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A Julio Ramírez: «Breve evocación de un largo afecto»

ARACELI MANCILLA ZAYAS*

Querido Julio, en este homenaje quiero agradecer tu magisterio y enseñanzas. Antes de que pudiéramos ser amigos, cómplices, unirnos en tareas y batallas, en viajes y encuentros, me recibiste en tu taller, como alumna, hace por lo menos treinta años.

Tuve la fortuna de llegar contigo, en este hermoso edificio de la Biblioteca Pública Central de Oaxaca, de la mano de nuestra amiga Pilar González Basteris, a quien yo acababa de conocer. Ella me habló por primera vez del taller e incorporarme a él cambió mi vida. Era el lugar que yo necesitaba para empezar a desarrollar mi vocación literaria y fue mi casa intelectual por muchos años. Lo sigue siendo en cada encuentro de Hacedores de Palabras en que nos reunimos colegas de muchos sitios, a quienes convocas año tras año, y reúne a tus alumnos y a los amigos, mujeres y hombres, escritores y maestros invitados provenientes de otros lugares.

Desde el primer momento en que ingresé a Cantera Verde me trataste con afecto y una seriedad que se fue disipando con el trato, cada sábado, frente a la lectura de mis trabajos y el de mis compañeros. Fidel Luján, Elena Galván, María del Jesús Velasco, Víctor Rejón, Abelardo Gómez y la propia Pilar González fueron algunos de ellos. A lo largo de los años se sumarían otros que han sido también amigos entrañables: Marie Claire Figueroa, Bertha Cenobio, Robert Valerio, Moisés Villavicencio, María Rosa Astorga.

Robert y Marie Claire nos dejaron hace tiempo, pero quedó su brillante obra; otras y otros colegas se fueron del país y desde lejanas latitudes siguen con su tarea literaria y de gestión cultural, como Moisés Villavicencio y Noemy Barrita.

En distintos momentos, más adelante, llegarían los entonces muy jóvenes Víctor Armando Cruz Chávez, Enna Osorio, Luis Manuel Amador, Ave Barrera, Israel García Reyes, talentosos escritores que ahora mismo destacan en las letras.

De esos años iniciales, nunca olvidaré la emoción que me provocaba llegar al taller con mi texto en la mano, con las copias impresas del poema en curso, para ser analizado entre todos. El sábado cobraba una importancia especial por tratarse del día de asueto laborioso en el que podría encontrarme con aquel grupo de compañeros de la Biblioteca para debatir y aprender de libros, escrituras y de la vida.

En el colmo de mi gozo, Cantera Verde contaba con una hermosa revista, que en aquella época era la única en la ciudad con sus características, por completo dedicada a la literatura y bellamente ilustrada en cada número por algún artista del estado. La primera vez que vi uno de sus ejemplares me admiré y lejos estaba de imaginar que algún día mis textos serían publicados allí. Fue con mucho esfuerzo y trabajo que lo logré. Revisiones y comentarios constantes hicieron que mis pequeñas creaciones del principio fueran creciendo en fuerza y tamaño.

Cuánta alegría debo a esos momentos en que llegaba la revista impresa, reluciente, y nos la compartías. Después venían los encuentros para leer la producción lograda a lo largo del año, compartiendo escenario con renombrados maestros y maestras de las letras mexicanas y de otros países.

Tengo el recuerdo imborrable de haber escuchado leer poesía, en este mismo patio, a Myriam Moscona, Verónica Volkow y Marianne Toussaint. Tener aquí a la mano libros, textos e información de las y los poetas que estaban haciendo un trabajo destacado en México, a finales de los años ochenta del siglo XX, no era fácil. Escucharlos leer en vivo, tampoco. Nuestro país estaba muy centralizado. Las actividades artísticas se concentraban en el entonces Distrito Federal, pero eso empezó a cambiar, para revitalización de Oaxaca, justo en esos años, casi a inicio de los noventa.

Después del taller y la revista, llegó la edición de libros. Surgió el Fondo Editorial Cantera Verde. Bajo su sello, en coedición con el entonces Instituto Oaxaqueño de las Culturas, apareció el primer libro que publiqué en lo individual, Al centro de la ínsula, en 2001, compendio de mi trabajo de varios años. Lo ilustra en la portada una bella pintura del artista Luis Zárate, y en la cuarta de forros aparecen los generosos comentarios del escritor Bernardo Ruiz. Tú cuidaste esa edición tan significativa para mí. Antes había surgido una colección numerada de libros de narrativa, bajo el nombre de Cuadernos de Cantera, con novelas y cuentos de integrantes del taller que tenían mayor trayectoria. A lo largo del tiempo este esfuerzo editorial se ha sostenido con antologías que incorporan los trabajos de los integrantes del taller en homenaje a creadores mexicanos distinguidos como José Emilio Pacheco y Raúl Renán, con las antologías de aniversario, como la de Asamblea de Cantera, por sus XXV años, y con los libros de creación que van surgiendo entre sus miembros.

Como parte de las actividades del encuentro anual de Hacedores de Palabras, destacados escritores como Jorge Esquinca, Ignacio Trejo Fuentes, Bernardo Ruiz, José Luis Martínez, Gerardo de la Torre y Flor Cecilia Reyes dieron en su momento, hasta antes de la pandemia, talleres de formación en estas instalaciones de la Biblioteca Pública Central, que varios esperábamos cada ciclo.

El taller Cantera Verde es una comunidad literaria de personas de varias generaciones, muy afortunada, que durante largo tiempo recibió el interés de gestores culturales como la periodista Arcelia Yañiz, directora por lustros de esta Biblioteca; de escritores, como Víctor Sandoval, quien acompañó los esfuerzos de Cantera Verde y publicó dos de tus libros de poesía, entre ellos el inolvidable Tocar el alba, en la colección El ala del tigre de la UNAM, y Vicente Quirarte, quien nos visitaba siempre que podía y sin falta nos obsequió las joyas bibliográficas que iba editando la Dirección General de Publicaciones de la UNAM y sus propios libros. Estos regalos de amistad y escritura han llegado a Cantera Verde a través tuyo, querido maestro Julio Ramírez, porque tú imaginaste esta hermandad y por ese acto de amorosa inteligencia estamos aquí.

*Texto leído en el homenaje al escritor Julio Ramírez Morales, realizado en la Biblioteca Pública Central de Oaxaca el 28 de octubre de 2022.



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