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«Pies desnudos», libro inédito de Dalthon Pineda

Veinticinco años atrás/ los

Binnigula’sa/ enterraron en una olla de barro/

mi ombligo

DALTHON PINEDA

Ante el fracaso de las autoridades del sector Cultura, en el orden federal y estatal, los poetas juchitecos lanzan un ruego: que se concrete la acción solidaria con lectores y la comunidad cultural para que no desaparezca el libro y la lectura por emergencia sanitaria, de seguridad pública y económica que vive la región del Istmo de Tehuantepec.

Esta es la reseña del libro inédito de poesía: Pies desnudos de Dalthon Pineda (2021) que llegó a la mesa de trabajo porque los poetas conservan, en el distanciamiento social, la sana costumbre de enviar trabajos sin sello editorial como si fueran náufragos que piden ayuda en papeles escritos de puño y letra, puestos dentro de botellas que arrojan al mar. En los tiempos de emergencia sanitaria, con un año y medio a cuestas de convicio con esa forma de declarada amenaza: quédate en casa, entre fallecimientos y contagios, tercera ola del COVID-19, de Juchitán llega la nueva poesía zapoteca.

Un acierto, el paso hacia la crítica literaria

El libro se divide en 12 partes, el conjunto de poemas forma Pies desnudos; prevalece la forma del testigo que habla-canta, el que mira sin resignarse, el que encuentra en los sonidos su acción -el que acude a las palabras y al canto como confirmación de esperanza en los días tristes:

Pies Desnudos

juega en los campos de siembra

niño cazador de iguanas y palomas

amigo de urracas y armadillos

inventa cantos

y ríe su flauta de carrizo

bajo la sombra del árbol sagrado

le rodea silencio

silencio

la magia de los que sueñan.

La forma del “testigo incorrecto”, hablante incorregible nos llega de la poesía clásica griega; alguien mira y cuenta, al hacerlo se inscribe como opositor del presente; escribe para otro tiempo, busca el lector del futuro. La literatura en Occidente fue creada para comunicarse con lo que aún existe, ni la hoja que trae sus palabras ni el lector que tomará entre sus manos esa hoja (Homero mismo durmió 300 años antes que su nombre fuera aire de todos, leyenda).

El viento viaja

siembra semillas

en la garganta del morro seco

en el tronco hueco de los días

el aire canta.

Dalthon muestra su temperamento en este conjunto de páginas, retoma tradiciones antiguas y nombra para su tiempo el olvido y la muerte, se religa con la tradición de los poetas zapotecas; Poesía que nos dice su deseo de compartir con literaturas del mundo sus hallazgos, la forma denominada poema (decía Paz que para que un poema viera la luz, requería que lo acompañaran páginas amigas que abrieran paso ante los ojos lectores; en la actualidad, esa estrategia para confeccionar un libro de poemas perdió vigencia, ahora tenemos libros de poesía sin poemas).

Los poetas zapotecas atraviesan dos grandes abismos: las consecuencias del sismo del 2017 y la pandemia COVID-19, verdaderas pruebas de resistencia y fuego para que la poesía brote como recurso de resistencia para los pueblos que enfrentan el olvido; resulta singular, y se agradece, el que Dalthon, poeta en español y hablante del zapoteco, bilingüe, comparta sus poemas en tiempos pandémicos. El poeta Dalthon acude a los elementos naturales, el entorno; porque quien mira y canta está solo, pide permiso a la tierra y el aire, el fuego y la muerte para nombrar y le brota el canto como anhelo de vida, principio civilizatorio pacífico. Contra la desgracia, el canto, esta será la primera lección que nos heredan las naciones precolombinas.

Luna alta

luna viajera

madre estrella

luna alta

luna llanera

madre luciérnaga

luna alta

luna marea.

Sólo contamos con esta vida para hacer el canto; sólo tenemos este pueblo para hacer la poesía. Sólo contamos con esta voz y estas manos y el deseo de que nuestra palabra se una al río de la gran voz humana, a la fuerza invencible de las palabras que están más allá de la desgracia y del gobierno.

La mañana huele a luz

calandrias cantan

el alcaraván danza

encanta

suspira.

Quiero pensar que los pueblos de Oaxaca atraviesan dos grandes abismos, quiero mencionar que los hijos de las naciones indígenas, como la nación entera, atraviesan los tiempos de la muerte por abandono a la que los tres niveles de gobierno: federal, estatal, municipal los empujan.

La poesía de Dalthon Pineda forma, sin duda alguna, una de las voces grandes de la poesía de Oaxaca; conserva, en tiempos de emergencia y desesperación, locura y muerte; trae la voz del niño que mira y dice, valeroso y pudoroso al mismo tiempo, niño partido que hace escritura.

El Sol se aparece

y el día florece

el Sol aparece

la luna enmudece

el Sol se aparece

la mañana crece

el Sol aparece

la tarde engrandece.

Dlathon canta, hace su poesía contra el canon literario, contra las reglase de la versificación; hermanado al canto popular, el rap. Los poetas indígenas son pudorosos y resentidos, incluidas Irma y Natalia Toledo, nombran con palabras de otros y al nombrar muestran su vergüenza, su temor a ser rechazadas. La nueva poesía de los zapotecas no sabe más que de su necesidad de su canto para dar testimonio de lo adverso.

Retumba

señor trueno

figuras de luz

vuelve el día.

Me pregunto si algún poeta con trayectoria, de los denominados “cuajados” de recursos estilísticos y saberes literarios, de los que acuden a uno y otro taller de creación literaria se atreverá a tejer sus palabras cuando está la vida en riesgo cuando no hay nada que celebrar), cuando la mirada se pierde entre adversidades, cuando hay muerte por cientos, miles.

Inmóvil el niño

con su pecho en la tierra

se esconde

teme.

Pues desnudos es el título del libro de poesía, en el juego de imágenes, entre sonidos Pies Desnudos es el personaje narrado (el poseedor de la historia); recurso sobrio, acertado: descolocar la enunciación -polifonía, tiempo solar a dos bocas.

El aire pesa

huele a Muerte

imágenes perversas vienen a él

raíces del árbol se pudren

emergen.

La muerte trae lo que no queremos reconocer, nuestra insignificancia; el poeta marcha en sentido contrario de las manecillas del reloj, nombra lo diminuto, lo que nadie mira. Y Dalthon lo hace canto, logra lo que pocos indígenas en este país obtienen: escribir en su lengua materna como si fueran un extranjero maravillado de los sonidos de su lengua madre -ser otro, el mismo, con los oídos bien abiertos.

Un paguyeu’

cuestiona su andar

por el monte agreste

¡Paguyeu!

¡Paguyeu!

Paguyeu’.- Ave que por su sonido se le determina el nombre (onomatopeya)

que en español significa ¿A dónde fuiste? – ¿Si fuiste?



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