You Were Never Really Here

Cinéfago*: Nunca Estarás a Salvo

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

En Nunca estarás a salvo (Estados Unidos, 2017), rudo film impresionista número 9 de la escocesa Lynne Ramsay (Tenemos que hablar con Kevin, 2011) con guion de ella (Mejor Guion en Cannes 217) y basado en la novela En realidad, nunca estuviste aquí, el veterano de guerra Joe (Joaquín Phoenix, Palma de Oro a Mejor Actor 2017) sin miedo a la violencia y brutalmente efectivo, es contratado por un senador para salvar a su hija menor de edad de una red de prostitución en una casa de lujo, al parecer protegida por el mismo gobierno, el cual será letalmente vengativo contra lo poco que tiene Joe en la vida, y quien tendrá que lidiar con esta mortal situación así como con su traumático pasado manifestado en pequeños flashes, y el cual trata literalmente de ahogar.

El ritmo en la edición emplea cortes directos lo que le hace tener un ritmo fragmentado (impresionista), además de utilizar música arrítmica lo que ayudan a mostrar (en pinceladas) la personalidad ambivalente y algo desequilibrada del personaje: Joe; quien desde el inicio muestra comportamientos suicidas llevados casi al punto final.

Dado que es un mercenario a sueldo, tomando sólo trabajos que impliquen rescate de mujeres jóvenes de redes de prostitución, hace uso de la violencia como reflejo natural (golpea inmisericorde a quien le hace perder el tiempo), y la brutalidad con la que trabaja (usando predilectamente un martillo) hablan de la ausencia de humanidad que le ha dejado su pasado, apenas asomado en flashazos que por ser breves es algo que quizá pretende olvidar.

Sin embrago aún quedará algo de bondad en él reflejada en el cuidado a su madre, pero que después de que se le arrebate éste último ápice de amabilidad en su vida, se le presentará (o él mismo creará) una oportunidad de recuperar ese poco de humanismo y sentido de vida que le quedan, ayudando a Nina (Ekaterina Samsonov). Todo esto llevará a un final que por un momento nos sorprende, pero que después demuestra que la redención es posible (o no) aún en el peor escenario.

A pesar de ser un personaje cercano a lo oscuro, la imagen más bella que produce este filme es aquella en la que Joe se sumerge en un lago, rodeado por un espesor liquido propio del agua, pero al mismo tiempo iluminado por una luz cuasi celestial que le hacen ver como alguien que resurge desde su propia oscuridad.

La referencia a Psicosis de Alfred Hitchcock es directa y reiterativa, como un posible guiño a que Joe está en el límite de convertirse en un Norman Bates.

Así mismo, se asemeja a Taxi Driver de Martin Scorsese (el veterano militar de bajo perfil que salva, con lujo de violencia, a una ‘teen‘ de una red de prostitución; y que de paso atenta contra un político), sin embargo Taxi Driver obedece a otras capas sociales propias de su época como lo menciona Fernanda Solórzano en su libro «Misterios de la sala oscura: El redentor de la noche», mientras que en Nunca estarás a salvo es sólo una premisa, pero que le ayudan a explorar estas aristas de la violencia contemporánea.

Cinéfago*: El que tiene el hábito de comer y devorar cine. #BoneAppétit




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