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Cinéfago*: Un Lugar en Silencio: En tierra de silencios, el sordo es rey

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

El Entremés

Un Lugar en Silencio es sin duda una de las mejores películas de lo que va del 2018, poniendo en alto el género del horror (con algo de sci fi), capaz de mantener la atención y tensión del público a lo largo de toda la película; pero que además estimula la imaginación del espectador al no darle todo masticado, con un final tan elocuente y sugerente como el que propone.

El Plato Fuerte

Hace años que no veía una película con tanto silencio en una sala comercial llena, ni cómo un director imponía sus propias reglas no sólo en la película, sino en la sala misma; y lo mejor, que al espectador no le quede otra más que acatarlas.

Con sólo dos escenas iniciales (la farmacia y el puente), el director John Krasinski, ya nos sumerge en el mundo de Un Lugar en Silencio, dejando de lado los prólogos y epílogos para entrarle de lleno a contarnos una historia con imágenes y acciones, y en donde los diálogos son  e-s-t-r-i-c-t-a-m-e-n-t-e  los necesarios; tanto que no hay uno hasta media hora después de iniciada.

Autodescrita como un thriller de horror, esta película le muestra al espectador cómo el silencio puede generar grandes dosis de tensión con elementos tan simples, pero efectivos, como pasos sobre madera, un grito de dolor contenido, o el llanto de un bebé. Todo esto tras la amenaza de un trio de creaturas hipersensibles al sonido, y que al menor ruido posible nos van mostrando su poder letal.

Lo impresionante es eso, que la película tramite al espectador esta necesidad de no hacer nada de ruido, (a esos que tosen o comen nachos sin el menor recato, ya se los hubieran comido las creaturas extrañas); creaturas que además tienen un sonido tan atemorizante como cuando oímos a un Velociraptor al asecho. Y es que ni bien se resuelve una situación tensa, casi enseguida surge otra, pero de manera lógica y orgánica que dan una cohesión sólida a la historia.

La película, que en momentos parece silente o muda, no por eso deja de lado la musicalización sino al contrario, refuerza con música el poder gestual de los personajes y la tensión de las situaciones. Y un diseño de sonido no sólo en el ruido que hacen la creaturas, o en el uso de latidos de corazón, si también con absolutos silencios cuando se trata de la niña sordo-muda, o música que pasa a primer plano cuando se escucha en audífonos.

Lo más interesante es que al no haber casi nada de diálogos, el lenguaje no verbal, el gestual así como el de señas, adquieren un peso vital. Y lo mejor aún, que una adolescente con sordera será la clave de la resolución en este cardiaco thriller. Y cómo no, sólo alguien inmersa en el mundo del silencio puede ser el némesis de unas creaturas hipersensibles al sonido: En tierra de silencios, el sordo es rey.

El Postre

¿Se imagina cenar con su familia en completo silencio? La película también nos recuerda la belleza que tienen los sonidos que ignoramos o que ya hemos olvidado por el gran ruido en el que vivimos rodeados: el caudal de un río, pasos en la arena con pies descalzos, el latido de un corazón; porque recuerde: “Quien no conoce el silencio, no puede conocer el sonido”.

 Cinéfago*: El que tiene el hábito de comer y devorar cine. #BoneAppétit

 




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