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Cinéfago*: Ready Player One: comienza el juego

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

⋆ Deje todo y corra a verla

El Entremés

Todos hemos visto películas de Steven Spielberg. Y los que no, en algún momento de su vida lo harán. Es uno de los primeros nombres que relacionamos con el cine, para después entender su innovación a esta industria no sólo en las historias (fondo), sino en también en cómo cantarlas (forma).

Fue en 1975 cuando Steven Spielberg dio el primer vuelco al cine con su Tiburón. A 43 años de distancia, con 71 años cumplidos y en pleno Siglo XXI, el señor lo ha vuelto hacer.

El Plato Fuerte

Ready Player One, como muchas de sus películas, es una clase magistral de cómo se cuenta una historia en la pantalla grande, esta vez  teniendo como ingredientes tecnología, efectos visuales, referencias (incontables), y una trama distópica pero no por ello tan fantasiosa.

A los 10 minutos ya hay medio centenar de referencias a personajes u objetos de películas, videojuegos o música de la cultura pop. Lo genial es que son tantas, tan variadas y entremezcladas, que cada quien identificará las que pueda y las que le representen mayor significado, y que inconscientemente o no, están albergadas en la memoria gracias al poder del cine: único instrumento capaz de alojar la misma imagen en millones de cabezas.

La referencia más clara y sobresaliente sobre cine fue El Resplandor, que más allá de fungir en la historia como un nivel del juego basado en la película de Stanley Kubrick (un sueño dentro de otro sueño), es quizá el guiño más directo y prolongado de Spielberg tratándonos de decir: aquí puede haber cientos de películas, pero ésta, El Resplandor, es La Película con la que tal vez me quedaría. Si ya la vio disfrutará la referencia, y si no, estoy seguro que se sentirá instigado a verla.

Claro que la película está pensada para el público de masas, pero con la única diferencia que aparte de espectáculo y entretenimiento, también te cuenta una historia con fantasía, comedia, suspenso y hasta dosis de sensualidad; de la mano de personajes claros, que aunque tampoco complejos, terminas recordando y entendiendo su rol dentro de la historia.

La película es clara con su final: No es que lo tecnológico esté mal, pero enfrascarnos en un mundo virtual puede hacer que nos perdamos las emociones reales y tangibles de éste mundo, sí en decadencia, pero que es donde podemos encontrar todavía amigos (y amor) de verdad.

El Postre

La película se describe como “un mundo al borde del caos y el colapso, pero que encuentra su salvación en OASIS, un universo expandido de realidad virtual”. Spielberg, como una especie de Precognitivo[i] de su época, más que otra historia taquillera dentro de su filmografía, nos ofrece un black mirror para reconocer nuestra existencia en esta era actual, el apego a los dispositivos y al mismo tiempo nuestra enajenación con la realidad.

En 2045 se llama OASIS, pero hoy en día lo conocemos como Facebook, Instagram, Twitter, WhatsApp, YouTube, diferentes formas de existir y “relacionarnos” con los demás, a través de un “Avatar” con el que queremos que nos conozcan y reconozcan, ya sea que se apegue o no fidedignamente a nuestro aspecto real.

La Sobremesa

Ya lo dijo Erick Estrada de Cinegarage: “Olviden a los insaboros Avengers. Si este año hay un crossover[ii] de nivel se llama Ready Player One. Como crossover es tan bueno que ni cuenta se van a dar, como debe ser”.

*Cinéfago: El que tiene el hábito de comer y devorar cine.

[i] Ente capaz de conocer hechos con anterioridad.

[ii] Interrelación de historias o personajes de diferentes lugares

 

 




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