Hody

Cinéfago*: Para encontrarse, a veces hay que perderse

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

El Menú

Solteras | Toy Story 4 | Gloria Bell | Al filo de la Democracia | Quiniela Premios Ariel 2019

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda
⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena
⋆ ⋆ Puede verla
⋆ No se moleste
•Evítela como la plaga

El Entremés

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Solteras ya está dentro de las mejores películas mexicanas del 2019, no sólo por la fina comedia que logra la orgánica actuación de Cassandra Ciangherotti en su papel de Ana, sino porque refresca y da la vuelta a un género tan sobreexplotado como lo es la comedia romántica mexicana, de una forma amena pero no condescendiente con el público, o al menos no tanto. Basada en cursos reales que se practican en China, la película plantea que el personaje de Ana, tras ver que a sus 30 y tantos años aún no consigue un esposo, accede a ir a clases intensivas para conseguir marido, en las que Lucila (imponente Gabriela de la Garza) develará (gracias a montajes que ayudan a ilustrar), los mecanismos en los que funciona la relación hombre-mujer, y que van desde los clásicos estereotipos de tipo de citas, hasta aspectos que liman lo que verdaderamente buscan las mujeres en un hombre y viceversa; eso sí, siempre con un humor fresco o ingenioso. 

Tal cual método científico, el ensayo-error permiten definir la táctica a cada una de las mujeres que acompañan a Ana en sus desesperadas búsquedas: Ilse (Irán Castillo), la chica sexy de no tan buen gusto que sabe lo que le conviene; Lola(Edwarda Gurrola) quien tendrá el descubrimiento más personal de todas; Ana(Ciangherotti); Ema (Mariana Cabrera) la chica dulce y romántica que encontrará su Príncipe Azul en donde menos pensó; y Sandra (Sophie Alexander-Katz), la mujer madura y siempre ocupada que sabe lo que busca y quiere. Todo esto mientras que Lucila, quien instruye a las chicas y parece entender todo sobre hombres y mujeres, paradójicamente parece no  haber hallado la felicidad en la pareja.

Ilse, Lola, Ana, Ema, Sandra y Lucila.

Así, cuando Ana encuentra en Diego (Juan Pablo Medina) quizá la mejor cita que ha tenido en años y la posibilidad de una relación seria, sucumbe a la desesperacióndejando de lado el amor por creer que lo más importante es la boda, decisión que le cobrará la factura pero que le harán vislumbrar que en ocasiones la idea del matrimonio es una idea de los demás sobre nosotras y nosotros, cuando debe ser una decisión propia de uno con el otro, otra; y quizá no tan importante como dicen.

Ayudan mucho a la narrativa de la película una edición amena y ágil que por momentos recurre al corte directo o al samsh cut para generar una transición brusca o elipsis,  y generar en el espectador la intriga de que si lo que viene a continuación es consecuencia de lo anterior o el inicio de otra nueva escena; y en ocasiones un encabalgamiento del sonido que anticipa el plano o la escena que viene en seguida. Y como cereza del pastel, todo un diseño de la banda sonora conformada en su mayoría por grupos femeninos de la CDMX y Latinoamérica, que hacen que las escenas adquieran un textura y un sentimiento envolvente y no sean sólo melodías de acompañamiento.

Aquí un pequeño playlist de Solteras (dar clic). Falta un cover de Ruido Rosa de una canción muy popular de los 80s, pero esa es mejor que la descubra en el cine. #DeNada

El Plato Fuerte

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Después de 24 años de que llegara a nuestras vidas, Toy Story nos ha demostrado que crecer a veces no es tan fácil, incluso para un juguete, pues al igual que Woody y su pandilla, lo más seguro es que después de tantos años nosotros mismos nos encontremos en un sitio y/o con personas distintas; el punto es saber cabalmente si es donde y con quien queremos estar. Por otro lado, quizá para muchos Toy Story sea la relación más larga y seria que han tenido en su vida, sino es que la única. Con ese tono sad arranca Toy Story 4, pues nos remota 9 años atrás cuando en una noche de lluvia, Woody tendrá que decidir entre cumplir con su deber como juguete, o dejar ir al amor de su vida. Este tono continúa cuando nos percatamos que Bonnie, heredera del gran legado de Andy, ya no muestra interés por Woody quien fiel a su convicción, inicia un proceso casi de duelo como quien asiste al réquiem de su ocaso.

Bonnie representa a esta nueva generación que muy fácilmente desecha lo que ya no le interesa y que ante los cambios innegables de su persona y en mundo cada vez más desechable, se conforman con un poco de basura, literal, sin que eso demerite su espíritu creador claro está, aunque el mismo Forky lo confirma: “soy basura” (¿Zona MACO eres tú?), pese a que con el paso de los días se le convenza que es un juguete (¿una mentira dicha mil veces se convierte en verdad?). Lo paradójico es que Forky también es una creación de Woody (él le propicia los materiales a Bonnie), como quien forja la espada con la que será atravesado su corazón, por lo que aún con su ambivalencia emocional de no poder olvidar a Andy, Woody decidirá mantener a Forky en la vida de Bonnie pues como buen juguete, antepondrá la felicidad de su niña incluso por encima de su seguridad o la de sus amigos. 


Forky, la nueva obsesión de Bonnie por encima de Woody

Gaby Gaby, una muñeca antigua condenada al olvido por tener un defecto de fábrica, síntoma de nuestra época también, junto a un grupo de tétricos ventrílocuos pasados de moda de nombre Vincent, develarán el otro lado de los juguetes olvidados, quienes esperan carcelariamente en la vitrina de una anciana el día en que algún niño o niña les dé una nueva oportunidad, una espera que se puede volver eterna. Por su parte Betty (Bo Peep), la pastorcita que es el interés romántico de Woody, representa a una mujer empoderada que se quita la falta para tomar las riendas de la misión, y que junto con Giggle McDimples (una oficial de policía mini Polly Pocket) y Duke Cabbok (motociclista acróbata frustrado), muestran otra arista del mundo de los juguetes: aquellos que por intención o descuido fueron perdidos por sus dueños, pero que en esta pérdida han ganado algo de libertad y de autonomía, y por lo tanto una visión más pragmática y utilitaria de su vida como juguetes (véase la escena de los niños que llegan a jugar a un parque público).

Empecinado en que “la más noble tarea de todo juguete es hacer feliz a un niño”, Woody le reprocha a Betty que ella no entiende de lealtades porque es un juguete perdido, a lo que Betty responde que “quizá el que se perdió fue otro”, pues en su afán de que Bonnie se quede con Forky porque eso la hace feliz, pone en riesgo no sólo a sus viejos sino a sus nuevos amigos que con la promesa de que Bonnie los adoptará, ayudan al comisario. Lo que ni los juguetes ni mucho menos los papás de Bonnie entienden, es que han hecho de esta niña una chamaca mimada, que en vez de aceptar que hay cosas, como los juguetes, que se pierden o que no son para siempre, y que acepte la perdida como un síntoma de la vida misma que hay que afrontar tarde o temprano, deciden hacer circo maroma y teatro para que la niña no sufra y siga feliz sin que la realidad de la situación le afecte. Graves problemas tendrá Bonnie cuando Andy le pida cuentas sobre Woody, o cuando se dé cuenta que un juguete como sea se repone, pero los seres queridos no.


Gaby Gaby, Vincent, Betty, Woody, Buzz Lightyear, Forky y Ducky&Bunny.

Aunque Duke Cabbok dice que “juguete viejo no aprende truco nuevo”, Woody tendrá uno de los aprendizajes más profundos que cualquier juguete haya tenido: que para encontrarse, a veces hay que perderse, algo que el mismo Buzz confirma cuando viendo la decisión que Woody ha tomado, dice: “No está perdido, ya no lo está”; o como bien lo resumió el maestro Ceratti: “Aprender a soltar, es crecer”.

No sabemos cuántos años más tendremos que esperar para ver qué futuro le deparó a Woody y la decisión que tomó (junto a su bendición, adhoc con la tendencia actual), qué tan bien le sentó el poder a Jessie, si Buzz Lightyear por fin logró escuchar la voz de su conciencia, cuál es el nombre de la novia de Furky, o si por fin Ducky y Bunny (los más divertidos de esta entrega, sobre todo por la penúltima escena que tienen en la película), lograron aplicar su plan de “matanga la changa”. Pero mientras esperamos, en nuestra cabeza resonará una sola frase: “Al infinito…y más allá”.

El Postre

⋆ ⋆ Puede verla

Justo en una época del cine en donde reinan los remake, el cine de autor da cuentas de que no queda fuera de esta corriente comercial, siendo Gloria Bell la muestra de ello. En 2014 Sebastián Lelio se dio a conocer por Gloria, una película de manufactura chilena que le valieron el Ariel a Mejor Película Iberoamericana en 2014, y diversos premios tanto para su protagonista (Paulina García) como para el guion y la película misma. Esta resonancia le permitió a Lelio filmar Una Mujer Fantástica, nada más y nada menos Mejor Película Extranjera en los Oscar 2018, año en el que estrenó también Desobediencia, producción inglesa protagonizada por Rachel Weisz y Rachel McAdams, que aunque no tuvo mayor repercusión, le permitieron entrar por la puerta grande a Hollywood.

Caso curioso, Sebastián Leilo vuelve a dirigir su película de Gloria pero ahora en versión norteamericana, Gloria Bell, protagonizada por la ya comprobada Julianne Moore quien además funge como productora ejecutiva, y quien explora los terrenos de este personaje femenino que tras llevar una vida de divorcio lo más tranquilamente, en una noche de baile decide darle una nueva oportunidad al corazón, redescubriendo a los 50 años la sensación de enamoramiento y de compartir con alguien no sólo la cama, sino también la vida.

La vida y el amor es mejor bailando.

Arnold (John Turturro) parece un tipo sensato y cabal, lo suficientemente interesante para que Gloria se siga enamorando de él, hasta que un día el pasado de él lo vuelven un escapista de la relación. En una segunda oportunidad, Arnold parece reivindicar el camino, pero ese encanto durará muy poco pues al parecer es un sujeto que no puede deslindarse de su pasado ni convivir con el presente, cuando Gloria lo único que pide es que sea un hombre, y que deje de andar jugando a la guerra, por lo que le tendrá que dar una sopa de su propio chocolate.

Consciente de que todos podemos morir mañana y que aún a los 50 años uno continúa abriendo y cerrando ciclos, Gloria nos mostrara las diferentes facetas de una mujer que vive en la soledad, en la compañía, en la familia, en pareja, en trabajo y en relajación, que sabe lo que no le gusta y que lo que más disfruta es bailar. Mujer que ofrece solidaridad y sororidad, que pasa del llanto a la risa o viceversa; en fin, una mujer que pretende ser de carne y hueso ante las emociones de la vida, y digo pretende pues también se trata de un personaje con cierta comodidad económica, que sin duda ayudan a la autonomía del personaje, pero que se podrían sentir poco cercanos con el público en general, el de a pie. Al igual que SolterasGloria y Gloria Bell culminan con una canción del dominio popular que no sólo sellan cada una de las historias, sino que otorgan un sentido al estado emocional en que termina cada una de estas mujeres, que en medio de la vida, se auto confirman, y que en cierto sentido han encontrado la gloria.

La Gula

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

Llegué a El filo de la democracia (The Edge of Democracy) por recomendación tuitera de Luis M. Rivera. En pocos minutos el documental de Petra Costa y que se puede ver en Netflix, nos mete al meollo del asunto: cómo es que Brasil después de 30 años de dictadura, ve en Lula da Silva la opción de una democracia tan esperada como necesaria, con aras de reformar no sólo a un país sino a una nación hundida en la corrupción de la oligarquía derechista. De inmediato los ecos con nuestro país, México, comienzan a retumbar en la cabeza del espectador, pues Lula compitió en tres procesos electorales (1989, 1994, 1998) hasta que por fin gana la presidencia en 2002. Una de sus primeras acciones fue dar becas al sector pobre, con la cual al menos 20 millones de personas lograron salir de la pobreza, pues testimonios señalan que madres analfabetas lograron por primera vez darle una educación a sus hijos, o hermanas que vieron como hermanos culminaban una carrera o lograban hacerse de un pequeño patrimonio gracias a eso.

Con una excelente edición de material de archivo tanto de noticieros, como de grabaciones en directo, entrevistas, audios filtrados o fotografías, aunado a una voz narradora en off de la misma directora, Petra Costa, el documental retrata de manera clara la compleja situación de Brasil en los últimos 12 años, y que llevaron a una polarización de la sociedad brasileña: por un lado los “rojos” que apoyan a Lula y que por lo general incluyen al sector popular del país, y por el otro los de derecha cercana a la élite que lo quieren fuera, pues han visto afectados sus intereses empresariales (¿Chairos y Fifís?). Lo más interesante es que la misma Petra Costa devela esta parte doble de su familia, donde su abuelo fue de los empresarios más prósperos del país, mientras que sus padres pertenecieron al movimiento guerrillero clandestino durante la dictadura.

Manifestación en el Palacio Nereu Ramos, los “rojos” a la izquierda y los conservadores a la derecha, literal

Sin necesidad de ser un experto en política, el documental expone luminosamente cómo es que fraguó el impeachment (revocación de mandato) en contra de Dilma Roussef (encarcelada y torturada durante la dictadura), que aunado a un par de malas decisiones, fueron caldo de cultivo para que la derecha hiciera de todo este proceso, un golpe de estado legitimado por los medios de comunicación mediáticos, pues todo estaba planeado: acusar a Dilma de corrupción (tan arraigada y siempre existente en Brasil desde mucho antes que Lula), votar para destituirla, hacer que el vicepresidente de derecha Michel Temer quedara como interino, armar un caso contra Lula da Silva para encarcelarlo y así impedir que volviera a ser candidato, impedir mediante votación que se investigue a Temer, y por último, hacer que Jair Bolsonaro (una especie de Trump basileño), fuera candidato y ahora actual presidente del país.

Durante el documental se abordan aspectos como la relación promiscua de la política con el dinero (empresarial), la madre de la corrupción, y de cómo la política de “un pie adentro, un pie afuera”, fue corrompida al tener que haber un financiamiento para compañas; de cómo a diferencia de las democracias fuertes, “las democracias frágiles no saben cuándo acaban”; y de cómo todo esto se resume en una frase de Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo: “la lucha de clases existe, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que está haciendo la guerra y vamos ganado”.

El digestivo

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

No se pierda la gran fiesta del cine mexicano, que hoy 24 de junio premiará lo mejor de 2018, y que dadas las nominaciones, fue sin duda un año de muy bien cine nacional. A continuación una pequeña quiniela de las principales categorías de los Premios Ariel 2019:

Mejor película: Roma

Mejor Director: Alfonso Cuarón (aunque quisiera que ganara Lila Avilés)

Mejor Actriz: Gabriela Cartol (La Camarista)

Mejor Actor: Luis Gerardo Méndez (Bayoneta. Se puede ver en Netflix)

Mejor Coactuación Femenina: Cassandra Ciangherotti (El club de los insomnes. Se puede ver en Netflix)

Revelación Actoral: Benny Emmanuel por De la Infancia de Carlos Carrera

Mejor Película Iberoamericana: Pájaros de Verano

Mejor Fotografía: Diego García por Nuestro Tiempo de Carlos Reygadas

Largometraje Animación: Ana y Bruno de Carlos Carrera

Mejor Guion Original: Las niñas bien – Alejandra Márquez Abella

Mejor Ópera Prima: La Camarista de Lila Avilés

El cine mexicano es diverso, sólo hace falta verlo.

*Cinefágo: El que tiene el hábito de comer y devorar cine.

#NosVemosEnElCine




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