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Cinéfago*: No hay peor ciego que el que no quiere ver

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

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Chavela Vargas | Siempre te esperaré | Ya veremos | Christopher Robin: Un Reencuentro Inolvidable | Mentes Poderosas

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

⋆ ⋆ Puede verla

⋆ No se moleste

  • Evítela como la plaga

El aperitivo

Con botella en mano, de preferencia de mezcal, es la sugerencia para ver el documental de Chavela Vargas, pues si algo caracterizó a esta cantante es el gran estilo propio con que interpretaba: con tanto dolor, con tanta soledad, que lo dejan a uno ten vulnerable que todo el refresco o palomitas le sabrán insípidas.

Con material inédito de entrevistas a la misma Chavela Vargas y de algunas personas que marcaron su vida artística y sentimental, seremos testigos de cómo su voz y estilo fueron un parte aguas en la música ranchera y una sociedad mexicana prejuiciosa, pero que cayó rendida ante la poderosa voz de la mujer más macha entre los machos.

En lo personal éste Cinéfago no creció escuchando las rolas de Chavela, pero sí las de José Alfredo Jiménez, y ahora re-descubrir con este documental el género ranchero con una voz que canta con una herida de vida o de muerte, no hacen que más que estragos en el alma de cualquiera que haya estado (des)enamorado

Tampoco es para deprimirse, pero el documental explora la soledad y el dolor a través de la música, con la máxima exponente tanto del género musical como del lado más oscuro de la vida: Chavela Vargas; una mujer que nació cantando, que no se ató nunca a la vida de nadie, y que descubrió la libertad que da la soledad.

El Entremés

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

Aunque protagonizada por Alicia Vikander y James MacAvoy, y con producción alemana (buenazos para el cine), Siempre te esperaré (Submergence) no llamaba mucho mi atención, pero resultó ser una grata exploración del nivel actoral y de química entre actores, en una trama que se basa en los claroscuros del océano y la vida para explorar los contrastes en una relación muy singular: ella una biomatemática y él un espía que se hace pasar por un ingeniero hídrico.

Ella está convencida que el origen de la vida está recluido en la zona Hadopelagial del océano, la más profunda, tanto, que las bacterias procesan el azufre; de ahí el prefijo Hado: de Hades: ‘El Invisible, guardián de los infiernos’, porque claro, en esta zona no existe la luz y más el azufre, son una especie de ¿infierno?

Él por su cuenta, siente que su responsabilidad es tratar de salvar la mayor cantidad de vidas de atentados terroristas en Europa, a costa de ser espía y de arriesgar su vida en Somalia, donde al igual que México, la vida parece no valer nada. En Somalia, una especie de infierno en la tierra, seremos testigos de cómo el agua, su contaminación o la falta de ésta, es tan dantesco como el infierno mismo; pero sus habitantes sobreviven por su gran capacidad de creer.

El poster de la película ilustra cómo ella estará en lo más oscuro del océano, y de cómo él, a pesar de estar en lo más claro del mar (una playita tropical), no es libre, es rehén; y sus vidas, de ambos, corren peligro aunque en circunstancias distintas, pero relacionadas con el mar. Además que ellos se conocieron en una playa, la vista al mar, y él prefiere los cuerpos humanos, pues se componen de 70% de agua. En resumen: todo tiene su origen y fin en el agua.

Con un excelente trabajo de fotografía que sobresalta los azules (del mar, de la bata de dormir o de baño, de los ojos de él, de los jeans) en combinación con los colores marrón, hacen de esta película una experiencia estética a tal grado que la belleza de Vikander (más atractiva que nunca y mira que no es mi tipo) y MacAvoy cautivan, a la par de un ritmo de la trama muy bien llevado con alternancias entre pasado y presente, aderezado de chistes ingeniosos y reflexiones no profundas pero sí incisivas, como aquella que señala que vivimos en la era de lo cuantificado.

El Plato Fuerte

⋆ ⋆ Puede verla

No es la mejor comedia romántica mexicana del año, pero pese a no ser excepcional, la trama de Ya Veremos no es tan tonta ni burda como otros títulos de su productora: A Toda Madre Entertaiment (Hazlo como hombre), e incluso toma un pequeño riesgo que será el eje de la historia: Santi, el hijo de Rodrigo (Mauricio Ochmann) y Alejandra (Fernanda Castillo), vivie la separación de sus padres y ahora está a punto de quedarse ciego.

Pero como buen niño burgués, a Santi no le preocupa cómo resolverá su vida diaria si es que se queda ciego, sino las cosas extraordinarias que no podrá hacer, así que se le dará licencia de hacer una lista de cosas que le gustaría realizar, y que aprovechará para tratar de reconciliar a sus padres divorciados. #QuéIngenioso!

La lista incluirá lo que cualquier niño quisiera hacer: aprender a manejar, pintase el cabello, nadar con tiburones, ah claro, y querer ver a una chica desnuda. Así que su madre tendrá que dejar la vida millonaria (con jet privado incluido) y su padre un poco el trabajo en el hospital, para complacer los sueños (caprichos) de este pobre niño rico; no vaya a ser que si no se los cumplen se quede más ciego.

La película trata de hacer visible, valga la paradoja, el tema de la ceguera, al incluir escenas en las que se asoma la comunidad de ciegos y lo que hacen en un parque para entretenerse y convivir; o cuando vemos el sistema braille en una habitación de hotel, algo un tanto clasista, pues México es un país donde puede haber braille en una habitación de lujo, pero no en las esquinas de las calles donde ciegos de a pie libran la ciudad sin ninguna ayuda.

Y aunque a Santi se le ve conviviendo con un niño ciego, la cosa se queda ahí, pues nunca más lo vuelve a buscar; y aunque toca la grafología braille en el hotel, no parece importarle ni interesarle aprender cómo leerlo o escribirlo, porque nada de esto importa, lo único que importa es tener unas mini vacaciones de lujo para que el amor pueda triunfar, pero no el amor ciego ni el amor entre los ciegos, sino el amor heterosexual.

Hubiera sido interesante que Santi en verdad se quedara ciego para que viera la vida de otra manera, menos cómoda, como la viven miles de mexicanos en peores condiciones, pero desde que inicia sabemos cómo terminará la película, sin dejar de lado el aspecto aleccionador de lugares comunes: Alejandra se dará cuenta que el dinero no compra la felicidad, y Rodrigo aprenderá que su familia debe ser más importante que su trabajo. Así que en realidad nadie se las verá negras en esta película.

Ahora bien, aunque se entiende el impulso natural de Santi de querer ver a una chica desnuda ¿qué tanto justifica la condición de Santi para que una mujer sea invadida en su intimidad? Explico: a Mauricio lo acosa una mujer (atractiva), pero él le dice a ella que no le interesa, lo que termina con el clásico chiste físico faulero. Pero cuando Santi dice que quiere ver a una mujer desnuda, Mauricio engaña a esta chica para que sea sorprendida por el adolescente en plena ducha, y así Santi logre tachar algo más en su lista. Así que, ¿el que una mujer “acose” a un hombre, justifica que éste se aproveche de esta condición y la exhiba sin su consentimiento? ¿Cómo hubieran resuelto ustedes esta situación?

Ya por último, de nada sirve tener un padre médico, si no te puede explicar y aclarar por qué una calle de Polanco se llama Rubén Darío, en vez de atribuirle el nombre a un oftalmólogo de prestigio de una clínica particular, pero ya ven lo que dicen, no hay peor ciego que el que no quiere ver. 

Trivia: Un DVD o ida al cine, a quién me diga cuántas veces dice el personaje de Mauricio Ochmann la palabra “campeón”. #Quiobo

El Postre

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

Christopher Robin: Un Reencuentro Inolvidable logra tocar fibras sensibles del espectador, gracias a la nostalgia de quienes veíamos la serie animada de Las Nuevas Aventuras de Winnie Pooh: ♪“…queremos estar, siempre con Winie Pooh”♪

La trama es la que ya hemos visto cientos de veces: padre tiene una gran carga y responsabilidad laboral, tanto que descuida a su familia pese a que es lo que más ama; pero un evento en su vida le harán darse cuenta de su error reivindicando la amistad y el amor, y de paso salvar su trabajo. Sólo que esta vez quienes acompañan la historia es el osito bobito y sus amigos, tan tiernos y tan como los recordamos de la infancia, que durante la película, se lo apuesto, oirá expresiones y suspiros de nostalgia.

Los primeros diez minutos son narrativamente bien contados, aunque la capitulación está de más, ya el resto de la película parece estancarse por ratos, pero logra sortear bien los 100 minutos cada que aparece Winie de Pooh.

E insisto, aunque la trama es ya muy bien sabida, lo que da vida a la película es una excelente animación de los personajes, y un doblaje que permanece con las voces iguales o idénticas de la serie animada, además de preservar la personalidad de cada uno: Igor y su tierno y a veces cómico pesimismo, Piglet y su siempre temor que compensa con su fidelidad, Tigger y su siempre “los Tigger somos mejores” en esto y aquello; Conejo y su actitud amargada pero propositiva, Buhó y su sabiduría desorientadadora, y Rito y su mamá Kanga tan unidos como siempre.

A eso se suma el asunto de los “Efelantes” y “Wartas”, que cobran vida gracias a una jovial y juguetona actuación, tal como lo requería el papel, de Ewan McGregor en la piel de Christopher Robin adulto; y gracias a las ya clásicas enseñanzas de Winie de Pooh: “Hacer nada a veces te lleva a algo mejor”, “Es más importante tener un corazón grande” o “¿Qué día es?” (Es Hoy). “Mi día favorito”.

Lo único raro en la película son los ojos de Igor, pero de ahí en fuera, nada que no se solucione con un dulce tarro de miel.

La Gula

⋆ No se moleste

Creo que muchos entraron a ver Mentes Poderosas porque era el horario que más les acomodaba (shavos, planeen sus idas al cine), porque estoy casi seguro que nadie quedó fascinado con la película.

Ya sabe, chicos con poderes misteriosamente desarrollados, son encerrados por el gobierno quien clasifica sus poderes: verde: inteligencia desarrollada, amarillo: control de la electricidad (“cuando tú me miras”), azul: control de objetos, y rojos (los más poderosos): control de la mente. A los rojos los exterminan, menos a una, Ruby, la protagonista, quien llevará el hilo de la trama luciendo de paso su figura juvenil con un vestuario propiciamente ajustado o escotado.

Ella logra escapar, y cómo no, sólo se la pasaban lustrando zapatos (¿en serio no se les ocurrió que podían hacer más cosas?), para encontrarse por casualidad con otro grupo de ¿mutantes?, que también huyen. De ahí todo será coquetería entre el chico mutante-guapo, y Ruby; alternando con una que otra persecución o secuencia de acción; nada que no hayamos visto ya.

Lo de los poderes es sólo pretexto porque en realidad nunca se explota, y nunca queda claro quién tiene qué poderes y cómo los ocupa, y quizá lo único coherente de la película es un rollo traumático que trae Ruby y que se retomará para el final, pero de ahí en fuera sólo se trata de un grupo de adolescentes que reproduce los estereotipos clásicos: chico güero, chica morena, chica oriental, y chico moreno. La niña oriental usa guantes de aseo por lo de su poder, pero la hacen ver más como alguien que limpia, lo cual visualmente es clasista.

Hay un intento de giro de la historia más obvio que qué, así que todo se resume a un par de jóvenes que se quiere besar, y lo logran, pero hora y media después y todo para que termine como empezó y sientas que vistes varias cosas, pero que en verdad no pasó nada.

Se parece a esas películas que pasa el 11 para rellenar su programación. Ya me lo había dicho Omar Eduardo, que esto era un churro, pero yo sólo, como buen Cinéfago, lo quería corroborar.

*Cinefágo: El que tiene el hábito de comer y devorar cine.

#SeValeLaGula

 

 




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