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Dialogan en la FILO sobre «Extranjerías, las vivencias del autor como migrante»

INGRID LEYVA

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- El foro FILO fue el sitio donde se llevó a cabo la mesa literaria “Extranjerías: las vivencias del autor como migrante”, con la participación de los escritores Cristina Rivera Garza y Fabricio Mejía Madrid.

Rivera Garza definió a la frontera no solamente en el sentido geográfico, sino también la frontera que existe entre los géneros, las fronteras en la literatura.

Indicó que la frontera es «un balcón donde puede ser apreciada la sociedad mexicana desde una nueva perspectiva».

En un paréntesis comentó que le daba mucho gusto que Oaxaca esté en pie.

Explicó que la razón por la cual es importante hablar sobre las fronteras nace de sí misma ya que su lugar de origen es Matamoros, Tamaulipas, pero lleva viviendo en el otro extremo de México, donde se ubica San Diego y Tijuana, y ha sido por esta experiencia de vida ha sido influenciada y el resultado son las formas como se aproxima a los textos en general.

En todos lados hay fronteras, en la ciudad hay ciertas calles que no se cruzan, hay cosas que se dicen o no, hay limites que establecen lo que una persona es o no, para poder cruzar las fronteras geopolíticas es necesario responder quién eres, de dónde vienes y a dónde vas.

Tomando referencia en redes sociales como Twitter, Cristina Rivera Garza mencionó que esta plataforma es de su agrado ya que permite que todos podamos escribir, pero también crea un dilema cuando se piensa que cualquier persona puede escribir.

Desde su punto de vista, con las redes sociales nos convertimos en una sociedad interesada por expresarnos a través de los textos en diferentes plataformas y de diferentes maneras.

En tanto, Fabricio Mejía, opinó que “la literatura no es un asunto de pureza ya que utiliza el lenguaje como un medio que sugiere, pide, promete, etc. Es un medio sucio, un medio lleno de contradicciones y sugerencias, y finalmente es un medio que utilizamos los escritores”.

En la historia de la humanidad, no se había leído y se había escrito tanto como a través de las redes sociales; nunca antes tanta gente estuvo interesada en el lenguaje como una forma de expresión, de interpretación de diversos sentimientos como la muerte, el amor, etc.

Basándose en la novela de Flaubert, Madame Bovary (1856), Fabricio Mejía comentó que el lenguaje es democrático. En el pasado la literatura se limitaba a hablar de temas de interés (héroes, heroínas, mitología griega) para solo unos cuantos… sin embargo, a partir de Flaubert él considera que la literatura es un acto sin fronteras, sin géneros.

Concluyo su participación afirmando que donde sí existe una democratización es en el lenguaje pues la literatura es para todos y todos la pueden hacer.

Hablando del formato que utiliza Twitter al permitir solo 140 caracteres, Cristina Rivera Garza retomó la palabra para expresar que es una restricción que no surgió de la nada, “en la historia de la literatura existían los sonetos, el cuento, novela corta, con un formato limitado, llegando a ser formatos buenos e innovadores alejándose del formato tradicional”.

Consideró que las nuevas plataformas ofrecen restricciones que la escritura misma nos ha dado a lo largo de los siglos. Contando con medios tecnológicos donde se redirecciona, volviendo a nacer las experimentaciones y ejercicios de los cuales se ha formado la historia literaria.

En tanto, Fabricio Mejía retomó la frase “el medio es el mensaje” de Marshall McLuhan en los años sesentas,  para mencionar que la cultura de masas era lo que hoy en día ya no existe, la televisión pasó de tener el poder de que las masas no respondieran ante ella, siendo sustituida por la interacción, ya que en la actualidad estos son medios de compañía auditiva a otras actividades. Ahora, añadió, las nuevas plataformas son instantáneas porque no hay mediación entre lo que pones y lo que ven los demás. Nos encontramos viviendo el final de la cultura de masas, concluyó.

Hablando de la frontera entre la vida del autor y su obra literaria, Rivera Garza expresa que la relación es estrecha y significativa entre las condiciones de producción y su obra. De los dilemas de la vida cotidiana, señaló, surge una relación en el texto del autor. Sin embargo, «esto no quiere decir que si eres académico todos tus textos sean de la misma índole. El verdadero mensaje es que de los dilemas de la vida cotidiana surgen interrogantes que ocuparan su lugar en los textos, cada escritor toma su propia decisión de estilo de producción».

Añadió que “es importante entender la labor del escritor de forma material, ya que si se problematizara esta relación dejaríamos de creer que escritores son solo unos cuantos que nacieron con eso y pondríamos a pensar cuales son las condiciones concretas a las que necesitaríamos apoyar para que haya más personas que puedan dedicar su talento a la escritura”.

En el imaginario romántico que tiene la sociedad, creen que los escritores y los poetas son gente con talento, agregó Fabricio Mejía, pero en realidad no es así, existe una relación entre el dinero y la escritura, él afirma la materialidad en la escritura es determinante para ejercer la profesión del escritor.

A poco tiempo de concluir la mesa Rivera Garza compartió su opinión sobre la contradicción que existe entre la forma de ganarse la vida y la obra literaria, ella considera que esto va de la mano, recorrer uno con la ayuda de la otra. Descubre las demás capas que no creyeron que hubiera en la obra, como lo hizo con Pedro Páramo de Juan Rulfo.

 




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