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Sismos, contrapeso ante la manipulación institucional: Guillermo Alonso

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Ante la tragedia que han significado para México los sismos del 7 y 19 de septiembre, y las réplicas que mantienen en vilo a comunidades del Istmo de Tehuantepec, la respuesta gubernamental vuelve a dejar mucho que desear ya que es “lenta, descoordinada y muchas veces manipuladora”, en tanto que “la oligarquía informativa” se ha dedicado a “manipular, controlar, distorsionar la información compitiendo por el raiting y manipulando para que no aparezcan el sin número de errores y omisiones que sus aliados en el gobierno realizan”.

Quien habla es Guillermo Enrique Alonso Angulo (1956), antropólogo, actor y músico, con especialidad en Evaluación de Proyectos Sociales por la Universidad Iberoamericana Santa Fe, México, socio fundador y Coordinador General de Investigación y Educación Popular Autogestiva A.C. (IEEPAAC), con 25 años de existencia.

El también Co-coordinador de las acciones de la UNICEF en el campo de la Recuperación Psico-Social con participación comunitaria después de las inundaciones de Tabasco en 2007 y el incendio de la Guardería ABC en Sonora en 2009, ha sido uno de los conductores del Diplomado TeatroPopular para la Intervención Social que concluyó el fin de semana en la Biblioteca Profesor Ventura, en la agencia municipal de San Martín Mexicapam.

18664368_300264553756210_836389482489890206_nEn entrevista vía internet desde Mérida, de donde es originario, el activista precisó que el saldo de todo lo que está sucediendo en México, y particularmente en Oaxaca, debe ser una sociedad civil fortalecida mediante la organización y procesos resilientes.

-¿Cuál es su apreciación sobre los dos sismos que han sacudido a México en las últimas dos semanas? Doblemente trágico…

-Me parece que hay una múltiple causalidad para que existan estos fenómenos naturales, los sismos forman parte de nuestra vida y sabemos que en cualquier momento pueden darse sin aviso alguno, sin embargo, lo que me parece que pudiera tener una gran previsión es sobre los efectos que genera en nuestra población y la manera en que actuamos antes, durante y después del evento.

A mi modo de ver y con la experiencia de sismos como el 85 en México, aún no se ha generado un aprendizaje lo suficientemente apropiado para que la población pueda estar preparada y responder lo mejor posible ante estas situaciones.

De la misma manera, la respuesta oficial vuelve a dejar mucho que desear ya que es lenta, descoordinada y muchas veces manipuladora. Esto desde luego no ayuda a dar una respuesta apropiada.

Para los casos de los sismos de Oaxaca y Chiapas además no existe una mirada intercultural y no se comprende en muchos sentidos las implicaciones de trabajar con población de pueblos originarios, esta es una desventaja que igualmente dificulta la preparación y respuesta ante estos fenómenos.

De la misma manera, pese a que debería de existir una propuesta de preparación y respuesta con perspectiva de género y generacional esto no se da y las afectaciones muchas veces inciden con mayor fuerza sobre mujeres y niñas y niños, esto es algo que sigue siendo un pendiente vital.

Finalmente recordemos que este tipo de situaciones afectan mucho más a las personas que viven en pobreza y a las que de por si viven cotidianamente en una vulneración de sus derechos que solamente se agudizan más en estas situaciones.

Al igual que muchas otras situaciones, la pobreza y la desigualdad existentes son factores que elevan significativamente la vulnerabilidad de las personas.

– ¿En situaciones como ésta, qué puede hacer la autoridad por su lado y por otro la sociedad civil para remontar esta adversidad?

-La autoridad es el sujeto obligado a responder eficaz y eficientemente para atender estas situaciones, debe destinar todos los recursos disponibles y garantizar la pronta restitución de los derechos de las personas a las que se les ha vulnerado.

Lo esperado es que las autoridades estén plenamente preparadas y actúen con eficacia y transparencia en los procesos de preparación y respuesta. No debe quedar la menor duda de su actuar y deben rendir permanentemente cuentas de su labor sin tener sesgos políticos o de intereses de otro tipo.

La sociedad civil organizada tiene la posibilidad desde sus capacidades instaladas de promover y organizar acciones que contribuyan a los procesos de preparación y respuesta.

El saber de las organizaciones de la sociedad civil debe hermanarse con el saber de las comunidades y de las personas y constituir un esfuerzo conjunto que contribuya a la recuperación en este tipo de eventos.

De la misma manera la sociedad civil organizada puede emprender diferentes acciones que no solo contribuyan a restituir los derechos vulnerados sino también a restituir la esperanza perdida. En este sentido acciones basadas en la creatividad y el arte pueden ser trascendentales.

Otras acciones tendrían que relacionarse con la organización de la vigilancia y contraloría social para exigir trasparencia en el uso de los recursos. Se manejaran millones de millones, hay que garantizar que sean para garantizar la restitución de todos los derechos.

Lo ideal es que las autoridades y sociedad civil trabajen coordinadamente sin embargo en la realidad esto no sucede la mayoría de las veces porque vivimos en un estado mal preparado y autoritario que no reconoce sus limitaciones.

– ¿Qué papel juega o puede jugar la resiliencia en estos momentos y cómo puede incorporarse al proceso de reconstrucción material y anímica de las comunidades y ciudades afectadas?

-La resiliencia es una capacidad que las personas y comunidades podemos tener para enfrentarnos a una adversidad y dar una respuesta que nos permita salir adelante fortalecidos y con múltiples aprendizajes para retomar la vida de una manera diferente, mejor.

La resiliencia personal se va construyendo a través de la vida y las experiencias y es algo que tendríamos que estimular a través de una educación que fortalezca a las personas.

La resiliencia comunitaria se logra construyendo un tejido social fuerte en donde los procesos organizativos sean autogestivos y respetuosos de los saberes y las culturas locales.

En un país como el nuestro en donde la pobreza, desigualdad y violencia, junto con la corrupción y la partidocracia son características que agobian día a día a la población, la resiliencia comunitaria es muy débil y sin duda la ruptura del tejido social afecta de manera decisiva para poder responder organizada y sostenidamente ante situaciones como las que vivimos con los sismos.

Es preciso visibilizar todas aquellas disparidades que vulneran nuestros derechos y organizarnos para exigir su restitución, en la medida que lo hacemos también construimos resiliencia.

– ¿Existe un reconocimiento de la resiliencia en las instituciones públicas para considerarla en alguna política pública de restauración social? ¿Hay o conoce antecedentes el respecto?

-Me parece que no, usualmente la preocupación de las autoridades ante estos hechos es restablecer el orden que resulto de la disrupción producto de los sismos, pero no se piensa en generar a través de estos aprendizajes nuevas formas de relación que terminen con las causas estructurales que nos hacen tan vulnerables ante estos eventos.

Finalmente, se regresa a una cierta “normalidad” que en apariencia, resuelve la situación pero que invisibiliza todo aquello que la ha causado.

– ¿Qué recomendación o sugerencia podría comentar para el pueblo oaxaqueño y el de la capital del país más dañados por los sismos?

-Organizarse a corto, mediano y largo plazo. Incorporar a sus acciones el enfoque de derechos con sus perspectivas de género, generacional e intercultural y construir planes de acción que puedan ser apropiados y apropiables para la población.

Esto contribuirá a fortalecer el tejido social y a promover procesos resilientes.

Si comenzamos por ahí podremos identificar muchas de las causas estructurales que vulneran nuestros derechos y podremos aprovecharlo para planear cambios más a fondo exigiendo a quienes son los garantes de los derechos a que cumplan plenamente con su obligación.

Finalmente en este momento también es importante dar seguimiento a todas las acciones, realizar ejercicios de contraloría social y exigir que las autoridades rindan cuentas.

– ¿Qué opinión le merece la labor informativa de los medios de comunicación y particularmente de las redes sociales en este episodio trágico de la vida nacional?

-Como suele suceder los grandes medios, la oligarquía informativa lo que hace es manipular, controlar, distorsionar la información compitiendo por el “raiting” y manipulando para que no aparezcan el sin número de errores y omisiones que sus aliados en el gobierno realizan.

La manipulación emocional que se hace es altamente dañina y forma parte del sistema corrupto y cómplice en el que vivimos.

Las redes sociales son una alternativa aunque aún es desorganizada lo que permite que la información fluya de manera poco clara muchas veces. Esto es parte de los aprendizajes que la sociedad civil tiene que revisar para cada día hacer más efectivos las redes sociales para informar y contribuir a la organización comunitaria.

Sin duda en estos sismos se están convirtiendo en un contrapeso ante la manipulación institucional.

– ¿Cómo experto en resiliencia ha sido usted convocado para participar en alguna intervención social por parte de alguna institución pública o privada en estos momentos?

Si, nuestra organización IEPAAC, trabaja estos temas y ha realizado acciones en eventos anteriores que nos han dado la experiencia para poder seguir contribuyendo.

Lo aprendido nos ha permitido generar propuestas y metodologías que estamos aplicando en algunos escenarios.

– Algo que guste agregar…

-Que estamos en plena disposición de contribuir a continuar formando personas y colectivos que quieran seguir por el camino conversado no solo como un acto de compasión o asistencial sino basado en la exigencia de restituir los derechos de las personas y las comunidades.

Muchas gracias.

 




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