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De aquí ya se fueron las historias

SAN MATEO TEPANTEPEC, Oax.- A media tarde el rap tronó en la calle principal de la agencia Peña de Letra, entre el bosque de pino ocote, árboles de capulín y encinos como si estuviéramos en pleno Down Town de Los Ángeles.

Frío, torrenciales aguaceros, mañanas de encendido sol hacen la atmósfera de atractivo para esta localidad expulsora de migrantes que se le conoce, entre las comunidades vecinas, como “pueblo de brujas”.

En las historias que circulan cuentan que, en el mes de marzo, hace mucho tiempo existía un ritual donde llevaban a los niños a una tumba mixteca, ubicada en un punto escondido del cerro alto, que al fondo de la cañada brotaban árboles de naranja junto a un gran agujero que llegaba desde las alturas del bosque hasta el mismísimo mar.  

El sitio arqueológico se mantiene escondido entre los matorrales, junto al cerro que en otros tiempos hizo las veces de mirador, se puede observar el movimiento de los pueblos vecinos; en el mismo cerro alto se conserva la tradición de las “curaciones”.

En la población, bajo el frío de la tarde, niños y jóvenes, ancianas y viejos ofrecen saludo a los escasos transeúntes; de las casas de adobe brota el humo del fogón, bajo la techumbre de láminas de zinc mujeres y hombres se apiñan en pisos rústicos de cemento.

El aire frío de los montes genera sentimientos de nostalgia en quien se atreve a recorrer estos parajes marcados por el abandono, la comunidad está a no más de dos horas de camino desde la capital del estado, no cuenta con servicio de telefonía móvil ni señal de la televisión.

Hasta este punto se llega por un autobús que sale de la Central de Segunda y recorre poblaciones como Cuatro Venados, El Portezuelo Tlazoyaltepec, Contreras, El Gachupín, entre otras; la vista desde lo alto podría resultar escenario natural para largometrajes con narrativas del regreso de Ignacio Ortiz, el cineasta oaxaqueño –quien retrata en sus obras la luz de la Mixteca.

La localidad se encuentra ubicada en la región montañosa de la Mixteca Alta, el nombre de San Mateo Tepantepec viene del mixteco Yucu ini, que significa Cerro del corazón; en náhuatl significa Cerro amurallado.

Cuenta con una telesecundaria que abre sus puertas sobre los dos mil 400 metros de altitud, junto a la única calle pavimentada que lleva por nombre Kava Teku; el plantel recibe a 110 alumnos, algunos alumnos tardan en llegar hasta dos horas de camino, son atendidos por seis profesores frente a grupo, un director y una secretaria.

Datos oficiales del IEEPO, con los que cuentan los profesores de la telesecundaria, ofrecen información imprecisa: registran que el 10.78 por ciento habla mixteco, cuando la realidad es otra, la población que habla la lengua materna supera del 90 por ciento.

El plantel enfrenta deserción escolar debido a pobreza y marginación, así como la ruptura familiar debido a la migración de padres a los Estados Unidos.

Pandillerismo, drogadicción y alcoholismo son los males cotidianos a los que se enfrentan alumnos y docentes de la telesecundaria; en esta comunidad las mujeres asumen el doble papel de madres de familia y proveedoras del sustento familiar.

La telesecundaria cuenta con 18 años de prestar servicios, la encabeza el profesor Amado Gilberto Sánchez Aparicio y enfrenta rezagos en infraestructura y material didáctico.

El dueño de la única tienda del lugar, Don Cirino, comenta tras el amplio mostrador:

___ Con tanto frío que hay, de aquí ya se fueron todas las historias que teníamos para contar.




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