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Cinéfago*: Sex Education

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

El Entremés

Después de su exitoso debut en enero del año pasado, Sex Education se ha convertido en una de las 10 series de Netflix más vistas y exitosas de la plataforma, por lo que no extraña que el estreno de su segunda temporada era de lo más esperado de 2020 y que muchos de los fans no pudimos contenernos para agotar sus nuevos 8 capítulos uno tras otro, dejándonos, como era de esperarse, con muchas ganas de más, de mucho más.

De manera preconcebida se podría pensar que el éxito de Sex Education se debe al viejo augurio de que el sexo siempre vende, pero lo que hace exitosa a esta serie protagonizada por un grupo de adolescentes, es que más que centrarse en el sexo (que obvio, sí lo hay), se centra principalmente en la sexualidad, que como la misma definición lo dice, no sólo se reduce a los genitales, sino a la psicología, actividades y comportamientos que practicamos día a día como seres biológica y socialmente sexuales, mostrando cómo cada individuo es distinto y la sexualidad por ende tiene una amplísima gama de descubrirse, vivirse y disfrutarse; y de paso, romper algunos tabús que siempre hay alrededor de ella.

A estas alturas los protagonistas ya están establecidos, y como es de esperarse, se van agregando algunos personajes más que le darán dinamismo a las tramas así como la posibilidad a la serie de abordar, en mayor o menor medida, temas de sexualidad tan usuales como actuales. 

El plato fuerte

Otis descubre que por fin puede masturbarse, lo cual parece ser una buena señal de estar superando su trauma infantil, pero sus impulsos sexuales lo abordan en lugares y momentos poco convenientes. A pesar de ser un chico informado en temas de sexualidad, el mismo Otis llega a dudar si masturbarse continuamente podría afectar su futuro desempeño sexual, sobre todo ahora que es novio de Ola quien está dispuesta a ir poco a poco pero por todo, y quien es nueva en la escuela donde al parecer ha surgido un brote masivo de clamidia, lo que genera histeria colectiva (muchos creen que se contagia por el aire) generando una serie de rumores (culpan a Fiona Brady diciendo que participó en una supuesta orgía), explicaciones y preguntas absurdas, tanto de alumnos como de profesores que evidencian la desinformación sobre Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Este brote de clamidia dan entrada a un nuevo personaje, Maxine, presidenta de la junta que será el verdugo del director Groff a lo largo de los ocho capítulos, mientras que Lily se vuelve la tutora de Ola en la escuela, por lo que se volverán muy cercanas.

Esta emergencia sexual dan puerta a que la madre de Otis, la Dra. Jean, sea contratado como asesora sexual de la escuela, mientras que Otis y Eric comienzan a tratar de descubrir al paciente cero de clamidia y que terminará con un tema sobre ser honestos y de no conformarnos con ser el secreto de alguien más. Lo que también causa revuelo es la llegada de Rahim, un chico foráneo procedente de Francia, alborotándole la hormona a más de una y uno.

Un evento familiar (lidiar con el regreso de una madre ex adicta) hacen que Meave deje su trabajo en el centro comercial y que, muy a su estilo apoyada de la Srita. Sands, logre que la acepten de nuevo en la escuela, lo cual generará una tensión en la relación de Otis y Ola (véase el capítulo dos, donde un simple juego de feria marca la rivalidad entre Ola y Meave), quienes a su vez se enteran de la manera más embarazosa que técnicamente podrían ser hermanastros. Meave estará todo el tiempo en una lucha interna consigo misma: entre si confiar en su madre y darle una nueva oportunidad, no defraudar a la Srita. Sands pero sobre todo a ella misma, luchar por su vocación de escribir, o confesarle o no su amor a Otis ahora que él tiene novia, algo difícil pues muchas veces ella misma se auto sabotea (la mitad del Cap. 4 se vuelve crucial).

Otis en su afán de querer ser un buen novio, descubre que no todo lo que hay en internet sobre sexo funciona, al tratar de poner en práctica de manera fallida la técnica del reloj para tratar de estimular a Ola, tan mal le va que decide él pedir un consejo sexual (véase la escena de la mandarina), a la vez que se siente invadido por Jacko, la pareja de su madre, quien sin querer comienza a invadir el espacio de ambos, lo que hace que Otis se comporte descortés y temperamental con su madre.

Descubrimos que el profesor Collin no sabe mucho de sexualidad (ni en la práctica ni en la teoría), pero que al igual que todos puede aprender; y que a la Srita. Sands le gusta que le digan cosas mientras tiene sexo, aunque no siempre sea complacida.  La Srita. Sands hará que Meave no sueñe sólo con ventanas y una mesa amplia, y que no se sienta rara por ser inteligente mientras cultiva su feminismo leyendo Vindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft. Lo que no sospecha Meave, ni mucho menos Otis, es que el nuevo vecino de esta, Isaac (quien padece discapacidad motriz), hará lo necesario para acercarse a su vecina y tratar de ganar su simpatía, y quien sabe, quizá hasta su amor, aunque al final juegue un poco sucio (¿quién sospecharía de un chico en silla de ruedas?).

Jakcson por su parte tiene una de los arcos dramático más conflictivos y por lo tanto más conmovedores, comienza a hacerse daño a sí mismo con tal de evitar la presión de una de sus madres en el tema de la natación. Al estar en incapacidad atlética deja de recibir los favores escolares, por lo que se le asigna a Viv como tutora, una chica nerd que tiene muy claras las metas para llegar a la universidad, llevando una vida hiperorganizada y una regla de oro: no hacer amigos, no sólo porque cree que le quitan tiempo valioso, sino porque no cree que alguien la quiera como amiga. Jackson y Viv harán un trato, él le enseña a ligarse al chico que le gusta (toda la razón no puede contra los afectos de la atracción) y ella le ayuda a obtener buenas notas. En el camino, una honesta amistad florecerá, con raspones de por medio, haciendo que Jackson tenga que tomar una decisión, pues aprenderá que cuando algo ya no te hace feliz no necesariamente se acaba el mundo, y que una madre, sea lo que sea que decidas ser (no importa si es Romeo), seguirá queriéndote como madre. Y mientras Jackson sigue pensando en Meave, Viv descubrirá que idealizar a las personas no es quizá la mejor manera de querer amar a alguien.

Adam tiene una paso breve y cuasi amargo por la escuela militarizada, y se sentirá todo el tiempo miserable por sentirse derrotado en casi todo lo que hace o intenta. A su homosexualidad oculta, se suma la sorpresa de que Eric ha comenzado a salir con Rahim (tranquilos, eso lo vemos desde el tercer capítulo); lo que después pondrá en un predicamento al mismo Eric, pues aunque valora que Rahim no teme mostrar su relación gay en público, se sigue sintiendo atraído por Adam, quien decidido a aceptarse y superar el miedo, tomará las riendas de sus sentimientos a tal grado que hará que Eric tenga que tomar una decisión que beneficiará a uno pero lastimará a otro; pero que viendo la escena en la que Eric toca su corno francés llorando de felicidad, nos indica que quizá fue la decisión correcta.

Unos de los temas más traumáticos, que pasa en la vida real y por eso más frustrante, es el que le sucede a Aimee, quien yendo en el autobús se topa con un tipo que se masturba detrás de ella ensuciándole el pantalón. Ella finge no darle importancia preocupándose más por sus jeans favoritos que por el hecho mismo, hasta que Meave le hace notar que es una conducta que no se debería de normalizar y que debe ser denunciada, algo que develan lo poco escuchada que puede ser una mujer que haya sufrido acoso sexual. Al dimensionar la gravedad del hecho, Aimee comienza a estresarse, deja de tomar el autobús, se siente insegura con ella misma y con su novio (cualquier tipo de contacto la comienza a asustar), además que empieza a ver al tipo que la acosó por todos lados, pues su intranquilidad ha sido perturbada por este sujeto que ella misma dice: se veía buen tipo y decente.

Sin embargo dicho trauma hará que en el episodio 7, cuando un grupo de chicas castigadas acusadas de agredir a otra, teniendo que pensar en qué las une como mujeres, al escuchar a Aimee pondrán en práctica la sororidad, confesando cada una las diversas agresiones de las que han sido objeto por hombres y lo difícil que eso fue, generando una red de apoyo entre ellas que harán que Aimee recupere la confianza en sí poco a poco, una sororidad que se corona con un acto de destrucción (y otro de solidaridad) en la que participan todas y que nos dan una pequeña pista del porqué de las protestas de mujeres que hemos visto en meses recientes.

Maureen, la esposa del Director Groff, aprovechando la cercanía de la Dra. Jean como consejera sexual (y sus talleres vaginales) acudiendo a ella, evidenciará el abandono en el que algunos esposos tienen a sus esposas, y que aún éstas en el afán de revivir la pasión de su matrimonio, descubren que hay hombres que reprimen su sexualidad (“ya no tengo 23”, justifica el Sr. Groff). Así pues, Maureen optará por redescubrirse ella misma, su cuerpo, su sexualidad y su independencia.

Ola tendrá una curva revelación a raíz de un mal entendido con Otis, una revelación de sí misma que se manifestará a través de su inconsciente donde dará rienda suelta a sus deseos a través de los sueños, algo que la confundirá y que le revelarán en su caso, que más que atraerle el sexo o los genitales, se sentirá atraída por las personas (Pansexual), así que, tomará una decisión que cambiará la ecuación del triángulo amoroso en el que está, y que le darán a ella misma una nueva tristeza pero también una gran alegría, mientras habla de vaginismo; a la par que logra hacer un nuevo amigo.

En el capítulo 6 una fiesta se sale control, y cómo no si todos convergen ahí: amigos, novios, exnovios y crush, generando una serie de malos entendidos, pero el momento álgido es cuando Otis, bajo los efectos del alcohol, hace una relevación que obviamente, devela parte de sus verdaderos sentimientos que reconfiguran este triángulo amoroso entre Ola, Meave y Otis; aunque como era de esperarse, la cruda moral de Otis será casi insoportable, y no por haberse acostado con alguien que nadie, ni él ni nosotros, nos imaginábamos, sino por los sentimientos que hirió con lo que dijo; un daño que será más difícil de resarcir que  conseguir una pastilla del día siguiente.

El papá de Otis resultará un completo imbécil, pues demuestra que hay personas que no cambian y que aún con un doctorado, no saben nada de la vida real, y que en ocasiones usan su encanto sólo para usar a  las personas y elevar su ego; sin embrago, será el mismo papá de Otis quien al ser confrontado por su propio hijo, le dará el mejor consejo de vida o al menos el que Otis necesita en ese momento, un consejo que no compensa los años de ausencia paternal pero que le darán a Otis otra perspectiva de la cosas para darse cuenta que al  tratar de hacer todo el tiempo las cosas bien, uno puede terminar haciéndolas mal.

Así, el personaje de la Dra. Jean nos comprueba que no importa ser la o el mejor profesionista en sexualidad, al final los asuntos del corazón, y del sexo, nos vuelven vulnerables a todos y propicios a cometer errores, quedando sólo la responsabilidad de hacernos cargo de nuestros actos y tratar de conservar a los que queremos de la manera más honesta posible; eso, y saber que pequeñas pulsaciones en el pecho no siempre significan perimenopausia.

Así, al final de la serie vemos una adaptación de Romeo y Julieta muy sensual que revelan la necesidad de una educación sexual de una manera clara y abierta, pues en lugar de molestarnos que adolescentes hablen de sexo, debería preocuparnos que estén informados sobre fetiches, sobre cómo aceptarnos en la cama, sobre la asexualidad o sobre duchas anales, etc.

El postre

Posible spoiler:

Qué triste y conmovedor es saber que un mensaje nunca llegó a su destinatario, un mensaje que podría haber cambiado las cosas, donde él le dice que está orgulloso de ella. Que ha sido un estúpido, y que lo que ella sentía por él, es todo lo que quería escuchar. “Me concentré tanto en hacer lo correcto, que no supe distinguir lo que era correcto, y lo correcto eres tú, siempre fuiste ti. Te amo Meave”.

*Cinefágo: El que tiene el hábito de comer y devorar cine.

#NosVemosEnElCine




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