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Se presentará Bajo el Laurel la Banda Infantil de Totolapam

SAN PEDRO TOTOLAPAM, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Las palabras de José Antonio Abreu aplican del todo en el caso de la Banda de música de Totolapam.

La pobreza material será vencida por la riqueza musical. Justicia social y justicia cultural son vertientes de una sola dimensión.

Así lo expresó en una entrevista con el diario El País, el fundador del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela.

En Totolapam, durante casi 50 años se perdió la música. Fue hasta hace tres años y ocho meses que un grupo de ciudadanos se organizaron para gestionar la creación de una escuela de música para sus hijos e hijas. El resultado es la Banda Filarmónica Infantil y Juvenil Santa Catarina del Ejido de San Pedro Totolapam, que este domingo ofrecerá su primer concierto en la capital oaxaqueña, Bajo el Laurel del zócalo.

Los inicios

Con el apoyo del Comisariado de Bienes Comunales, de la compañía minera Don David Gold y de los propios padres y madres de familia, se compraron los primeros instrumentos y se contrató al maestro Aarón Mejía Domínguez como director.

Así recuerda los inicios de la Banda Filarmónica Infantil y Juvenil Santa Catarina del Ejido San Pedro Totolapam, uno de sus gestores, Marco Antonio Díaz Castellanos, quien destaca cómo la agrupación musical vino a convertirse en un elemento de cohesión al congregar a familias y profesores divididos desde el conflicto sindical magisterial del 2006.

Los inicios.

“Los niños y jóvenes ensayan en el edificio del antiguo palacio municipal que fue proporcionado por las autoridades ejidales; ahí estudian tanto alumnos de una escuela de la seción 22 magisterial como de un plantel de la 59. Esto es parte del cambio que se ha ido dando en Totolapam con la creación de la banda de música”, relata el comunero.

Marco Antonio Díaz Castellanos, quien labora en una empresa que brinda servicios a la minera Don David Gold, ha sido un puente de comunicación con la compañía extractora de oro, que ha brindado su respaldo al proyecto cultural con la compra de instrumentos y uniformes, por ejemplo.

Por su parte, el director, Aarón Mejía Domínguez, originario de Santa María Yacochi, egresado de la Escuela de Bellas Artes de la UABJO, rememora que no ha sido fácil su trabajo en una comunidad donde prácticamente empezó de cero, ya que a diferencia de los pueblos de otras regiones, como la zona mixe de la que proviene, donde la música forma parte de la vida comunitaria de forma cotidiana, en Totolapam la música de banda de alientos era inexistente.

“En la banda tenemos niños y jóvenes, de distintas edades, y son inquietos, tremendos, juguetones, cuesta mucho que se disciplinen, sin embargo se ha logrado. Ensayamos de lunes a sábado; tenemos una primera generación y estamos trabajando con la segunda. Empezamos con 6 meses de solfeo y luego año y medio de instrumento para poder llegar a tener la banda”, platica el maestro Mejía Domínguez.

Los frutos

En una presentación de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión.

Entre los padres y madres de familia se ha creado una comunidad que apoya a sus hijos y que han expresado su satisfacción porque ven que le han “agarrado gusto” a la música.

“Nos dicen que les parece bueno que haya música porque sus hijos le van agarrando gusto y algunos piensan continuar con esta profesión. Otros papás piensan que sus hijos están ganando un oficio. Yo los veo que están contentos”, dice el director.

La Banda Infantil y Juvenil Santa Catarina del Ejido San Pedro Totolapam da servicio, como en otras comunidades del estado, en festividades religiosas y particulares, y ya ha sido invitada a tocar en otros pueblos.

Este domingo 26 de mayo se presentan por primera vez en el zócalo de la capital del estado, Bajo el Laurel, a las 12:30 horas. Previamente saludarán a la ciudad en el atrio de Santo Domingo para luego dirigirse a su presentación.

El entusiasmo y expectativa predominan entre músicos, padres y madres de familia, y el director. También entre autoridades municipales. Todos coinciden en que Totolapam ya no quiere ser una tierra que solo da para la nota roja; busca desterrar la violencia y dar un mejor futuro a sus nuevas generaciones.




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