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Crónica de los tesoros de México y la salvación de España

JORGE MEJÍA TORRES

La conquista, para algunos no ha terminado, para otros ha fenecido; y para otros, yo entre ellos, es un buen terreno para explorar, y aportar, verdades históricas a esta etapa.

Y es que algunos piensan que, con su llegada, los conquistadores vinieron a ayudar a un territorio que se debatía entre guerras intestinas y floridas; también creen que con la llegada de la fe católica mejoraron las cosas para los indios, pese a que, evidente y sistemáticamente fueron y son desposeídos, vejados, ofendidos, en lo más profundo que se pueda ofender, en la familia, en la sociedad, en las creencias, en la forma de vida y en el aspecto físico; primero por los extranjeros, ahora, por nosotros mismos.

Pero lo cierto es que México ha salvado a España más de una vez, o por lo menos ha participado en su salvación, consciente o inconscientemente; traeremos algunos ejemplos para ilustrar lo dicho.

El gran tesoro, arrancado a las grandes culturas del Golfo, que llevaban a entregar a la corona en 1519, Francisco de Montejo y Alonso Fernández Portocarrero fue robado por Juan Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos y presidente de la Casa de la contratación de Indias; Fonseca, dice Bernal Díaz del Castillo, “solo entregó una mínima parte a la corona”, e hizo préstamos a la Reyna Juana, para apaciguar a los prestamistas alemanes principalmente a Jakob Fugger.

Al no poder pagar los intereses. la corona española concedió la explotación de los yacimientos de plata de la Nueva España, los resultados del incremento de los sufrimientos físicos de los naturales, los conocemos muy bien, pero ahora no era el látigo español, ahora era el germano.

Para 1522 el tesoro arrancado por Pedro de Alvarado (a quien le gustaba mucho dar de comer nativos a sus perritos), al cacique de Tututepec, y a su hijo, mediante amenazas y torturas, fue enviado a España, este tesoro al parecer fue destinado a pagar los préstamos que los dogos venecianos hicieron a Carlos V.

Pero los ríos de oro, plata y productos que salían de las tierras conquistadas no eran suficientes para mantener un imperio que constantemente requería metales preciosos para sostener la guerra contra Solimán “El Magnífico”, que asechaba y acrecentaba sus dominios; la pasada guerra en Italia, disputada contra Francisco I de Francia y la muerte, en 1529, del prudente Gran Chanciller Mercurino Arborio Gattinara, fueron el caldo de cultivo para el fracaso económico del imperio español que llegó a adeudar 100 millones de ducados a los prestamistas y banqueros.

Las características del mismo Carlos V no abonaban para que consiguiera el control del imperio: no hablaba castellano, prefería vivir en Flandes, era excesivamente  ostentoso y mal administrador y, aunado a esto, las enfermedades mentales de Juana “la loca” y de Isabel de Portugal, más las constantes pugnas en la nobleza hispana, llevaron al imperio a la gran crisis.

Para 1530 el imperio naufragaba económicamente, y la Reyna Juana, o el Real Consejo, o quien mandaba en ese momento, optaron por una medida extrema, e insólita: SOLICITAR AYUDA ECONÓMICA A LOS CACIQUES INDÍGENAS DE LA NUEVA ESPAÑA; de tal manera que el primero de noviembre de 1532, Juana envió una orden a los miembros de la Audiencia de la Nueva España, para que hicieran una petición de donativos voluntarios a los caciques indígenas por la guerra contra el gran turco, la justificación fue que era necesario combatir a los infieles, que a la letra dice:

Presidente y oidores de nuestra audiencia y cancillería Real de la Nueva España, bien sabéis como la emperatriz y Reyna … mandó dar y dio una instrucción para vosotros … nosotros pensamos que podríamos ser ayudados y servidos de los reinos de los naturales de ellos para ayuda de esta santa fe católica…

Primeramente… dar orden como los pueblos o caciques que de ellos tienen cargo sean hablados para que de su voluntad ayuden a su majestad con alguna cuantía de pesos de oro, y los que no tuvieren oro, en las cosas que tuvieren… Archivo General de Indias /29.7.15.1// PATRONATO,180,R.50

¿Cuánto pudieron aportar “voluntariamente” los pueblos y los caciques indígenas?, ¿Cómo fueron conminados a hacer las aportaciones? Es motivo de otra crónica; mientras, tengamos la seguridad de que, sin el trabajo, el sufrimiento y los productos de los mexicanos, el imperio español no hubiera subsistido más allá de 1540.




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