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El río

___ Al parecer ha perdido usted a uno de los aprendices de fogonero.

William Faulkner, LUZ DE AGOSTO

___ Calla, perro, ¿qué ladras?

En el pueblo todos sabemos el lenguaje de la lista, la flor de los beneficiarios. El documento cargado con los nombres de los que tienen derechos. Mañana yo saldré el último, pero seré de los primeros.

Toda mi familia resultó bendecida por el apellido que inicia por la letra a, del ángel, el que cuida, que sostiene en medio de los adverso. Usted puede cambiar su apellido siniestro que lo ubica al último de todas las cosas, su apellido que inicia con la resignada z. En la oficialía del registro civil lo podrán apoyar a un módico precio. Por cierto, con tantos beneficios que entrega el gobierno ya nadie quiere llevar el apellido del Patricio, Juárez; ahora todos compran el del tirano Díaz, de mejor turno en la lista.

El sol mañana traerá tenebra y pleito por el turno en las despensas, tantos, que algunos cambiarán su apellido sin el menor empacho. Todo lo que hace la lista, como dinero mal habido. Por ahora la ambición se arrumba entre el diluvio, sabedora de un mejor mañana donde se hará gorda como marido al terminar la boda. ; tendrá quien tenga la obligación de nutrirla puntual tres veces por día, la pena, la necesidad que se mira tras los muros de la casa sin techo.

Ahí están las fotografías, para que le conste a todo el mundo. El temporal pegó duro, causó desgracias. Con la luz del sol vendrá la larga lista de los afectados, puro siniestro y gargajo. Yo seré primero en la cola, primero en la lista. Alzaré la mano silenciosa para recibir la bolsa que entrega el gobierno, agua embotellada, galletas y sardinas.

El agua enterró los recuerdos de la abuela, su retrato, el catre de patas chuecas, la alcancía con los ahorros. Espero comer mañana del gobierno, de su bolsa repleta con sardina y galletas secas y crujientes, como tostones.

___ Calla, perro, ¿qué hablas?

Los cimientos pensativos del puente alardean ramas secas, hojas, árboles caídos. El puente tan largo cede, se resquebraja como una fotografía. Hay algo en el amarillo barandal que resiste, algo como un recuerdo del paso de los enamorados que se niega a caer. Todo lo arrastra el río con su crecida insólita; hasta el paso de los ancianos apura.

Tiembla el puente grande con la crecida, tanto como la gente que se moja fuera de la lista del gobierno. El retumbar de la base del puente largo como truenos acechantes del cielo. Desgracia. Ya vendrá el sol mañana a salir como perro amarillo entre las calles repletas de lodo entre el tronar de las aspas del helicóptero del gobierno. Por ahora frío y temor, café tibio endulzado con aguada panela.

___ Calla, perro.

San Martín por la Secundaria, Oaxaca, 4 de mayo del 2017.

 




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