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Reeditar viejo indigenismo o avanzar con organizaciones, dilema de la nueva administración federal

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- De cara a la nueva administración pública federal que presidirá Andrés Manuel López Obrador a partir del próximo 1º de diciembre, se advierte el peligro de que reedite la vieja versión del  indigenismo donde el gobierno acepta al indígena siempre y cuando éste entre a sus reglas del juego.

Sin embargo, también puede ser la oportunidad para que a través del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas se abran espacios de conversación para trabajar de manera coordinada con organizaciones indígenas que ya tienen una agenda muy avanzada en diversos temas.

Así lo considera la experta en racismo y mestizaje, doctora en filosofía y sociología Emiko Saldívar Tanaka, profesora investigadora del Departamento de Antropología de la Universidad de Santa Bárbara, California.

Michael Swanton, Dir. Biblioteca Juan de Córdoba; Vilma Huerta, de la Facultad de Idiomas de la UABJO; Emiko Saldívar y Tomás López Sarabia, presidente de Cepiadet, en la presentación de la campaña “Diversidad sin racismo” el lunes 27 de agosto en el Centro Cultural San Pablo.

Tras participar en la presentación de los materiales de la campaña “Diversidad sin Racismo”, producida en mixe, huave, mixteco, zapoteco y chatino por el Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción (Cepiadet A.C.), en colaboración con la Biblioteca de Investigación Juan de Córdoba, Emiko Saldívar expuso en entrevista el panorama que advierte para los pueblos y las comunidades indígenas de México luego de que hace dos semanas AMLO anunció la creación del nuevo organismo que tendrá como titular al oaxaqueño Adelfo Regino Montes.

-¿En qué considera que radicará el cambio en el tratamiento de los asuntos indígenas con el próximo gobierno federal ?

-Yo creo que habrá un cambio a favor porque al menos se abre un espacio para que haya una conversación con los pueblos indígenas, porque con Calderón y con Peña Nieto el tema estuvo silenciado, sin ninguna política de Estado. Nada. La creación de las universidades interculturales durante el gobierno de Fox fue el único avance desde que desapareció el Instituto Nacional Indigenista (INI).

Sí veo un espacio para la conversación, pero el peligro es que no se aproveche ese espacio para abordar temas importantes, porque yo veo que las comunidades indígenas traen una agenda mucho más avanzada que lo que el gobierno entrante estaría dispuesto a abordar, yo no lo veo interesado en abordar temas importantes como la justicia, o las lenguas.

El temor que tengo es que haya una nueva edición del indigenismo viejo, o como le decimos, una versión nueva del mestizaje. Ya no de un multiculturalismo como en el gobierno de Fox, sino un mestizaje a la vieja usanza donde el gobierno acepta el indígena siempre y cuando entre a sus reglas del juego, y que obviamente no creo que sea fácil porque los pueblos indígenas ya tienen una agenda más avanzada. 

-¿Qué cambios significan haber transitado del INI a Comisión para el Desarrollo de los pueblos Indígenas (CDI), y ahora a Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas?

-Son importantes pero yo no he visto que se retomen cosas que ya se han hecho, y eso me preocupa en el sentido de que quieren regresar al INI, quieran revivir los centros coordinadores, pero no veo que les den voz a los indígenas.

Habría que integrar las voces locales y eso no veo que suceda. Hay una actividad muy centralizada y eso me parece un desatino ya que son las mismas comunidades las que se organizan para ya no depender del gobierno, por eso digo que sería un descalabro tratar de usar viejos esquemas para relacionarse con las comunidades indígenas.

-¿Qué opina de Adelfo Regino, futuro titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas?

– Lo conozco poco. Sé que en Oaxaca tuvo algunos logros pero se quedó corto, sigue tratando de ser muy institucional y creo que si quiere hacer la gran diferencia y ser exitoso va a tener que conversar mucho con las organizaciones indígenas, no solamente con las de su agrado, sino abrir más el abanico y estar mucho más abierto y reconocer que el mapa de los indígena es mucho más grande para darle una relevancia nivel federal. Pero todavía lo veo con sus viejos aliados y en este momento lo conveniente es que se convierta en un facilitador.

-¿Deberá ejercitarse con mayor amplitud la consulta a los pueblos indígenas?

-Debemos ir más allá porque estamos llenos de consultas pero en México las consultas no tienen dientes. El gobierno escucha pero no se compromete. Las consultas se han quedado en una cuestión moral. Adelfo podría jugar un papel muy importante en la sociedad manteniendo una relación honesta con el gobierno y aterrizando los acuerdos con los pueblos indígenas.

-¿Alguna vez México volverá a tener un presidente indígena?

-Sí, pero debe ser una persona indígena que haya hecho camino.

-¿Es un precedente la candidatura de Marichuy?

Se me hizo interesante e importante lo que su grupo trató de hacer, se abrió, se movió del esquema mestizo mexicano y nos permitió abrirnos a otras posibilidades. El problema es que como sociedad solo estamos siguiendo a personajes como Marichuy como punto de inspiración, pero no hemos seguido su liderazgo. Y ésa es la clave, que  como mestizos estemos dispuestos a respaldar el movimiento indígena. 

Estamos en el momento de hacer política, porque aunque siempre ha habido intelectuales indígenas antes no se  podía ser indígena en todas partes. Una de las estrategias era no presentarse abiertamente como indígena porque se cerraban los espacios. Pero las cosas cambiaron, y no por políticas interculturales, sino por los movimientos indígenas, y ahí el Zapatismo fue muy importante porque dio permiso de ser indígena en todos los espacios. Eso se ha ganado y hay que seguirlo peleando. 

Emiko Saldívar, autora de libros como “Prácticas Cotidianas del Estado: Una etnografía del Indigenismo” (2008) y “Racismo en México: apuntes críticos sobre etnicidad y diferencias culturales” (2012), se pronuncia por combatir el racismo hacia quienes hablan su lengua indígena porque con ello la sociedad justifica la desigualdad y los privilegios estructurales.




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