tatiana Graullera

Entre las cineastas existe la sororidad: Tatiana Graullera

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES*

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Del 7 al 14 de junio, OaxacaCine proyectó en el Teatro Juárez 16 títulos como parte de la 66 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, y que arrancó con la película mexicana La Camarista, de Lila Avilés, ganadora del premio a Mejor Película de Ficción en el 16º Festival Internacional de Cine de Morelia, y Mejor Opera Prima en la 61ª Edición de los Premios Ariel el pasado lunes 24 de junio.

Tatiana Graullera, productora de La Camarista, estuvo como invitada especial de OaxacaCine, quien nos compartió su interés “por la producción que busca materializar proyectos arriesgados para hacer del cine su espacio de manifestación”. A continuación una breve entrevista con ella.

-Bajo la idea de que te gusta producir proyectos arriesgados ¿qué es lo que buscas en una película?

-Lo que más valoro en un proyecto, es la mirada del director, que tenga claro el tipo de cine que quiere hacer, cómo lo quiere hacer. Con Lila Avilés hubo mucha química sobre cómo quería hacer la película, ir a grabar al hotel, tenía mucho curiosidad de conocer todo ese mundo tras bambalinas, y con la mirada de Lila y su claridad formal, temática.

-¿Cómo fue el acercamiento con Lila Avilés?

-Ella fue la que se me acercó. Yo ya conocía el tipo de películas que producía.

-¿Cómo iniciaste en el cine?

-Inicié como asistente de producción hace mucho por ganas de hacer cine; me fui haciendo de gente cuando participé en Un mundo secreto, fui haciendo mi carrera junto con colegas cercanos; crecimos juntos y haciendo películas.

¿Cómo ves el papel de las mujeres en el cine mexicano?

-Ahí va, ha aumentado. Hay muchas mujeres productoras, fotógrafas, aunque a veces no hay tanta visibilidad y toca batallar por espacios, pero sí ha sido igual el avance entre directoras, fotógrafas, actrices.

Hay una apertura en el medio que se ha ganado, que se ha trabajado, un ejemplo son las nominaciones al Ariel. No es algo que se dio de la nada, es algo que se ha trabajado bastante. En México hay una unión bastante fuerte entre mujeres en esta industria, y en otras disciplinas, una sororidad entre directoras y un apoyo mutuo, y no sólo por disciplina sino en general, pues es un asunto urgente que tenemos que tratar y que hemos estado insistiendo ahí todo el tiempo.

-¿Es difícil hacer cine en México?

-Nunca he hecho cine en otro lado, creo que en México tenemos muchos apoyos, son apoyos complejos, pero en México tenemos muchas posibilidades de trabajar desde muchos lugares; podemos aplicar a fondos suscribiéndonos a sus normatividades, y podemos hacerlo como en Un mundo secreto o La Camarista, que eventualmente encuentran un camino para filmarse sin fondos públicos, sino con coproducciones, dinero privado, y después se busca un camino en México o en el extranjero de apoyo financiado para poder acabar las películas.

Creo que hay muchas posibilidades de filmar aquí en México. Muchas producciones cuando son pequeñas y surgen del planteamiento de cómo poder hacer una película son muy interesantes, ya sea en México o en América Latina.

-¿A qué público te interesa llegar?

-Junto con los directores, los coproductores y colegas con los que estamos trabajando, apostamos por la mayor cantidad de público, pero un público al que le interese estar activamente viendo películas, que tenga una cierta educación no especializada, pero sí una curiosidad de ir y ver películas. Es un ciclo complejo en donde la exhibición, la distribución tiene que ver con cómo forjas una audiencia, para que productores como nosotros hagamos películas que sí tengan una cabida; como los cineclubes y los esfuerzos de exhibición independientes, que son muy importantes porque valoran la películas desde otro tipo de canon y donde la película se enriquece. Más que las pantallas de exhibición busco un cine de autor, de visión, que pueda ser valorada en festivales, que tenga un acercamiento con el público, con las críticas, con las formas de entender el cine. Esfuerzos como Oaxaca Cine permiten valorar estas otras maneras de ver el cine.

-¿Qué opinas de las plataformas digitales?

-Son súper importantes. Varias de las películas que he producido están en Filminlatino, y como espectadora puedo acceder a cinematografías de otras latitudes y épocas, por lo que es importante que se enriquezcan los catálogos.

-¿Cómo ves este síntoma del clasismo no sólo reflejado en La Camarista, sino también en Roma, Las Niñas Bien, El ombligo de Guie’dani?

-Es curiosa la convergencia temática y a veces estilística de las cinematografías, y como se puede ver, las películas dialogan entre sí y sobre una época, y lo padre es verlas todas. Tiene que ver con el contexto social, pero quizá más con cosas menos adjetivables o categorizables, como es el caso de los trabajos menos visibilizados.

-¿Cuál fue el mayor reto en la producción de La Camarista?

-Armar el crew con la gente adecuada, para que con poco tiempo y pocos recursos sacáramos la película que logramos sacar. Conseguir a las personas indicadas por las razones indicadas, sobre todo cuando son películas pequeñas donde hay un interés de fondo con el que debían conectar y que podrían enriquecer.

-Es mucho lo que nos ha dejado esa película, nos ha abierto muchas puertas, pero sobre todo haber encontrado la mirada que es la película, lograr la conexión entre todos para tener una obra como lo que es, y que se ha presentado en varios festivales importantes, que ha tenido una buena recepción de la crítica y la audiencia, recibiendo toda la emoción de la gente que inclusive ha replanteado su relación con las camaristas; esas son algunas de las cosas chulas que no ha dejado la película.

-¿Lees la crítica cinematográfica?

-Así como creo en los cineclubes y en la plática después de los cineclubes, creo fervientemente en las reseñas, en las críticas, en hablar de nuestras propias películas, de nuestro trabajo, que más que si gustó o no, comentar si es pertinente, si generó resonancias con alguien ya sea de manera positiva o negativa, y entender el entorno en donde vive la película, que no es solamente en los festivales, sino dentro de una comunidad, de una identidad.

-¿Cómo generar público?

-El encuentro entre los creadores y el público directo, yendo a las escuelas, a las universidades, a Ambulante, a Oaxaca Cine, es un gran camino para que se construyan nuevas audiencias. Es un camino, un trabajo de muchos años de mucha paciencia, compartiendo experiencias y ópticas del quehacer cinematográfico desde la experiencia propia y hacer que quizá se interesen.

-¿En qué proyectos trabajas actualmente?

-En dos documentales, uno en Matamoros y otro en la Ciudad de México. Uno va de la banda de Los Panchitos y es la tercera película Gustavo Gamou, quien lleva mucho rato siguiéndolos en sus vidas cotidianas. Y el otro llamado La Esquinita de México, tentativamente, sobre un grupo de danza en Matamoros y las historias de vida que cruzan esa historia.

Tatiana Graullera e Isabel Rojas. Foto: OAXACACINE

Posterior a la proyección de La Camarista, esta fue la charla entablada con Tatiana Graullera, Isabel Rojas (Directora de OaxacaCine), y el público.

ISABEL ROJAS (IR): Me interesa conocer de La Camarista que al tratarse de una película, un trabajo colectivo, que implica involucrarte con personas que se vuelven tu familia por un tiempo, y con las que trabajas para crear una película que tiene una complejidad grande por todo lo que implica, ¿cómo te acercaste a esta película, y qué es lo que la directora Lila Avilés te invitó a ser parte de le película? Al final las dos tienen crédito como productoras, además que me llama mucho la atención que es un equipo de trabajo donde hay muchas mujeres, entonces también creo que esto le da un tono especial porque yo lo he percibido así y que no sólo ocurre en el cine.

Me parece una película en donde este toque desde la producción se siente pequeña en sus necesidades, donde todo es muy contenido y en ese sentido es una producción pequeña. Y felicitarte mucho porque a pesar de que tiene esta cuestión pequeña hay algo que es expansivo, algo que también es grande, y eso lo pude percibir en otras películas tuyas que he podido ver, y que fue notable en el Festival Internacional de Cine de Morelia del año pasado, y que creo que es algo que no ha pasado antes, donde los dos premios a Mejor Película de Ficción y Documental, los ganaron películas producidas por Tatiana (Graullera).

TATIANA GRAULLERA (TG): Entré a la película por invitación de Lila, y básicamente  porque vi en ella una mirada clara que me llamó muchísimo la atención, y con una determinación de querer hacer la película y una curiosidad muy fuerte mía de querer conocer este submundo del hotel, y si algo me gusta de experimentar en cine es que te lleva a lugares diferentes de tu vida, lugares a los que no irías cotidianamente. Y hubo una química de gustos de tipos de cine de Lila, míos, y esta curiosidad que ambas teníamos generó un sentimiento que te jala durante toda la película, y que enriquecimos entre todos y que creo se impregna en la película.

Y claro que siempre es complejo trabajar en equipo, siempre hay egos, cansancio. Sobre las películas con producción mínima, son cosas que a mí me interesa explorar, recursos mínimos permiten  mucho la exploración cinematográfica,  y que viene desde los orígenes del cine que exploraba desde la falta de recursos, y que me parece que es ahí mucha de la chamba que tenemos como creadores, hacia la exploración del lenguaje que estamos ejerciendo.

IR: Y que es eso sobre lo que puede influir en el trabajo creativo de una o un cineasta, el proceso creativo de otras disciplinas, pero me parece fascinante que en este medio tenemos la figura que es el productor donde le puedes decir esto es lo que quiero hacer, y entonces tienes que encontrar los medios para que esto suceda, y finalmente se pongan a modo las necesidades y a partir de eso puedan inventar con trucos aquella sensación que estaba atrás de hacer una película.

TG: Me parece pertinente decir que éramos un grupo de mujeres y había hombres y hombres muy buenos, pero sí es una película hecha por mujeres y que habla de mujeres, y que es interesante ver cómo nos contamos nosotras mismas a nosotras mismas, y es que hubiera sido una película diferente si un hombre la hubiera realizado. Creo que hay algo que no se puede categorizar pero que está sin duda.

IR: De los aspectos que me llamaron mucho la atención de la película está el tema sobre el trabajo y las relaciones laborales, el personaje de Eve que está condenada a cumplir con un horario que sin duda la ponen en una situación de riesgo, comenzar su jornada a deshoras, no poder estar con su hijo, y que es algo que tiene que ver con ese mundo del hotel, pero que nuestras relaciones cotidianas están ceñidas por este tipo de vínculos invisibles, pero que al final esta diferencia en la que estamos es muy importante. No sé hasta qué punto dentro de la película trabajaron esa parte…

Charla con el público después de la función. Foto: OAXACACINE

 TG: La idea surge de una obra de teatro que Lila hizo en el hotel hace muchos años, donde conoció a las camaristas y estableció un vínculo muy cercando, y donde decidió hacer esta película, de la observación; entonces, cuando escribieron el guión ella y Juan Marquez, hicieron una investigación profunda; entrevistaron a muchas camaristas, de hecho Eve está basado en un personaje real, y la visibilización que se hace de ese trabajo exhaustivo, un trabajo solitario… Claro, sí tienen una relación inevitable con otras personas, adentro, con personas con las que están obligadas a tratar, pero en realidad es un trabajo muy solitario de estar todo el día yendo de una habitación a otra, y están mucho rato en muchas habitaciones solas; y esto es algo que se trabajó, y que devienen mucho del trabajo de campo, de estar ahí todo los días.

PÚBLICO (P): ¿Qué querías trasmitir con esta película?

TG: La posibilidad de hacer un cine mínimo, de concretar una mirada, una mirada que sí es la mía sin duda. Me interesaba mucho a mí en lo particular esta mezcla entre ficción y documental, es ficción completamente la película, pero que estaba insertada esa ficción y esa manera de filmar en la vida del hotel, la cual seguía funcionado, como personajes que estaban dentro del hotel y que salen en la película; ese espacio de representación pero dentro de la realidad, que sí se logra, que es muy sutil, digamos, pero yo no lo veo; y es eso lo que me interesaba transmitir más que una anécdota o una moraleja. Y que está impregnado en cómo Gabriela (Cartol) interpreta al personaje, en la esencia del personaje.

P: ¿Y con la historia qué querías trasmitir en torno al trabajo solitario?

TG: El personaje de Eve representa el trabajo de las camaristas que entre menos visible está mejor hecho, o sea, si llegamos a un hotel y se ve impecable, se ve como nuevo, es que la camarista lo hizo muy bien, y que en esta dualidad de que entre menos visible sea tu trabajo hay mucho más trabajo de fondo, eso una sensación que me interesaba transmitir que me parece está en la película, este trabajo arduo para no ser visible, y que impregna la clase social en la que está inmersa Eve, impregna estas jerarquías súper verticales del hotel en relación a los pisos, y la sociedad en general.

IR: Para mí tiene este toque muy femenino y a lo mejor es también algo cultural, muy arraigado que de repente ese trabajo o ese proceso hecho por una mujer que tiene hacerlo con este desmayo y dejar todo así (impecable) y ser al mismo ser invisible. Creo hay ahí una parte muy fuerte que me parece dura también, y que tiene que ver con comportamiento que me parece una manera de conducirnos y que justamente es invisible y que uno ya no piensa tanto en eso, pero que creo la película lo refleja muy bien.

Y también hay una parte física y corporal que me encanta de la película que no sé si se deba un poco también a que Lila viene del trabajo en teatro, por supuesto se debe mucho al trabajo de la actuación de Gabriela y de Teresa (Sánchez), pero creo que es una película muy física en ese sentido; como que gran parte de lo que vemos que pasa igual y no son tanto diálogos pero hay un ejercicio y un trabajo físico muy arduo ahí, muy explícito y que además es invisible; existe ese contraste.

Tatiana también ofreció la charla»Diferentes formas de producir cine”. Foto: JOSÉ CINÉFAGO.

*Autor de la columna de crìtica cinematográfica El Cinéfago.




No hay comentarios

Añadir más