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El lenguaje onírico de Miriam Ladrón de Guevara

TAMARA LEÓN*

Respira profundo. Sientes pesados los párpados. Cierra los ojos. Poco a poco duermes.

El sueño ha intrigado, perturbado de gran manera al ser humano desde que tiene memoria. En tradiciones antiguas hasta hoy, se ha buscado dar una interpretación a las imágenes y situaciones vividas en los sueños por medio de símbolos. Una de muchas respuestas que se le atribuye a los sueños es que vienen con anuncios de distintos orígenes: puede ser Dios, como ejemplo el sueño del rey Nabucodonosor; premoniciones catastróficas, mensajes del más allá o de los rincones más secretos de la propia mente.

Los sueños contienen una carga profunda de significado –pulsiones le llama Freud- y pueden ser interpretados o también pueden llegar a ser inconfesables, aparecen en el recuerdo con un hilo conductor, también los hay caóticos.  Sigmund Freud dedicó gran parte de su investigación psicoanalítica a los sueños para darle un poco de sentido a la realidad humana. En uno de sus libros, Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, habla con una gran amplitud e interpreta el sueño: un buitre se posa en la cuna del bebé Leonardo. A partir de estas imágenes oníricas, Freud habla en cascada sobre los símbolos que aparecen en la mente y obra de los artistas.

Los sueños de Miriam Ladrón de Guevara aparecen para que los interpretemos desde nuestra propia experiencia y realidad: un pulpo nadando en el cielo seguido del papalote medusa, un Martín Pescador equilibrista, una mujer con su lluvia personal sobre la cabeza que la sigue a todos lados o la casa de plumas del flamingo, actividad onírica, múltiples significados en recuerdos inventados.

Con estas imágenes la artista encuentra un modo propio de expresar las sensaciones de sus sueños. Se manifiesta el deseo de volver a los orígenes, cuando las personas y la naturaleza eran un todo, con un contacto íntimo entre nosotres y todas las cosas y todos los seres, lo que nos permitía sentirnos y reconocernos en el otre. El deseo de la cercanía con nuestro origen se manifiesta pero el desarrollo de la inteligencia humana o el llamado “progreso” tiene un precio: la pérdida del contacto con la naturaleza que cada vez será más lejana.

Sueña.

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La exposición “Itinerario onírico, la voz del inconsciente” de la maestra Miriam Ladrón de Guevara se encuentra en exhibición durante el mes de enero en la Galería “La Mano Mágica”, en Alcalá 203 en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca.

*Tamara León es poeta y crítica de arte oaxaqueña. 



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