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El juguete favorito de Yadira Guevara a los 5 años era un piccolo

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Con la determinación de sus cinco años, un día, Yadira Guevara Sánchez le dijo a su padre que no quería ser violinista, que lo que ella deseaba era tocar la flauta.

«Mis papás, sin preguntarme, me pusieron a estudiar violín para que usara los que iba dejando mi hermano Omar, cinco años más grande que yo. Pero no me gustaba tocar el violín. Un día, muy enojada, se lo dije a mi padre y él me preguntó qué quería tocar. Se lo dije y me compró, no sé cómo le hizo, un piccolo de metal. Fui la niña más feliz del mundo», recuerda la Piccolista y Primera Flauta de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional.

Una ligera sonrisa viene a su rostro cuando intenta recordar cuándo y cómo se inició formalmente en el Centro de Iniciación Musical de Oaxaca (CIMO).

«Yo empecé jugando. Mi mamá me llevaba al CIMO porque ahí estudiaba mi hermano, y como yo siempre la acompañaba pues también entraba a la clase, pero me acuerdo que no avanzaba en el violín. Cuando me cambié a flauta empecé a avanzar muy rápido».

Su primer maestro fue Arturo Guzmán, y posteriormente el maestro Jaime Allende, quien, dice, la alentó a los 13 años para que dejará el CIMO y se fuera a la Escuela de Bellas Artes, pues ya no tenía nada más qué aprender ahí. Para entonces ya tocaba el piccolo y la flauta transversal.

«Yo estaba en la secundaria y mientras mis compañeros practicaban son su flauta dulce, yo tenía mi flauta transversal. Era la alumna estrella», relata con orgullo.

Recuerda un dato curioso: su maestro de flauta en la secundaria, era su compañero en el CIMO donde él estudiaba por las tardes solfeo y trompeta. «No me digas maestro», le pedía a su alumna destacada.

Después de ocho años «el CIMO era mi vida» comenta de forma apasionada. Pero se fue a Bellas Artes de la UABJO, mientras estudiaba al mismo tiempo el bachillerato en un COBAO y seguía yendo a clases al CIMO.

En Bellas Artes destacó rápidamente, tanto que antes de terminar su carrera como instructora musical, su maestro Gerardo Martínez la animó para que audicionara con la Orquesta Sinfónica de Oaxaca que tenía vacante el puesto de Flauta Principal.

«Me puse a estudiar, me hizo la audición el director Javier García Vigil; toqué algunos extractos de orquesta y un concierto. Por mí te puedes quedar ahora mismo, me dijo. Ése fue mi primer trabajo. Yo tenía 16 años».

Fue necesario que hiciera el último año del bachillerato de forma abierta pues ya no le era posible atender sus actividades en el CIMO, el COBAO, Bellas Artes, y como atrilista de la Sinfónica.

Con el dinero ahorrado durante su estancia en la Sinfónica de Oaxaca se fue a la Ciudad de México. «Yo sabía que había más por hacer». Ingresó a la Escuela Vida y Movimiento Ollin Yoliztli donde fue su maestro el prestigiado flautista Rubén Islas.

«Yo tenía todo lo que podía desear una flautista oaxaqueña: era Flauta Primera de la Sinfónica, y en el tiempo que estuve nunca me quitaron mi puesto ni invitando a un flautista de otra parte; contrataban flauta segunda, pero no primera. Un maestro en Bellas Artes me ofreció quedarme con su plaza cuando ya se iba a jubilar. Mi madre me decía quédate, ve a cursos a la Ciudad de México, pero quédate a estudiar otra carrera acá. Pero mi corazón me decía que debía salir y aprender muchas cosas más».

Sin importar los sacrificios que cualquier joven con recursos limitados realiza para estudiar fuera de su lugar de origen, Yadira Guevara se fue a la Ciudad de México donde fiel a sí misma, estudió sin descanso para alcanzar su deseo de ser una flautista profesional.

Tras egresar de la Ollin Yoliztli se convirtió en Flautista Principal de la Orquesta de la misma institución; posteriormente se hizo del puesto de Primera Flautista en la Orquesta de la Escuela Superior de Música que dirigía el maestro Sergio Cárdenas. «Síguenos sorprendiendo», me dijo, lo cual le inyecto confianza y motivación para el futuro. También fue Primera Flauta en la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez.

Pero el parteaguas en su vida, considera, fue a los 15 años cuando asistió a un festival de flauta en la Ciudad de México donde se le abrió el panorama infinito que para ella es la música, porque hasta la fecha «sigo y sigo aprendiendo», expresa.

Ese hecho lo tiene tan claro que es la motivación que la empujó a organizar el Primer Festival Internacional de Flauta y Piccolo Oaxaca 2019, que concentrará a grandes maestros de varias partes del mundo del 7 al 13 de julio próximo, que impartirán clases y compartirán su experiencias con las nuevas generaciones de flautistas de orquestas y bandas de música del estado.

«Esa experiencia que yo viví a los 15 años, deseo que la vivan niñas, niños y jóvenes que cono yo quieren dedicarse a la flauta» concluye la maestra Yadira Guevara Sánchez, Directora del Primer Festival de Flauta y Piccolo Oaxaca 2019.




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