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A un mes de Nochixtlán, un primer balance

1.- Este martes se cumplió un mes de aquellos trágicos acontecimientos ocurridos en Nochixtlán, Oaxaca, el 19 de junio pasado. Las imágenes de policías federales, disparando contra activistas desarmados, se convirtió inmediatamente en noticia mundial. A poco más de treinta días de aquellos hechos nos seguimos preguntando ¿qué realmente sucedió esa fría mañana de domingo en que fallecieron, a causa de disparos de arma de fuego, ocho manifestantes y, al menos, un centenar de personas resultaron heridas?

2.- Existen tres explicaciones que se han bosquejado, cada una de distinta forma y matiz: la que refiere a una “emboscada”, la que sugiere presencia de “halcones” y la explicación del repliegue “táctico” de las fuerzas policiales. Sin embargo, ninguna de estas narrativas alcanza a ser, siquiera, una explicación lógica y mucho menos satisface las expectativas de la verdad histórica que todos anhelamos conocer. La investigación de los hechos fue atraída por la Procuraduría General de la República. Asímismo, se creó una comisión legislativa para analizar el caso.

3.- Las tres narrativas. La primera de ellas es el parte policiaco que expuso, el mismo domingo 19 de junio, el comisionado de la Policía Federal: “fuimos emboscados por un grupo de personas armadas”. La segunda explicación es la presencia de halcones en el operativo; es decir, la participación de cuerpos especiales de la policía que actuaron fuera del control de los mandos o bien, que actuaron con aquiescencia de estos. La tercera, que no se atreven a revelar, es que las policías de élite fueron superados por los activistas en número e inteligencia para el combate y, que al verse sorprendidos, optaron por repeler a los manifestantes abriéndose paso a punta de balas.

4.- A la par de estas explicaciones fallidas, existe también la sospecha de la descoordinación en el operativo; o bien de mandos que actuaron para generar un escenario convulso o, muy probablemente, que colocaron a la policía, deliberadamente, en un callejón sin salida. Cualquiera que sea la respuesta sobre esta acción lo cierto es que la fabricación de estos hechos tienen de fondo toneladas de perversidad.

5.- Quien haya planeado la escena del crimen ha de estar muy satisfecho con sus resultados: lograron colocar en una crisis de gobernabilidad a EPN, enviaron a Gabino Cué al basurero de la historia, reposicionaron a la CNTE, criminalizaron al movimiento social y generaron la percepción de Oaxaca como tierra sin ley. Todo esto a unas veinte semanas de la toma de posesión de Alejandro Murat como gobernador del estado de Oaxaca.

6.- A un mes de los terribles acontecimientos no hay justicia ni verdad. Se han instalado tres mesas de diálogo entre la CNTE y la Segob para analizar los siguientes temas: Reforma Educativa, Mesa Política y Temas Sociales. Se han instalado también tres mesas de trabajo con los deudos de la víctimas de Nochixtlán, que abordan los siguientes puntos: atención a familiares, heridos y reparación del daño; investigación exhaustiva de la PGR sobre los hechos sucedidos el 19 de junio; y atención a problemáticas sociales de la región.

7.- Ha habido también un esfuerzo importante por crear un sujeto social que conduzca el proceso que va más allá de las demandas de la CNTE. Se conformó un Encuentro Estatal de autoridades municipales y agrarias, integrado también por organizaciones sociales y civiles. Se organizó una marcha caravana a la Ciudad de México con demandas que incluyen, además de la abrogación de la reforma educativa, la liberación de presos políticos y demandas de autonomía política y territorial de los pueblos de Oaxaca.

8.- Lo cierto es que, después de un mes, no se encuentra el hilo del carrete que conduzca a un buen puerto los esfuerzos por conocer la verdad y hacer justicia de los crímenes cometidos y las graves violaciones a las derechos humanos perpetradas. Lo positivo es que se ha logrado, con esfuerzos de diálogo y política, alejar la amenaza de la violencia y la represión contra el movimiento social oaxaqueño. Lo negativo es que seguimos en el río revuelto, esas aguas turbulentas que sólo dejan beneficios a quienes han capitalizado –y pretenden continuar atesorando- un conflicto social de grandes dimensiones en Oaxaca.

9.- La historia no tiene atajos. Este es un primer balance, escrito sobre las rodillas, de un conflicto que alcanzó su momento climático hace justo un mes. También hace un mes surgió este espacio (Blog El Sermón del Face), para contar desde una visión muy personal los acontecimientos sociopolíticos de la crisis y para reflejar una opinión desde el corazón mismo de los esfuerzos de cambio social en Oaxaca.

10.- Dice la teoría de la transformación positiva de conflictos que: “todo conflicto es motor de cambios”. Aprendemos a transformar el dolor en oportunidades de esperanza y cambio. De todos estos acontecimientos de dolor y desesperanza surgirá seguramente un Oaxaca fuerte y luminoso; la cimiente está en la fuerza de nuestra cultura. Que así sea.




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