Paisaje-por-Vic-Cataluña1998-JRUBIO

Lentes oscuros para el almuerzo

A Norma Eugenia,

por el tiempo conocido,

la breve dicha

Dices mi cama. Pero no es tuya:

es de los ácaros…

José Emilio Pacheco, ÁCAROS O LA GUERRA DE LOS MUNDOS

Norma

Las larvas de mosquitos consumen

microplásticos.

Los microplásticos han aparecido en los lugares

insospechados.

Tras cien años de uso

los plásticos se hicieron

del mundo.

 

Política 1

Hay una apasionada defensa de lo incierto.

Para volver al camino de la vida

trenzo la cola del papalote,

reordeno ecuaciones numéricas

(¿cuánto suma dos más dos?),

lavo trastes del día

para que amanezca.

La muerte acecha.

Para volver a la vida

soy cordial, nada me ofende.

(¿algún día sabremos lo que es perder el tiempo?)

Pasa la muerte con aire de cempasúchil,

mi atención sigue el aroma

(la memoria está en aquello que retienen

los sentidos,

opera una memoria celular).

Repito el viejo canto:

“Que los muertos se ocupen de la muerte”.

 

Imagen

La maquinita anda, marcha ligera,

no se distingue en su parejo rumor

un sonido apagado,

algo como renguera

con tacón que nivela,

indistinguible.

La maquinita carga su corona de plástico,

suelas de goma,

capa ligera.

La maquinita anda, golpea el pecho,

trabaja hígado y riñones,

parejo.

Nadie observa que la sombra

atrasa un poco,

quizá una milésima parte

de segundo.

 

Política 2

Salgo a buscar trastes limpios

para preparar mi almuerzo,

gusanos, chapulines.

Para encontrar el camino de la vida

escribo mentiras al hambre.

 

Poesía

La poesía no cura nada,

lo dicen poetas y poemas.

El tiempo ocurre mientras se leen poemas.

Con el tiempo se curan las heridas,

mejora el clima,

los amores.

Por eso el tiempo goza de fama.

La poesía es obrera renegada,

llega tarde,

pide tiempo.

La poesía no cura nada.

Alguna mañana con aguacero

detiene el tiempo,

reabre las heridas,

intenta curar

pero luego se arrepiente

y se marcha agitando el abanico.

La poesía ocurre cuando el Diablo

desbarranca la alegría.

 

Sentencia

Si no apellidamos Porsche

el gobierno municipal

niega permiso para uso

de espacios públicos.

 

Sábado, domingo y lunes

Los que se dedican a escribir

no están acostumbrados a trabajar

con otras personas.

Busco recetas para el almuerzo

en el canal de televisión

que transmite

viejas películas mexicanas.

 

Tiro al blanco

Escribo cartas a mí mismo.

Llevo un Diario donde anoto los días

de un niño.

 

Nuevo día

Hay soberbia en el sano que mira

como enfermo

al moribundo.

 

Noche

Creemos ver

que hay falla en el enfermo,

alguna debilidad,

carencia de carácter,

el gusto irrefrenable por la cama.

Ante el enfermo guardamos silencio.

 

Mediodía

Hay inhumanidad en el enfermo.

 

Madrugada

El trabajo de los muertos inicia

cuando descubres la oscuridad

como algo nuevo,

nunca visto.

 

Alba

Hay vidas que adquieren protagonismo con los muertos.

 

Cuadros

La viuda, el huérfano

tienen algo de muerto y vivo.

 

Finales

El moribundo alcanza en los estertores

un momento de lucidez,

abre los ojos,

pide parar la vida,

encarga a sus hijos,

se despide sin tristeza.

 

Estrategia

No asistí al entierro de mi madre.

No fue por cobardía,

en mi dolorida cabeza

pensé la mejor forma de conservar su memoria,

su tiempo, aquella dicha del pasado,

su voz.

Pensé entonces que sólo la anécdota despreciable,

el hecho de no asistir a su entierro,

la traería de vuelta.

 

Caza mayor

Mientras el poeta lee en voz alta

se oculta el cazador despiadado

que lo abatirá en la madrugada.

 

Saberes

Aprender a manejar el fuego resulta de importancia.

Tardé en saber con cada almuerzo

que necesito manejar la lumbre,

para darle consistencia esponjosa

a la torta de huevo.

 

Escribir para vivir

Hay hijos de Satán

-especialistas en el derrumbe-

que corren el último.

 

Juicio final

Muere un ebrio, “bien”.

Muere mi madre, “maldito Dios”.

 

El momento de la muerte

Cuando nos alcanza

sentimos que la muerte pesa triple:

espera, sorpresa, hallazgo llegan juntas.

La muerte corre en el patio

con afilado cuchillo en mano.

Para ser eterna rearma su imagen

en el cerebro de quien la mira.

Antes del miedo existe el pálpito,

decía Paz que la revelación

anticipa el hecho.

Pasado el primer momento llegará la muerte

-“tendrá tus ojos”-

como experiencia previa,

conocida.

 

Hospitales

De la vesícula extraída

extraño las piedras.

De noche suenan, las escucho.

Llegan entre tumbos como río que crece

con el aguacero –las piedras dicen

de mis muertos.

Hablan con barullo entre gritos de borrachos,

incontenible,

sacan la lengua como reptiles amándose

sobre el camino.

Hay un sol que gira sobre las piedras.

La mano busca en mi costado,

no poseo nada,

ni bolsa ni piedras quedan.

 

Nueva administración

En la esquina abrió una imprenta,

se hicieron libros,

poetas e ilustradoras llegaron a imprimir.

La calle creció con el ruido de máquinas,

algo de aquel tiempo permanece en la memoria.

Llegaron vientos y aguaceros,

la máquina resopló

noche y día.

Las cosas cambiaron nuevamente

cuando en la esquina amaneció

el anuncio de pinturas.

 

Poeta

Escribo vaca

con v de vaca.

Un río verde se mece con el aire.

Escribo vaca y escucho en la tarde su llamado.

Tengo hambre, escribo vaca.

Un viento crece, agita las hojas del campo.

Suena el mugido de la vaca en la mesa vacía.

Por más que escribo y escribo

de las letras negras

no brota animal

alguno.

Me digo entonces, “sólo

el poeta espera

que la palabra vaca

presente

grueso bistec”.

 

Previsor

Destruyo hormigueros,

reconstruyo,

cavo hondo,

remuevo tierra

a la manera de los antiguos

constructores en Monte Albán

que sabían del nido de las hormigas

–tierra trabajada, endurecida-,

buena materia para los escalones

de aquello que será

la morada.

 

Duda

¿Por qué no creer en las palabras?

El mismo Dios dice que primero fue el aliento,

la gente cree en Dios,

eso es innegable.

 

Arte poética

Síntesis de síntesis

el lector guarda atmósferas.

Un parque, una montaña,

la cocina,

el sofá, el escritorio, la banca en el parque,

el retrete.

Obra y autores se pierden,

“amaneció nublado cuando moriste”.

Sólo permanece el entorno que acompaña

todo acto de leer,

Lo demás (el lector mismo) sin protesta

se pierde.

 




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