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Guelaguetza de los ausentes

Y, sin embargo, en este anochecer,

yo quisiera ofrecer lo mejor de mi vida

a toda esta muerte.

EN LOS PÁRAMOS NEGROS/ Antonio Colinas

A la memoria de Jorge Acevedo

Sentimiento por Tehuantepec (gozo)

Un ejército de perros te persigue, hambrientos.

Llegas siempre a buena hora, porque vuelas.

Pobre de mí.

¡Ay!

De niño en el cristal

escribí tu nombre,

Tehuantepec

-buscaba mirar el futuro, saber mi suerte.

Entre la desdicha te alzas

como bandera

de la oposición.

Frente a una foto de Juan Cortázar

Pareciera cuento,

de la imagen de la fiesta

nos llega el futuro

-sillas, un stand improvisado,

hojas de plátano, sauce,

hombres inmóviles que levantan

el brazo izquierdo,

mujeres de rostro

severo con globos y peines en la cabeza-.

Los descolocados hacen el origen.

El benjamín (Fiesta y velorio en el patio de luna)

Soy el niño que te espera en el puente.

Soy el niño que te espera a medianoche

junto al río

en el puente.

Soy el niño que quiere verte

 y te espera.

Soy el niño que quiere que aparezcas

a medianoche,

a la mitad del río,

en el puente.

Soy el niño que mira el agua

            que corre bajo el puente.

Soy el niño que te busca.

Soy el niño que sale a medianoche de su cama

y camina al río

 y se para en el puente.

Soy el niño de la noche.

Soy el niño amigo del sapo.

Soy el niño amigo de la corta mortaja.

Soy el niño amigo de la madera que cruje.

Soy el niño hermano de la humedad.

Soy un niño sin cama.

Soy un niño sin sueño.

Soy un niño parado

junto a la madrugada.

Los músicos (fiesta y velorio en el patio)

La gente que trae la música no es de aquí,

viene de otra fiesta, de otro lado,

de una novela, de una película,

de una revista de otro país.

Pero la música es de una fiesta de mi pueblo.

Sale el día, la música pasa.

La música deja el polvo,

deja la fiesta de Asunción de María,

deja agosto,

deja a la mujer y al hombre.

¿Dónde llevarán la música

estos músicos?

Músicos que salieron de una novela,

de una película,

de una revista de otro país.

La piola del tendedero

//////////// maleta en la mano

////////muros de sonido/

En la maleta llevo un cerebro exterior/

/////////////exocerebro/

que crece hasta mi sombra/

por la palma de la mano/

primate original

(transcurre el tiempo/la mano

añora la rama/

y los desorbitados ojos/ miran

la tierra firme).

Escucho la radio/

mi oído graba/

el brillo sobre el desayunador/

en el reflejo hay flores y soles/resplandores/

mientras se agitan camisetas

en la piola del tendedero

(hay una forma del tiempo/ cuando

las ropas penden hacia la luz)

las noches/el pasado

//////////////////////////////////// las noches oscuras

donde mi mano era /////////////////////////////////////

/////la extrañeza.

Señora Singer

Cae la luz sobre los

hombros de mi madre.

La mujer realiza

su jornada en

absoluto silencio.

En su cabeza andan

huevos revueltos,

frijoles refritos,

sopa de corbatitas,

los hijos que se

divierten con la pelota

en el patio,

algún regateo en el

mercado,

vidrios rotos,

cacerolas despostilladas.

El pocillo del café.

La olla donde

hierve el agua.

Panes.

El benjamín (El anzuelo y el pez, la muerte)

De niño era muy indefenso, seguramente.

Mis hermanos me protegían. Pero

era mayor a sus esfuerzos

mi mala estrella. La divinidad,

al ver el panorama de mis años,

dijo, “pónganle un ángel”.

Y desde entonces me va bien,

 contra mi voluntad.




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