florida project

Cinéfago*: The Florida Project / El Proyecto Florida

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

⋆ ⋆  No se la pierda

El Entremés

Ir a un parque de Disney es el sueño de muchas niñas y niños de mi generación. No sé con qué sueñan ahora los niños, pero Disney siempre ha sido eso, un sueño.

Pero la pobreza y la marginación siempre rodean a cualquier centro turístico, que no lo veamos o se nos oculte no significa que no exista; y la niñez siempre es su rostro más triste, y Walt Disney World no es la excepción.

El Plato Fuerte

El Proyecto Florida es una película que nos muestra ese lado oculto de uno de los parques de diversiones más famosos (y caro) del mundo: personas que no alcanzan a pagar la experiencia completa y que tienen que alquilar habitaciones de moteles en los alrededores, junto a personas marginadas (white trash) que no poder pagar un alquiler de vivienda.

Pero lejos de ser un drama social, El Proyecto Florida es una pieza de dramedia, que nos muestra la inocencia y candidez de la infancia través de los ojos de Moonee, una niña precoz de 6 años, que junto a sus amigos se las ingenia para divertirse en vacaciones de verano en los alrededores del motel, teniendo a unos cuantos pasos el Mundo Disney.

Las escenas muestran fracciones de la vida diaria de Moonee, lo que en apariencia fragmentan la historia pero que obedece más a una visión del director a través de su personaje, es decir, a través de una niña que vive el momento, que no tiene otra preocupación más que divertirse, o hacer algo para no aburrirse, explorando el mundo que tiene a la mano.

Lo que vemos es la narrativa de una niña que en vez de contarte detalles, te describe personas, lugares, colores, texturas, emociones; pormenores que se quedan en nuestra memoria para siempre, y que hacen de nuestra infancia un periodo con recuerdos significativos, aunque no sean gratos: como el tener que separarte de tu mejor amigo. Pero que demuestra que aun en los escenarios más desoladores, la infancia tiene la virtud de poder generar una infancia de bellos recuerdos, recuerdos de vida.

Lejos de juzgar la forma en que la madre de Moone la educa, es curioso observar cómo la inocencia de la niñez permiten sobrellevar aspectos de la vida tan crudos como comer lo que puedas y como se pueda, no darte cuenta lo que tu madre hace para pagar el alquiler, ignorar las intenciones de un pedófilo, volver de una casa abandonada un lugar de exploración donde hay “eses de fantasma”, o poder compartir el mismo helado con tus dos mejores amigos.

El Postre

De una belleza visual impresionante gracias al talentoso trabajo del fotógrafo mexicano Alexis Zabé, esta fiesta de colores que van del púrpura al Tangerine,  le harán pensar en los recuerdos que le dejó su infancia y los recuerdos que querrá dejar en la infancia de sus hijos.

La Sobremesa

Apunte: la escena final se grabó con un iPhone y de forma clandestina, lo que sea que eso signifique en estos tiempos de capitalismo tardío salvaje.

 




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