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Mentiras derrotadas | La opinión del periodista Ernesto Reyes

ERNESTO REYES

La víspera del día seis, cuando las familias o las amistades se reúnen en paz para departir la tradicional rosca de Reyes, se recordará como la fecha en que el Estado Mexicano propinó un importante golpe a una facción del crimen organizado y, por extensión, al círculo opositor que ha alimentado la falsa narrativa de que López Obrador ha gobernado mediante pactos con estructuras criminales debido a su famosa frase de “abrazos, no balazos”.

Su propósito es comparar a AMLO con el comportamiento que mostraron presidentes como Felipe Calderón, cuyo secretario de seguridad, Genaro García Luna, estará sometido a juicio por narcotráfico a partir de este lunes. Pero hay otros sectores que han sufrido daños colaterales, en torno a la recaptura de Ovidio Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Algunos de ellos son políticos y comunicadores, empeñados en desacreditar la estrategia de seguridad gubernamental, basado en mayor inteligencia y estrategia, menos fuerza y que se respete a los derechos humanos para proceder en operativos contra generadores de violencia.

El “Ratón Guzmán” ya pasó su primera noche en un penal de máxima seguridad como resultado de su detención en Culiacán, acción coordinada que tuvo como respuesta varias horas de zozobra, bloqueos y paralización de actividades productivas y de movilidad. Hubo una treintena de bajas entre integrantes de las fuerzas del orden y delincuentes, pero este viernes ya se estaba restableciendo la normalidad.

Por haber liberado en 2019 al “Chapito”, ante la amenaza de que se perdieran vidas inocentes, el presidente ha estado sometido a una campaña “negra”, enderezada por quienes alimentan la narrativa de que el suyo es un narcogobierno. Un ejemplo es Anabel Hernández, a quien se le tenía hasta hace poco como persona seria y profesional, pues había revelado hechos delictuosos cometidos por anteriores gobiernos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte Anabel aprovechó su éxito profesional para cambiar su anterior reconocimiento a Andrés Manuel, como líder opositor honesto, por especulaciones, inferencias, señalamientos y acusaciones sin fundamento en contra del presidente. Coincide con quienes mencionan un pacto del presidente y el partido Morena con el Cártel de Sinaloa, ahora comandado por “Los chapitos”, así como el Mayo Zambada. Ante el medio alemán, DW, la periodista ha deslizado que representantes de Morena negociaron con este grupo a fin de asegurar el apoyo de dicho Cártel a la gubernatura de Sinaloa.

Se basa en declaraciones de Porfirio Muñoz Ledo y Francisco Labastida sobre una supuesta visita presidencial al llamado “triángulo dorado” donde operan sucesores de “El Chapo”. El saludo ocasional a su madre, la señora Consuelo Loera, durante una gira de trabajo, las supuestas revelaciones de Guacamaya Leaks, y un llamado “narco pacto electoral”, como se titula uno de los trabajos de Anabel son las supuestas pruebas.

Pues bien, dicha retahíla de falsedades se hizo añicos tras el operativo del jueves 5 de enero, que se convertirá en un parteaguas en la lucha contra el crimen organizado, actividad que no se puede entender sin la complicidad de funcionarios enquistados en gobiernos estatales o municipales. Recuérdese que las acciones de la Guardia Nacional, con el apoyo de las fuerzas armadas para detener a Ovidio, fueron resultado de investigación de inteligencia, en donde se cuidó que no hubiera filtraciones. Y donde no participó la DEA estadounidense.

Aunque este episodio mostró a un Estado, con capacidad operativa de enfrentar a cualquier banda organizada, no por ello van a abandonarse las políticas públicas destinadas a desalentar la delincuencia juvenil y la persistencia de pandillas y cárteles que viven del negocio de los estupefacientes. Lo dijo la secretaria Rosa Isela: “No llegamos para ganar una guerra, venimos a construir la paz”. Y ayer mismo refrendó: “Este gobierno no favorece a ninguna banda criminal”.

Por lo pronto Ovidio se queda en México, mientras procede su juicio de extradición a los Estados Unidos y no será un “regalo” para el presidente Biden ahora que inicia su visita en nuestro país con el mandatario de Canadá.

La gente debe saber que un duro golpe a la delincuencia, aunque no sea una rendición total de estas bandas, repercute positivamente en su seguridad personal y colectiva. Y no creer en noticias falsas, que ahora sufrieron una estruendosa derrota. Falta que los gobiernos estatales se comprometan de verdad en combatir a la delincuencia común, la organizada y todo lo que afecte a sus ciudadanos, pues al gobierno federal no le alcanza para solucionar todos los problemas del país.

@ernestoreyes14



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