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Enrique Díaz Moreno «El Monarca»: La vida como deporte

VÍCTOR ARMANDO CRUZ CHÁVEZ [1]

El Monarca

Hombre del cuadrilátero, del ciclismo, del fisicoculturismo, preparador físico e impulsor sin tregua del deporte estatal es Enrique Díaz Moreno “El Monarca”, a quien vi luchar en la década de 1970 al lado del “Tinieblas” en una mancuerna que levantó revuelo en aquella Oaxaca de mi infancia.

Nacido en esta ciudad en 1940, Enrique Díaz Moreno ha hecho de la vida un deporte. Así ha navegado en sus ocho décadas, sacando chispas al velocímetro como atleta de alto rendimiento en el sureste de México, siempre independiente, constructor de su propia zaga y leyenda, ganador como ciclista de la Ruta Tapachula y triunfador varias veces en la carrera de los “Lunes del Cerro” en la década de 1960.

Su disciplina como fisicoculturista le granjeó el título de Mr. Oaxaca en 1968. En 1970 obtendría el Mr. México Jr., perfilándose como el deportista oaxaqueño más destacado de ese periodo. Su musculatura y temple lo llevaron a la práctica de la lucha libre desde 1965, bautizado como “El Monarca” por el pesista Héctor Hernández. Fue técnico siempre y muy ovacionado en la legendaria Arena Oaxaca-Casa de los Deportes. En ese célebre cuadrilátero de nuestra ciudad, «El Monarca» quitó máscaras y cabelleras, siempre bajo la algazara unánime de su afición. Luchó al lado de El Santo, Huracán Ramírez, Blue Demon, Ray Mendoza y El Matemático, entre otros. Hizo llaves letales, voló magistralmente desde la cuarta cuerda, trituró y rindió a belicosos rudos con su estilo elegante y se fajó en no pocas ocasiones con el cinturón de oro. La historia de la lucha libre oaxaqueña tiene en él a una leyenda viva de máscara azul.

Retirado del ring, durante más de 30 años fue preparador físico en el futbol profesional, instructor de judo y pesas hasta su jubilación en 2012. En 2018, en su honor, la carrera atlética IMSS-Monte Albán llevó su nombre.

El hombre del barrio

Enrique Díaz Moreno es un habitante muy apreciado del Barrio de Xochimilco, siempre generoso con la juventud al compartir sus conocimientos en varias asignaturas del deporte. En la década de 1960 se unió a la cantante oaxaqueña Lina Medina, quien destacó en los escenarios por más de treinta años, hasta su lamentable deceso en 2003. De ella fue respaldo decisivo en aquellos años de intensa farándula en que Lina Medina reinó en centros nocturnos como El Regio, La Diligencia, Cotton Club, Casa Mexicana y otros sitios de prestigio que han desaparecido. Sonidista, mánager y operador logístico de su esposa, casi fue considerado un miembro más del Grupo Ronda, que acompañaba a Lina Medina.

Curiosamente, en mi etapa de joven músico y miembro del Grupo Ronda, fue Enrique Díaz Moreno quien me recibió en mi primer ensayo con la afamada cantante, en 1986. Él fue quien me asignó aquella fina guitarra electroacústica Fender y me dijo: “trátala bonito porque va a ser como tu novia durante el tiempo en que estés en el grupo.” Y así fue, esa guitarra fue mi compañera durante los casi quince años en que fui músico de “La Señora de la Canción Romántica.”

Símbolo de la tenacidad para llegar alto, ídolo e ícono del deporte oaxaqueño, Enrique Díaz Moreno se encuentra delicado de salud, pero estamos seguros que su temple le permitirá salir adelante. Su familia, comunidad deportiva y amigos deseamos su pronta recuperación.

[1] Escritor, editor, músico y gestor cultural. Es cronista del Barrio de Santo Tomás Xochimilco.



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