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Cinéfago*: “Muchos son los llamados y pocos los escogidos”

Fátima | La llegada | Blade Runner 2049 | Mi última voluntad | El porvenir | Cómo cortar a tu patán | La carga | Más allá de la montaña

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

Todos esos momentos se perderán…

en el tiempo…

como lágrimas en la lluvia”.

 

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ Vale la pena

⋆ Puede verla

  • No se moleste
  • • Evítela como la plaga

 

El aperitivo

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Fue el lunes 13 de febrero, que Oaxaca Cine proyectó Fátima (2015), y lo recuerdo muy bien, la sensación que tuve al culminar la proyección fue la de ir en busca de mi madre, darle un fuerte abrazo, y agradecerle todo lo que ha hecho, esfuerzos y sacrificios, por éste su hijo. Y por suerte Fátima ha llegado a sala comercial.

Fátima no sólo representa a las mujeres musulmanas, ella ahora divorciada, que se tuvieron que casar con hombres mayores a ellas ante un matrimonio convenido, sino a aquellas familias divididas que llegan a Francia en busca de una oportunidad de vida, pero que con lo que se encuentran es desigualdad, rechazo, racismo y falta de integración cultural. Algo tampoco muy alejado de lo que vivimos de este lado del mundo.

Fátima apenas y mastica el francés, lo que le hace ser discriminada no sólo por los que la contratan y demás, sino incuso por su propia hija que le apena la condición social de su madre y le aflige el no tener internet. Aun así, lo que motiva a Fátima es el que su otra hija quiere estudiar medicina, lo que es tanto su orgullo como preocupación, por lo que doblará turno.

Una mujer, como tantas aquí y en todas partes, dispuesta a hacer lo necesario por sus hijos, y que pese a ser una analfabeta en el idioma francés, domina muy bien el árabe a tal grado que escribe su en su libreta, fragmentos de su vida que se traducen en una bella poesía llena de vida y belleza, al alcance de cualquier Fátima del mundo.

El Entremés

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

A Daniel Nush le gusta mucho esta anécdota: noviembre de 2016. Un grupo de amigos comenzamos a brindar por la vida en su casa con mezcal, después decidimos ir a un evento de la FILO en el IAGO, pero al llegar nos dicen que se cambió de sede. Salimos y una calenda recorría el Andador Turístico. Ya íbamos entonados, y por “x” o por “y” todos nos perdimos con o por la calenda, nadie más se volvió a encontrar esa noche.

Al percatarme de que me había quedado sólo, lo único que se me ocurrió fue lo que cualquier Cinéfago haría: irme al cine. Llegué a la última función de La llegada (Arrival). Corte a: yo despertando y los créditos de la película corriendo. Salí y me fui a seguir durmiendo a casa. No me dormí por la película, sino porque no estaba lúcido.

Para bien o para mal postergué La llegada, hasta que un domingo hace dos meses me dije: creo que hoy amerita verla. La vi, lúcido ya, y sentí que descubría algo, y me emocionó tanto que entró directamente a mi Top 10 de películas favoritas.

¿Porque la hablo de esto si La llegada ya es del año pasado? Simple, el director es Denis Villeneuve y me parece pertinente que si aún no la ha visto, lo haga y disfrute del nuevo maestro de la ciencia ficción (Sci-Fi), que más allá de proponer efectos de alta tecnología o secuencias despampanantes, ofrece un planteamiento inteligente, con un giro de tuercas bien trabajado, y con un ritmo y un estilo visual tan orgánico y ejecutado en toda la película, que la historia logra una consistencia de la que uno no quiere dejar de degustar hasta el final.

Ponga atención a cómo genera suspenso, o de cómo utiliza las tomas recortadas o borrosas de tal manera que no veamos todo (y lo imaginemos quizá); al igual que la neblina puesta en donde debe ir, tanto que la neblina se vuele una personaje más de la historia o un elemento primordial dentro de ella.

Lo que hacen única a La llegada es que su tema se centra en el lenguaje, piedra angular de la civilización, y de cómo una necesidad de comunicación hacen de una lingüista todo una heroína. Una película que además nos cuestiona como humanidad al mostrarnos como seres irracionales ante lo que no conocemos, además de plantear lo peligroso de una traducción si no se usa el código adecuado, y nuestro egoísmo humano cuando el agente Halpern pregunta: ¿y por qué dárnoslos por separado? A lo que la Dra. Banks responde, que sólo así quizá las naciones se verán en la necesidad de trabajar juntas, unidas, como lo que somos desde el principio de la civilización, una misma especie.

Otra razón por la que no me importa escribir hasta ahora sobre La llegada, es porque cuando entienda lo que sucede con la Dra. Louise Banks, entenderá que el tiempo tal y como lo conciben los heptápodos a partir del lenguaje escrito, rompe el tiempo lineal en el que los humanos nos manejamos, lo que los vuele capaces de enunciar la realidad en un tiempo redondo, donde pasado, presente y futuro conviven por lapsos: “Allí donde están las fronteras de mi lengua, están los límites de mi mundo” diría Wittgenstein.

Así que no importa cuándo vi la película, ni que hasta ahora esté escribiendo sobre ella, sino que cuando vi La llegada sabía que escribiría de ella, y sabía perfectamente que se publicaría aquí en Sucedió en Oaxaca, en un futuro que justamente es hoy. Conocía el destino, así que sólo anduve el camino.

La llegada ya se consigue en original, en el tianguis, con el dealer de películas de su confianza, o en línea aquí (Opción 4 + ►).

El Plato Fuerte

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

Mi generación es afortunada. Al menos yo me siento afortunado. Ni de chiste me tocó el estreno de Blade Runner de Ridley Scott en 1982, y aunque en la cerrera y en la vida supe que era una película de culto y de las que tienes que ver alguna vez en tu vida, no hubo, ni hay, una mejor oportunidad que hoy en día para verla, sea por primera o por enésima vez; porque después de 35 años tenemos la tan esperada y tan temida secuela: Blade Runner 2049, dirigida por el nuevo maestro de la ciencia ficción (Sci-Fi), Denis Villeneuve. Sí, del que justo acabamos de hablar arriba.

¿Ahora entiende porque hoy más que nunca es pertinente ver La llegada? Ésta nos hará familiarizarnos en el estilo del director, y que le sirvió mucho para poder ensayar lo que aplicaría con maestría en Blade Runner 2049. Es decir, no es ningún improvisado, sabe de lo que habla y cómo conseguir lo que busca en una película de éste género. Por su cuenta, ver o volver a ver Blade Runner, nos ayudará a conocer o familiarizarnos con el mundo futurista que propone esta historia, qué son los replicantes, qué es un Blade Runner, quién es Deckard, qué tiene que ver con Rachel, y lo que sigue causando polémica aún hoy en día y que divide a los fans: qué significa ese origami al final de la película.

Anécdota: Éste cinéfago se aventó Blade Runner, la cual necesita tiempo y atención para poder disfrutarla. Y ni bien acabada, salí directo al cine para chutarme Blade Runner 2049. ¿Qué puedo decir al respecto? Que recomiendo este ejercicio ampliamente, sobre todo si no tiene ni idea de qué onda con el mundo Blade Runner. Ya que si es de los que tiene muy bien dibujada la primera película, puede irse directo al cine. Eso sí, no olvide tampoco los tres cortometrajes que andan en YouTube y que ayudan a contextualizar el mundo Blade Runner de 2049.

Tal y como lo dije en la video reseña al salir de la función, no espere de Blade Runner un película de ciencia ficción vertiginosa e hiper dinámica, porque tal y como lo vimos en La llegada, Denis Villeneuve se toma su tiempo para contarnos lo que nos quiere mostrar en pantalla. Vaya dispuesto a ver cómo el mundo Blade Runner se amplía, y entrarle a los temas que la película toca con respecto a la humanidad y la inteligencia artificial.

Por ejemplo, en la reseña pasada comenté sobre el triángulo amoroso en Amor en línea: una chica, un anciano y su nieto. Si la vio sabrá a qué me refiero, y aunque no es morboso sí es algo inusual, pero humano al final de cuentas. Pero ya en otro nivel, encontramos el triángulo amoroso más complejo y bizarro que haya(mos) visto en el cine, el de Her: Theodore Twombly, el sistema operativo Samantha e Isabella quien prestará su cuerpo para que Samantha y Theodore puedan estar juntos por medio de ella. Si no la ha visto, sólo debe saber que él se enamora de un sistema operativo, por lo que la ausencia de una presencia física sin duda afectará dicha relación. Y ahora bien, ¿qué busca Isabella para aceptar ser parte de éste “acercamiento” amoroso real-virtual? En fin, el tema ahí está.

Pues Blade Runner 2049 retoma este triángulo amoroso, y lo lleva a otro nivel: el amor entre un replicante y un sistema holográfico con el que establece una relación. Al igual que en Her, la carencia de una presencia física para poder hacer manifiesto el amor que se tienen, se resuelve al momento en que el holograma, Joi (Ana de armas<3), contrata a Mariette, una replicante de “modelo de placer” para que le preste su cuerpo, y Joi al ser un holograma, se funda con Mariette y pueda tener un contacto físico con K. Además que rescata un a técnica antiquísima en cine: la transparencia de imágenes, encimar una imagen sobre otra de forma simultánea, pero aquí resuelto mucho mejor gracia a la tecnología.

Pero más allá de cuestionarnos qué tan necesario es la presencia física del ser amado, otro aspecto que se explora a partir del holograma llamado Joi (Ana de arma<3), es que ella está fabricada para complacer a quien la adquirió, y lo complace diciéndole todo lo que quiere escuchar. Así pues, cuando ella le dice a él “Te am…”, nos preguntamos si es porque el sistema holográfico es capaz de construir sentimientos a partir de su sistema operativo, o porque simplemente está programada para decir lo que él quiere oír. Es decir, todo se reduce a la pregunta: ¿Sueñan los replicantes con amores platónicos, o es que el asunto de los crush sólo pertenece a los humanos?

Al final no importa, cuando se ama lo que importa es el momento compartido con el ser amado, sea real o un holograma, porque al final de cuentas esos momentos quedan en la memoria, momentos irrepetibles, imborrables.

El otro gran personaje es el de Jared Leto, una especie de dios capaz de crear vida, pero finalmente un dios amarrado, un sentimiento que muchos humanos hoy en día parecen tener.

Y hay muchos otros temas que Blade Runner 2049 abordará a partir del milagro replicante: la inmortalidad, la esencia de lo humano, lo que define a una máquina inteligente; pero es la crisis de identidad uno de los principales que definirán el final de la historia. El agente K (Ryan Gosling), sabe que es un replicante, fabricado para obedecer a los humanos, que tiene recuerdos implantados, pero al poder generar empatía y analizar evidencias irrefutables (algo más grande que puede replantear el límite entre máquinas y humanos), le hacen pensar que él, pese a estar programado para sólo seguir órdenes, puede tomar sus propias decisiones, o mejor aún, puede decidir no decidir. Y es lo que hace al final, pensar y luego tomar una decisión, lo que lo vuelve menos máquina, menos replicante, más humano.

El final de Blade Runner 2049, en lo muy personal, creo que pudo haber sido más emotivo y contundente, si Deckard hubiese llevado consigo la figura de caballo al momento en que se asoma en el vidrio para ver a Stelline, y así, ella viendo a través del vidrio a Deckard con el caballo de madera, el mismo de su recuerdo, hubiera entendido que por fin él había encontrado a quien buscaba y ella conocía a quien no olvidaba; y tener un final parecido como al de 1982, pero único y acorde a esta nueva entrega.

Lo dije y lo sostengo, Blade Runner 2049 no supera a la primera, pero sin duda es digna, muy digna. Vaya y véala, es de las pocas cosas muy buenas que nos está dejando el 2017.

El Postre

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Como si la quisieran hacer morir en cartelera, sobrevive con una sola función Mi última voluntad, película francesa basada en una historia real, sobre una anciana de 92 años que al sentir que se vuelve menos autónoma en su vida diaria, le anuncia a su familia que ha decidido morir con dignidad, para lo que ha definido una fecha.

El derecho a decidir a morir parece más complicado de lo que parece, sobre todo si hay una familia de por medio. En este caso reflejado en dos hermanos: él que decide no volver a buscar a su madre, porque considera que lo que tiene pensado hacer es suicidio, dejando entrever no sólo su miedo hacia la muerte, sino ante la pérdida de esa figura materna que siente nunca estuvo con él por estar defendiendo los derechos de los demás. Lo que nos hace preguntarnos si la muerte asistida es o debe ser una decisión egoísta.

Y por otro lado la hija que pese a el dolor que le causa la decisión de su madre, decide pasar con ella sus últimos días que se volverán llenos de recuerdos, de risas y de descubrimientos, pero claro, también de tristeza, al saber que son esos los últimos días de vida de tu madre, y que si sabes que son los últimos, qué más da comer caviar y tomar champagne, o ir a visitar a un amor antiguo a un lugar lejano, total, será la última vez y oportunidad que se tendrá; porque si nuestra muerte se pudiera agendar, qué mejor organizaríamos nuestro vivir.

No sé si la película es fiel a la historia en la que está basada, o si está a favor, en contra, o busca el punto medio ante la muerte asistida, pero créame, es una película que lo harán sino llorar, al menos preguntarse por la muerte no sólo suya, sino de sus seres cercanos. Claro que no es un tema del que todos quisiéramos hablar, y sin afán de tomar partido, la muerte asistida al menos al personaje de la película le da el tiempo de poder escribir una despedida para cada uno de sus seres queridos, en contraste con aquellas muertes en las que ni si quiera pudiste decir adiós, de poder disfrutar tus últimos días en contraste con aquellas muertes sorpresivas o convalecientes.

No es que hablar de muerte asistida tenga que ser deprimente, sino entender que la muerte nos permite valorar lo que y a los que realmente amamos, y preguntarnos si realmente estamos viviendo.

Mi última voluntad se proyecta en Cinépolis en única función de 2.55 pm. No la deje morir sola.

La Gula

⋆ ⋆ Vale la pena

Y con El porvenir confirmo algo que pensé este fin de semana: el cine francés salvando nuevamente la cartelera.

El porvenir estuvo en el antepasado 20 Tour de Cine Francés, siendo la opción reflexiva-filosófica que nunca puede faltar, quizá por eso de las menos favoritas, pero que viéndola con detenimiento, parece tocar vibras más ondas y sensibles que todos en algún momento padecemos de una y otra manera.

La trama es la siguiente: una profesora universitaria de filosofía, que siempre ha regido su vida a partir de la razón, un día su esposo le dice que se irá con otra mujer (más joven), por lo que su mundo pierde todo el orden establecido, y literal y figuradamente tendrá que tomar estos eventos con toda filosofía posible. Uno de sus alumnos, le ayudará a replantearse el asunto de su libertad para poder reinventar su vida.

Obvio, todo esto sólo puede estar cimentado en el portentoso trabajo actoral de una actriz como Isabelle Huppert.

Vaya y véala, algo le aportará o una luz en usted se encenderá. Yo recuerdo haberme cuestionado el planteamiento de que a veces creemos verdades que nosotros mismos inventamos para vivir, que son lindas y que contrastan con una cruda realidad, pero que más allá de separarnos o enajenarnos de la realidad, nos hacen felices, ¿y no se trata eso la vida, de tratar de ser felices? ¿O lo menos infelices posible? ¿Es usted feliz?

El digestivo

  • • Evítela como la plaga

Pues acabo de comentar con alguien la película Cómo cortar a tu patán. ¿O será que hablé sólo conmigo mismo, y que invento alguien con quien comento lo que veo? En lo que lo averiguo, le dejó aquí la videoreseña que hicimos al salir de la función. Hay algunos comentarios de usuarios, gente de a pie, como usted y como yo, que respaldan la opinión de éste Cinéfago.

La conclusión a la que llegué es que quizá en el fondo soy un patán por eso la película no me causó tanta gracia, también lo trataré de averiguar. Sin embargo, con quien hablé (¿yo mismo?) me planteó la idea que la patanería se da tanto en hombres, como en mujeres, ¿o usted qué piensa? Y en el final de los casos, ¿qué tan patán ha sido o es usted? #Kiobo

Noooo, que qué malinchista por criticar así al cine mexicano… Nooooo, que porque ínsita a no consumir lo nacional… Nooooo, que qué amargado se ha vuelto…

No sé si es amargura, pero créame, trato de ver todo el cine nacional que llega a cartelera, con el fin de apoyar indiscriminadamente el cine mexicano, y tanto puedo ver Verónica (que es de lo más interesante este año en cuanto a cine hecho en México, ya anda en Netflix), pasando por Maquinaria panamericana, como ir a ver Me gusta pero me asusta o ésta de Cómo cortar a tu patán.

Si a veces calificó severamente una película, es porque no me parece justo que al espectador le den gato por liebre, cuando desembolsa un salario mínimo para ver algo que tendría que ser de “calidad”. Ya que si el money no es el problem, pues lo exhorto a degustar todo lo que a cine mexicano se refiere, sólo así generaremos un verdadero público que al tener el panorama completo, no se conformará con lo que haya, sino con lo que debe haber.

⋆ Puede verla

Por ejemplo, está en cartelera La carga, película mexicana que retoma la historia verídica del primer defensor de derechos humanos e indígenas en nuestro país, que data de la época de la Colonia (millennials, googleén periodo colonial en México), y que es la lucha de Francisco Tenamaztle.

Una película de época que por el asunto de vestuario, locaciones y utilería, representa ya un reto. Uno de los últimos intentos en este tipo de cine lo hizo la película Epitafio. Y así como Mel Gibson busca a actores que hablen las lenguas originales en sus películas, en La carga se tuvo la delicadeza de usar lenguas indígenas y actores españoles para contrastar los dos mundos; aunado a un gran reparto en el que están Tenoch Huerta, Harild Torres (con un peinado prehispánico bien acá), Gerardo Tarancena, y brevemente Juan Carlos Colombo.

Y es que si nos volvemos ávidos del cine mexicano, no sólo tendríamos estas opciones, sino por ejemplo debió llegar a cartelera también Las tinieblas, película mexicana que cuenta con un trabajo de dirección de arte magnifico, a cargo de Alisarine Ducolomb, mexicana que ha trabajado con directores como Baz Luhrmann, Alejandro González Iñárritu, Alejandro Jodorowski y Daniel Castro Zimbrón; y que como nos los platica, nos damos cuenta que hay un trabajo completo, complejo, artesanal y con amor en esta película que lamentablemente no llegó a todas las salas.

Puede escuchar aquí la entrevista con Alisarine Ducolomb, y aquí la de Daniel Castro Zimbrón, director de la película. Cuando los oiga, querrá sin duda verla. #Chisme: éste cinéfago piensa verla aunque tenga que ir a la CDMX.

La Sobremesa

  • No se moleste

Ya por último, para poderme ir a dormir, Más allá de la montaña. Película que pensábamos que por tener a Kate Winslet y a Idris Elba, resultaría sino es que memorable, al menos emotiva. Nuevamente, no sé si es que me esté volviendo amargado, o que la gente que va a Cinemex siempre meta a estas películas a niños pequeños, a los que después hay que taparles los ojos cuando Winslet y Elba se dan sus besos, pero en serio que la película no da para mucho.

No lo sé, ni porque hay un perrito me siento conmovido ni allegado a los personajes, una serie de peripecias que pintaban como interesantes pero que terminan rayando en lo improbable. Si de nieve se trata emociona más Wind River (ya fenecida en cartelera, pero viva en mi corazón y en DVD no sé si original pero al menos si copia. Sino es que en línea también).

Otra vez esa (tu) voz en mi cabeza…

¿Qué?, que si de amor se trata Song to Song es mejor opción…? ¿Qué?, que es con Ryan Gosling, Michael Fassbender, Natalie Portman, Rooney Mara y Cate Blanchett…? y que se puede ver aquí? (Opción 4 + ►)

¿Qué? Que si de amor se trata, ya llega el 2 de noviembre Un amor inseparable (The big sick…? ¿Divertida, tierna y original? No me digas…

—¿Dígame, escucha voces en su cabeza?

—(Dile que no) No.

*Cinefágo: El que tiene el hábito de comer y devorar cine. #SeValeLaGula




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