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Cinéfago*: “Lo esencial es algo que se descubre”

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

El menú: Paddington 2 | En los Bosques de Siberia | Pantera Negra | El sacrificio del cordero sagrado | La Boda de Valentina

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ Vale la pena

⋆ Puede verla

  • No se moleste
  • • Evítela como la plaga

El Aperativo

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

No es necesario haber visto la primera parte, Paddington 2 es incluso mucho mejor que su antecesora y sin duda se disfruta al doble. Aunque se proyecta doblada y no con subtítulos (restándole algo de elegancia que se disfruta con el acento inglés), aun así ésta película es tal cual como un oso de peluche: suave, tierna y divertida.

Reí como chamaco con la escena de la lavandería y la calceta roja. Es una película que todos pueden disfrutar y que tienen un poco del estilo de Wes Anderson. Paddington es un héroe de los buenos modales y la amabilidad, en estos tiempos tan mezquinos e insolentes.

El Entremés

⋆ Puede verla

Sin saber nada sobre En los Bosques de Siberia, este Cinéfago se encontró con una historia mínima llena de significado y claro, de mucho frío y hielo.

Es la historia de un hombre que se busca a sí mismo en el silencio, la soledad y la lejanía, y que hasta que encuentra a un hombre mucho más solo que él, es cuando realmente se siente acompañado, vivo, libre; como alguien que renace y pasa de la “cripta de la ciudad a la iglesia del campo”.

Lejos de la comodidad es cuando quizá uno realmente valora el calor del fuego, la frescura del agua, la saciedad de la comida, la protección de un refugio; y sólo la soledad nos demuestra el valor de la compañía, de la amistad, de la gran alegría que significa ser escuchado y que alguien más pueda proferir tu nombre, y por ende, tu existencia.

Si tuviera que (sobre)vivir con lo esencial, ¿qué sería? Acaso sabemos al menos, ¿qué es lo realmente esencial para vivir? Sólo el tiempo, que es el mejor sastre, nos puede dar quizá una pista.

El Plato Fuerte

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Y aunque no lo creo algo similar le sucede a T’Challa en Pantera Negra. El nuevo rey de Wakanda vive en la incertidumbre de no saber quién es o debe ser en realidad: el heredero del trono o el hijo que no pudo salvar a su padre, el líder que su nación requiere o el hijo de un padre asesino, el monarca respetuoso de la tradición o el que se abrirá al mundo exterior.

Por eso el final de la película cierra con una pregunta simple, pero complicada si es que no se sabe con certeza la respuesta: ¿Tú quién eres? Algo que sólo al final, cuando T’Challa haya librada cada una de sus batallas, podrá responder con una sonrisa, tan seguro como quien conoce una respuesta.

Sospecho que a mi amigo, al que un Mapache lo ama, no le gustó Pantera Negra por que más que secuencias de acción, la película se centra en los conflictos de la estirpe condenada a tener que asumir las consecuencias de la (des)lealtad, y que no sólo definirán el destino de su linaje y su pueblo, sino de muchas cosas más. Así que para poder estar seguro, éste Cinéfago la volvió a ver mucho más lúcido y acompañado de una experta del Universo Marvel (¿o de los Avengers?), que es tan fan por nada se perdió las dos escenas poscrédito.

Lo que vuelve rica la trama de Pantera Negra no son sólo los conflictos personales de T’Challa, sino que se entreteje y choca con los motivos y convicciones de los demás personajes. De entrada con los de su primo, Killmonger, quien ha mentido, matada (incluso a su novia misma) para poder cobrar venganza por la muerte de su padre. Killmonger  es un villano con trasfondo, pues en un flashback veremos su lado más humano pero al mismo tiempo qué lo motiva a buscar venganza.

A eso agréguele una exnovia, Nakia, que es espía y guerrera, que se reúsa a ser reina porque prefiere ayudar a los demás, y que además de fungir como buena consejera, será pieza clave para el futuro de Wakanda.

Y cómo si no fuera suficiente, el mejor amigo de T’Challa pasa de ser su mejor aliado a ser su principal detractor, sobrándole los motivos que después harán que el ejército de Wakanda (mujeres con trajes rojos), luchen contra sus compatriotas de la tribu Jabari (hombres con túnicas azules). Y es que de todas las batallas que se pueden perder, la más dolorosa es la que puede haber en tu propio país con tu propia gente; cuando el enemigo en realidad es otro.

Pero quien no tiene miedo de ser leal y fiel a sus convicciones hasta las últimas consecuencias es Okoye, quien su lealtad la llevan a confrontarse contra su amiga Nakia, contra su amado W’abi, e incluso hasta con ella misma, pues aunque no pueda estar de acuerdo con la persona del rey, es su deber estar a su servicio de él y de Wakanda. Además de tener una de las escenas quizá más feministas de la película: la del rinoceronte; que nos recuerda a esa escultura de ‘El toro de Wall Street’ contra ‘La niña sin miedo’.

También está la madre de T’Challa que pasa de ser una figura respetada y venerada, a ser prófuga de su propia patria, junto con su hija Shuri, encargada del desarrollo tecnológico del vibranio en Wakanda, y que juntas completan este cuarteto de mujeres que hacen de este tipo de historias, algo épico por no decir de proporciones bíblicas.

Al mismo tiempo vemos a un tío Zuri que asume las consecuencias de su culpa, a un agente Ross que pasa de ser percibido como colonizador, a ser aliado de una causa, tanto, que arriesga su propia vida en una escena que recuerda a la maniobra de Amilyn Holdo en Star Wars VIII.

Lo mejor y que cierra el círculo narrativo de Pantera Negra, es que T’Challa entenderá en carne propia, por qué su padre hizo lo que hizo y de cómo a veces la vida de toda una nación, está por encima que la de un solo hombre.

El Postre

⋆ Puede verla

Anacrónicamente, que es una condición que padezco, vi The Lobster fuera de tiempo, pero cuando lo hice la amé, e ingenuo de mí, creí que El Sacrificio del Ciervo Sagrado iría por el mismo tono y ritmo, pero Yorgos Lanthimos logra darnos otro registro distinto que aunque extraño, es inevitable no querer dejar de ver y averiguar en qué culminará esta profecía, éste oráculo de los tiempos modernos.

Iniciando con una escena tan explícita pero objetiva como quien asiste a un cirujano, y terminando con una escena tan absurdamente azarosa como lo es una moderna versión de la “ruleta rusa”, esta película jugará con diversos polos de manera ambivalente pero armoniosa, llevándonos de la quietud al movimiento (contenido), de lo dicho y a lo sobre interpretado, de lo absurdo a lo horroroso , y de lo fantasioso a la mítico, que surge al querer reinterpretar la delgada y fatal línea entre sacrificio y justicia, teniendo a dos hijos de por medio.

Si Edipo siendo rey no escapó de la profecía del oráculo, mucho menos una familia perfecta de dos médicos y dos hijos. Una historia que puede ser simbólica y abstracta, lo cual puede ser amado por unos y tedioso para otros.

La Gula

⋆Puede verla

La Boda de Valentina no está mal, es mucho mejor que La Prima o que la de Danna Paola. Si nos ponemos exigentes tiene sus contradicciones argumentales, pero tiene su encanto sobre todo la parte cuando surge lo “mexicano” ante la novatez de un güero “yanqui”.

Como que tarda en agarrar ritmo, pero sin problemas sirve para pasar el rato. Y como que intenta de hacer crítica política y se vuelve obviamente «palera», pero fuera de eso es un poquito distinta a las demás comedias románticas mexicanas.

*Cinéfago: El que tiene el hábito de comer y devorar cine.

 

 




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