realidad, evitando que la imagen de Freddie salga raspada o manchada, haciendo despedir todo lo malo y reconciliándose con todo lo bueno, como si la vida fuera así de simple, tan simple como buscar a un amigo en el directorio telefónico.

Con miedo a desacralizar algo que ya técnicamente es historia, Bohemian Rhapsody: la historia de Freddie Mercury recurre a lo políticamente correcto al hacer del Live Aid el momento conveniente para redimirlo de la manera más cursi posible: con su familia, con su pasado (Mary), con el amor (Jim), con la música, y quedar en buenos términos con la memoria de Mercury, a quien todos sin duda seguiremos honrando, pero que el cine al parecer temió mostrar con la crudeza de los peores momentos.

El Postre

⋆ ⋆ Puede verla

Y hablando de biografías sigue en cartelera Colette: Liberación y Deseo, protagonizada por Keira Knightley lo que junto con el título ya dan un aire de película estilo Orgullo y Prejuicio. Sin embrago es una película que aún con su estilo un tanto parsimonioso y vestuario victoriano, logra develar al espectador poco conocedor de la vida y obra de Colette, aspectos llamativos y atractivos de esta escritora señalada como quizá la primer feminista del S. XX.

La trama parece obvia durante la primera parte de la película: mujer sin dote que se casa con hombre despilfarrador y mujeriego, que pretende tener un matrimonio sumisamente convencional; pero justo es ese detonante lo que comienza hacer explotar el verdadero temple de Colette, no sólo en el ámbito de la escritura, sino incluso en el íntimo, en el intelectual, en el sexual, en el artístico.

Como dicen, fue una mujer adelantada a su tiempo, que supo lidiar con los convencionalismos de su época explorando sus límites emocionales, lo que sin duda le dotaron de una sensibilidad amplia para escribir una obra extensa.

No es tampoco un extraordinario biopic, pero posee la virtud que a veces el cine todavía nos ofrece: develarnos algo que seguramente no conocíamos y quizá ni sospechábamos.

La Gula

⋆ No se moleste

Y aunque también con la actuación de Keira Knightley pero mucho más decepcionante,  El Cascanueces y los Cuatro Reinos es la nueva versión de este clásico de Navidad, y que a pesar de contar con todo el vestuario y producción que Disney puede ofrecer, la historia es tan bofa que tanto a niños como adultos les cuesta mucho trabajo llegar al final; porque de hecho es tan obvia que ya todos sabemos el final.

La película se resume en vestuarios bonitos sino es que exagerados en ocasiones, rostros bellos y una trama fantástica que da licencia a mundos fantásticos alternos a la realidad, donde un giro de tuercas nos tratará de sorprender cual niños chicos, y donde la habilidad de una niña inventora salvarán el día, y de paso reconciliarse con su familia que la tachan de ‘apartada’ y rara.

Sólo aspectos como el de una niña con curiosidad científica y una puesta en escena de ballet clásico serían lo salvable, pero de ahí en fuera la trama es tan floja y poco propositiva que subestima la inteligencia no sólo de los niños, sino de todos; por lo que la mayoría de comentarios que se han leído son más de decepción que de emoción.

Y si piensa que vale la pena por Morgan Freeman, éste sólo aparece 5 minutos.

El digestivo

⋆ ⋆ Puede verla

Puede ser que le interese Réplicas si no tiene problemas con que alguien logre clonar tres cueros humanos en el sótano de su casa, o que alguien logre hacer un escaneo neuronal en el baño de su trabajo, o si de plano es híper fan de Keanu Reeves o Alice Eve.

Si nada de esto le molesta la película se tornará quizá interesante, pues más allá de debatir los dilemas éticos del acto de clonar, la trama plantea un asunto de poder seguir viviendo en una inteligencia artificial con ayuda de un algoritmo que haga que la mente acepte el nuevo cuerpo, y de paso, hacer de la clonación más un negocio que un avance médico.

Es una mezcla entre lo mejor de Chapie pero no tan buena como Autómata. Y tal y como se lo comenté a Alberto, hubiera estado intrigante que se hubiera atrevido a tomar más riesgos, como el de qué pasaría si intimas o intentas procrear con un mujer que es un clon. No sé, cosas de ese estilo que hacen salvable a las películas de este género. O un final no tan feliz y más agridulce como Upgrade: Máquina Asesina, la mejor película sobre inteligencia artificial del año y que tal cual, está un grado arriba de las demás (o que al menos se da un tiro con Blade Runner). #Quiobo.

*Cinefágo: El que tiene el hábito de comer y devorar cine.

@JosueCinéfago

 

 




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