edgar 3

«Mi pasión es resolver problemas»: Edgar Talledos

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Edgar Talledos no parece un científico. Y sin embargo, lo es. No tiene pinta de ser un amante de la lectura porque desde los once años las computadoras robaron su atención. Y es un lector voraz. Su estilo casual se acerca más al de un creativo, pero no es artista, lo que él anda buscando en la vida es aplicar sus habilidades tecnológicas en la resolución de problemas.

Físico por la UNAM, experto en inteligencia artificial y director de Tech Talent Oaxaca, empresa  que le apuesta a la transformación tecnológica del estado, Edgar Talledos habla con desenfado, sin poses, cuando relata su historia de vida marcada por la era de las computadoras, las ciencias exactas y la literatura. Y lo hace como quien comenta entre amigos una película o una aventura juvenil.

«Mi pasión es resolver problemas» afirma enfático, con el respaldo que le brindan decenas de certificaciones internacionales de los cursos que ha tomado tanto en línea como presenciales, y que le colocan como el más actualizado en programación de software y procesamiento de datos en Oaxaca, y uno de los pocos con tal bagaje en el país.

La entrevista con Edgar Talledos, es a propósito del Mini taller-seminario en inglés y español «Intro al análisis de datos, caso aplicado a museos», que impartirá este jueves 07 de noviembre, a invitación suya, la experta Clear Regan, de la Universidad de California, quien viene a la ciudad a enseñar «los entresijos» de la ciencia de datos, con un caso aplicado específicamente a museos y galerías de arte.

-¿Cuál ha sido tu formación?

-Soy Físico egresado de la UNAM. Pero desde los once años empecé a estudiar computación en una de las primeras escuelas que se instalaron en la ciudad de Oaxaca. A esa edad mi mamá me compró mi primera computadora. Me acuerdo que como mi serie favorita era Dragón ball y otros animes, me gustaba hacer videos con el programa movie maker que traía mi computadora.  Les ponía música  y efectitos que había  en  ese  entonces.

Menciona que su afición por la inteligencia artificial se fortaleció en la secundaria gracias a su profesor de computación, quien era ingeniero en informática. Y en el bachillerato, cuando ya tenía clara su facilidad para las matemáticas, empezó a dar clases a algunos de sus compañeros que tenían problemas con el cálculo diferencial.

-Yo era un relajo… y sigo siendo un relajo. Pero en el CBTis 123 tuve dos maestros muy buenos que catapultaron mi deseo de estudiar matemáticas. Veía como opciones irme a estudiar a la UTM o a la UNAM, pero mi mamá no quería que me fuera y me inscribí en la UABJO en la carrera de matemáticas. Solo que había muchos paros.

Mientras estudiaba en la UABJO empezó su afición a la lectura pues en uno de sus varios empleos, como taxista, aprovechaba los tiempos de espera en la base para leer.

Decidido a cambiar de universidad, hizo de manera secreta todos los trámites para ingresar a la UNAM, donde estudio Física porque, dice, sabía que como físico podría resolver cualquier problema.

-Me he caracterizado por ser muy rebelde. Hice un plan. Como en la UABJO era presidente de un club de astronomía, y en ese entonces se empezaron a realizar las Ferias de la Ciencia, pedí permiso para ir a una de estas ferias a Juchitán, pero organicé todo para irme a la Ciudad de México a presentar el examen de admisión a la UNAM. Para entonces yo ya había trabajado y reunido dinero para vivir un semestre mientras buscaba empleo por allá.

Dado que las matemáticas eran para él pan comido, aprovechó su estancia universitaria para relacionarse con estudiantes y profesores de las carreras de computación, y se dedicó a tomar tutoriales y cursos de actualización, pues la tecnología siempre va más adelante que los programas académicos, enfatiza.

Y también tenía mucho tiempo para leer en los trayectos hacia la UNAM. Dice que primero leía un libro en tres días y hubo ocasiones en que en leía uno por día. Uno de los autores que en esa época lo atrapó y «me abrió los ojos», dice, fue José Saramago.

Luego de egresar como Físico, decidió continuar de lleno en lo que le apasiona, la resolución de problemas a través de la inteligencia artificial y el procesamiento de datos.

De retorno a Oaxaca, por circunstancias que nunca cuestionó, porque confía en que la vida lo lleva al sitio que le corresponde, empezó a asesorar empresas para su actualización tecnológica, pero a contracorriente por un malentendido divorcio entre cultura, tecnología y educación.

-Pensaba: Tengo que hacer algo, me voy a seguir preparando, y voy a capacitar personal. Empecé con mis amigos. Les decía: ¿Quieres aprender? ¿En serio? Yo te enseño. Ahora tengo amigos que son directores de desarrollo de empresas en Guadalajara y Monterrey, oaxaqueños que están triunfando. Para mí eso es reconfortante y satisfactorio.

Al tratar de incrustar sus habilidades en las instituciones gubernamentales, topó con pared cuando presentaba sus reconocimientos por los cursos adquiridos generalmente con instituciones y empresas extranjeras, válidos para corporativos como Google o Facebook, pero no en Oaxaca.

-Una persona sobrecapacitada en desarrollo web, marketing digital, análisis de datos, inteligencia artificial, no puede acceder a un trabajo para mejorar algo en el entorno porque nos falta la esa cultura que incluso universidades e instituciones públicas no saben manejar, porque van a la saga, y eso fue un reto para mí, un problema que quería resolver. ¿Cómo puedo hacer para cambiar eso? ¡Tengo que hacer algo!

Fue así como empezó a dar talleres, conferencias y clases gratuitas. Luego se relacionó con el empresario Francisco Porras, quien le propuso coordinar la iniciativa Tech Talent un proyecto orientado a conformar un núcleo de talentos que generen soluciones tecnológicas a problemas actuales. El proyecto evolucionó y se convirtió en su propio emprendimiento.

Seguro de que el talento es algo que cunde en el estado y que lo que hace falta es el empujón que da la tecnología y el análisis de datos, actualmente se dedica a formar jóvenes talentos en estas ramas con el objetivo de crear una comunidad sustentable, autónoma que brinde soluciones a los diversos problemas que afrentan empresas, instituciones y emprendedores de todo tipo.

Los datos nos van a permitir tomar decisiones a todos los niveles, desde normar procesos, elegir las mejores piezas, los mejores productos, los más rentables, cómo manejar los equipos de trabajo. Por ejemplo, en la ciudad de Oaxaca tenemos un montón de galerías y artistas que no saben nada de tecnología porque no les interesa, pero que si supieran podrían llegar a otro nivel.

Edgar Talledos sostiene, con datos en la mano, que las empresas que están ganando la carrera en la actualidad son las que están basada en datos, como Apple, Google o Facebook, éset último con la base de datos más grande del mundo con 5 mil millones de usuarios.

-Creo que la pluriculturalidad y la gran diversidad de pensamientos en Oaxaca nos puede catapultar, pero no ha sucedido porque pareciera que existe un divorcio entre lo cultural y lo tecnológico. Veo que artistas que no saben nada de tecnología no se acercan a nosotros para hacer alianza y escalar a otro nivel. Les digo que arte, tecnología y educación no están divorciados. Ya estamos en una época en la que la especialización no sirve, estamos en la transprofesionalizacion, abogados haciendo tecnología , músicos haciendo tecnología, tecnólogos haciendo arte.

Subraya que el uso correcto de los datos lleva a la transformación digital, por lo que invita a perderle el miedo a dar y recolectar datos porque, enfatiza, cuando se da seguimiento a los clientes, los públicos, los grupos de personas, sus edades, su raza, sus aficiones o gustos, cómo interaccionan con las redes sociales, se cuenta con información valiosísima que aclara el panorama de las empresas que hasta ahora sólo se basan en sus planes de negocios, a expensas de quedarse a la saga ante las que ya están manejando datos.

«¿Estás recolectando datos? Mientras más te tardes en implementar la transformación digital de tu empresa, estás perdiendo un tiempo valiosísimo porque la velocidad tecnológica es estrepitosa», concluye.




No hay comentarios

Añadir más