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Cinéfago*: “¡Silencio! El puño de la esperanza”

Kingsman: El círculo dorado | ¡Madre! | Muerte misteriosa | Amor en línea | Me gusta pero me asusta | La familia Monster

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

Los jóvenes ya agarraron a México,

ojalá no lo suelten.

 ⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ Vale la pena

⋆ Puede verla

  • No se moleste
  • • Evítela como la plaga

El aperitivo

  • No se moleste

No he visto, y no sé si veré la primera entrega, y quizá fue que me dejé llevar por la publicidad y creí que Kingsman: El círculo dorado, sería más de lo que es, pero no, sigue siendo más de lo mismo de estas películas de aventura, sobre poblada de efectos especiales que hacen cada vez más inverosímiles las secuencias de acción, y más que atractivos, ridículos, los artefactos tecnológicos tanto de agentes como de villanos. Bueno, eso de los perros robots tiene cierto encanto, pero el resto, bueno.

Ahora bien, esa apropiación que hacen de estereotipos del Viejo Oeste como sombreros, chamarras, botas, lazos, revolver, justificados sólo por haber un whisky americano originario de Kentucky, sirven sólo para reproducir y vanagloriar el otro estereotipo de agente inglés (blanco) elegante al que lo definen sus modales, dejando ver a los vaqueros como unos salvajes.

Sólo hay dos cosas curiosas en esta larguísima película (ya sabe, tan larga como un día sin pan): 1) La postura ambigua hacia el tema de las drogas, donde se trata de desacreditar a quien use por algún motivo drogas, pero que se dice que es un problema que afecta a todos sin distinción de clase (alguien de la realeza o del Gobierno consume drogas); o que sea el crimen quien proponga que la solución es la legalización de las drogas; o que el Gobierno criminalice o discrimine a quien consuma drogas haciéndolos ver como inmorales o delincuentes sin derecho, si por ellos fuera, a una segunda oportunidad. Y 2) El recurso de usar a Sir Elton John como una especie de héroe espontaneo y carismático explotando y exagerando su singular sentido por la moda. Entre líneas, ¿es eso una postura pro matrimonio gay? No lo sé, o quizá es sólo es para contrastar lo único impecable que tienen la película a modo de guía de estilo: los trajes ingleses.

¿Qué sería algo diferente en las películas de acción? Pues no me crea hasta que la veamos, pero al parecer La villana (The Villainess), será lo mejor del género en éste 2017. Aquí el tráiler:

Ya que si de un buen thriller con vaqueros se trata, pase a El Postre

El Entremés

Independientemente si ya vio o no ¡Madre!, revisar la filmografía de Darren Aronfsky, ya es de por sí un gran tema de conversación, y que si se anima a ver o repasar dicha filmografía, se dará cuenta que nada en lo que vemos en ¡Madre! es gratis, ya que hay un pequeño pero profundo trabajo cinematográfico formal que la respaldan.

Pi: El orden del caos (1998). Aún no recuerdo cómo llegó esa película a mis manos, pero el día en que la descubrí se volvió de mis favoritas, sobre todo porque logré en algún momento, según yo, de empatar la historia del protagonista con lo que sucede en el cuento de Jorge Luis Borges “La escritura del Dios”. Cuento del que retomaré un fragmento para englobar, ya verá, toda la filmografía de Aronofsky. ¿Qué quiero decir? Que así como Borges requiere una iniciación en la literatura, la filmografía de Darren Aronofsky es la iniciación a un gran tema que será abordado en todas sus películas: el costo de lo sublime.

Réquiem por un sueño (2000). Película ya de culto, que muestra el fracaso del sueño americano reflejado en personajes, que buscan salir de su condición mediocre o marginal, a través de un golpe de suerte por medio de dos de los motores más monstruosos de American Dream: las drogas y la televisión. Súper fácil de conseguir.

La fuente de la vida (2006). Única que me falta ver, pero que según entiendo posee una estructura narrativa dividida en tres partes, que mezcla ciencia ficción con la exploración de temas religiosos que tienen que ver con el sentido que damos a la vida y la muerte a través de riquísimas imágenes poéticas.

El luchador (2008). La volví a ver en esta semana y lloré. De mis favoritas desde el día en que decidí a verla, y que logran no sólo elevar de nuevo el trabajo de Aronosfky, sino incluso de una carrera actoral tan olvidada como era la de Mickey Rourke, con uno de los personajes más devastadores que podrá verá. #Spoiler: Vemos a la actual Tía May de Spider Man: de regreso a casa, en un sensual Striptease. El luchador se puede ver en Netflix, en línea, sino es que el dealer del tianguis la tenga.

El cisne negro (2010). Igual, la volví a ver en esta semana y ¡puf!, es perfecta. Insuperable trabajo actoral de Natalie Portman, y en donde Aronofsky lo logra de nuevo: conjugar un género tan clásico como el thriller psicológico, con un personaje y un tema tan poco común en este tipo de historias: una bailarina y el ballet clásico. Creo la que casi todos han visto y manan de éste director. Igual anda en Netflix.

Noé (2014) Hay que reconocerlo, quizá la peor del director por ser un tanto demasiado didáctica, pero que si algún mérito tiene es que a pesar de ser una historia bíblica, no se apega como tal y decide hacer algunas variaciones. Quizá más como la película que tuvo que hacer para que los estudios lo siguieran financiando.

Dice Borges en La escritura del Dios: “El éxtasis no repite sus símbolos: hay quien ha visto a Dios en un resplandor, hay quien lo ha percibido en una espada o en los círculos de una rosa”.

¿Qué es lo que comparten todos los personajes de las películas de Darren Aronofsky? ¿Qué pueden tener en común un matemático, unos yonkis, un viajero del tiempo, un luchador de wrestling, una bailarina de ballet, y un poeta de la creación?

Que todos buscan lo sublime, lo mismo que pasa en el cuento de Borges; porque lo sublime puede estar en todos lados: en los números, en las drogas, en el tiempo, enel ring, en una coreografía, en un escrito; pero no todos lo alcanzan, y quienes lo logran, pagan un precio muy caro. Todos estos personajes vistos como Ícaros modernos. Vea cada una de estas películas y dígame ¿si no?

El Plato Fuerte

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Después de haberla visto dos veces, y tras una semana de estarla digiriendo, es hora de escribir por fin de ¡Madre!, séptima película del siempre controversial Darren Aronofsky y que valdría la pena hacer un repaso por las lecturas que se pueden desprender de esta, sobre todo porque he escuchado a personas que dicen estar molestas por no entender mucho, sino es que nada, de lo que vemos en esta intensa película que será muy difícil de olvidar.

ADEVERTENCIA: Muy a mi pesar, me tomaré la licencia de romper mi política de #NoSpoiler, esto en pos de poder entrarle a estas lecturas de la película, a la que usted está también invitado por lo que lo invito a comentar; así que si ya la vio éntrele, y si no y está haciendo el favor de leer esto, puede o no seguir leyendo según lo dicte su libre albedrío.  Si decide no leer, puede pasar directo al Postre.

De entrada la película es redonda en su forma narrativa, es decir, termina como empieza y empieza como termina, por lo que su lectura no tendría que ser lineal, para nada, ni empeñada en estar buscando la ubicación  del clímax de la película, porque en un círculo nunca está definido el principio y el fin; así que la forma de verla tiene que ser distinta, alejada de la estructura lineal y formal que nos enseñaron: inicio, clímax y desenlace. Desaprópiese de eso ya sea antes de ver o antes analizar la película.

Ahora bien, no caiga en el error que este Cinéfago estaba cometiendo al inicio, pensar que ¡Madre! es una película hecha para que la novia del director actúe, para lucirla, por el simple hecho de estar involucrados sentimentalmente, porque es la lectura más básica y simple que se podría tener, y que no sería justo porque ni es el primer director que trabaja con su pareja (ahí está Woddy Allen), y porque sería no reconocer el trabajo de toda la gente involucrada en el proyecto que implica una película. De hecho, pensar esto, y lo reconozco, sería un tanto machista, ya que esto estaría automáticamente eliminando lo que Lawrence podría decir sobre su propio interés actoral en este proyecto.

Nooooo, que hizo la película para estar con ella. Nooooo, que es evidente por los excesivos acercamientos (close op) a la cara de Jennifer Lawrence. Pues no necesariamente, ahí está el uso de la misma técnica a la imagen de Natalie Portman en El cisne negro, o los incontables acercamientos a la espalda de Mickey Rourke en El Luchador, o los más de 2 mil cortes que tiene Réquiem por un sueño cuando el promedio en una película con de 600 a 700; todo esto como una herramienta narrativa para generar esa esquizofrenia y sensación de encierro o de estar atrapado. ¡A vedá!

La primera lectura es evidente: la relación de un matrimonio que se fractura por la insensibilidad de él para escucharla a ella, aunado a una actitud devota de ella un tanto irracional como el amor mismo.

La otra lectura es la relación entre creador y musa (en una parte de la película a Jennifer Lawrence la llaman inspiración), y de cómo la labor del artista, que atraviesa por un periodo de bloqueo creativo, se alimenta primero del egoísmo que éste desarrolla y con el que alimenta su creatividad; y después de un egocentrismo que se nutre de un fanatismo desbordado a su obra, pero que en el transcurso quien pagará el precio de este egoísmo y egocentrismo será su propia musa, algo que a él no parece importarle o no ser del todo consiente.

Ambas lecturas son las que quizá han propiciado esta visión de que ¡Madre! puede ser una alegoría de la vida y relación de Darren Aranofsky con Jennifer Lawrence, pero que como dijimos puede ser una lectura básica, de chisme de revista si así lo quiere ver, cuando en lo que nos debemos centrar es en la obra misma del director y no tanto en su vida personal.

Ahora sí viene lo bueno. Las otra lectura que tiene la película es las que genera este festín de metáforas y simbolismos que para algunos parecen interminables y/o repetitivos, pero que tampoco podemos dejar de ver, y que pretenden llevarnos a todos lados y que no nos llevan a ninguno dirán los haters; pero que tras revisar el trabajo de Darren nos damos cuenta que no son nada gratuitos proviniendo de alguien que estudió antropología social, que es un “oscuro-judaico” (diría Huidobro) estudioso de la Cábala, y que además estudió cine.

Así pues, la casa en medio de un paraje lleno de vegetación y alejado de toda civilización, representaría el Paraíso, y Javier Bardem vendría a ser Dios, quien hace del verbo carne y que encarga su creación a la Madre Tierra, personificada por Jennnifer Lawrence, quien la trata de cuidar y en este caso de reconstruir porque como sabemos, la Madre Tierra es tan sabía que es capaz de crear a partir de la destrucción, vida a través de la muerte.

Hasta que llegan a ese Paraíso Adán y Eva, (Ed Harris y Michelle Pfeiffer), quienes se apropian de este lugar del que se les abrieron las puertas sin mayor pretexto sintiéndose como en casa, y que pese a que se les prohíbe entrar al estudio del Poeta-Dios, estos corrompen el lugar y terminan rompiendo el regalo más preciado de éste, entendiéndose como el acto en el que Eva convence a Adán de probar el “fruto prohibido”, provocando con esto la ira del Poeta-Dios a punto de ser expulsados.

Lo que confirma esta interpretación de que los invitados a la casa son la metáfora de Adán y Eva en el paraíso credo por Dios, es la escena del baño en el que Ed Harris vomita y se le ve una herida o cicatriz en la costilla, recordando aquel pasaje que dice que Dios creo a Eva de una de las costillas de Adán. Como si no fuera suficiente, a esta casa, a este Paraíso, llegan los hijos de estos quienes tras discutir sobre las preferencias del padre hacia ellos, uno de ellos terminan matando con un golpe en la cabeza a su propio hermano, recordándonos a Caín y Abel y de cómo surgió la envidia y el odio en la humanidad.

Con todo esto comenzaremos a ver que la Casa-Paraíso se comienza a corromper, a maltratar, a descuidar, a blasfemar, a abusar de él, sin que la Madre Tierra pueda hacer algo, por más que quiera, por más que insista; nadie la oye, todos la ignoran. Y es así que vemos cómo un tumulto de personas comienzan a poblar esta Casa-Paraíso, aprovechándose de él sin respetar en lo mínimo a la Madre Tierra, e incluso agrediéndola. Estas personas extrañas que destruyen la casa, habla sobre esta humanidad que hemos abusado de las bondades de la Madre Tierra devastando esta Casa-Paraíso, porque al final de cuentas es algo que se nos dio pero que tampoco sentimos que es nuestro.

Hay un primer caos en la casa que derivará en una especie de inundación cuando se rompen las tuberías de la casa, haciendo que todos se vayan, simbolismo del diluvio escrito en el Antiguo Testamento con el que Dios estableció su primera alianza.

Cuando el personaje de Bardem, el Poeta-Dios, termina por fin de escribir su nuevo libro, y ella le dice que es perfecto, éste simboliza el Nuevo Testamento, el cual ha generado no sólo adeptos sino incluso fanatismo, y no sólo a seguidores sino incluso sectas, así como a líderes espirituales como a falsos profetas. A esto se agrega el nacimiento del hijo del Poeta-Dios, representando así el nacimiento de Jesús y que es ofrecido a los devotos, pero estos terminan matándolo, siendo literal la cuestión del cuerpo y la sangre como señal de una nueva alianza entre Dios y la humanidad; simbolizando así la muerte del hijo de Dios por culpa de nuestros pecados, y que pese a eso Dios es tan bondadoso con nosotros que pide perdonarnos, algo con lo que obviamente la Madre no estará de acuerdo.

Es entonces que comienza el Apocalipsis, y vemos que todos los que han llegado a la Casa-Paraíso, la humanidad, comienzan nuevamente a destruir la casa y a destruirse entre ellos mismos, lo que simbolizan la decadencia tanto de la sociedad moderna occidental (el uso de armas para asesinar impunemente, el encierro de personas contra su voluntad, la destrucción de toda inspiración que pueda sobrevivir); como el anuncio de que la humanidad está en camino de su propia  destrucción, algo de lo que la Madre misma se encargará pese a estar toda, literalmente, demolida.

Esta nueva destrucción traerá consigo una nueva alianza entre la Madre y Dios, representada en un nuevo cristal que vuelve a ser el regalo más preciado de ella para él, y que hacen que la historia vuelva a comenzar, reforzada en aquella idea del eterno retorno; porque si algo también tiene Dios, es que es infinito y eterno, es decir, interminable. Sólo nosotros somos los que estamos de paso en este mundo.

El Postre

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Ayer en el maratón que me chuté de 4 películas, Muerte misteriosa (Wind River), hicieron que el día valiera la pena. Una película independiente que nos demuestra que aún con una trama sencilla, el logro de un buen thriller de suspenso radica en el oficio de saber contar la historia a través de las herramientas del lenguaje cinematográfico; imágenes, una música original y buenos diálogos.

No me quiero poner exquisito, pero esta película genera más tensión que Kingsman, además que su banda sonora la vuelven más única por ser más original, pensada en y para la película; no como Kingsman que sólo aplica el ya viciado recurso de poner canciones de antaño ambientando secuencias de acción súper imposibles sólo para caerle bien al espectador.

A eso agréguele un excelente trabajo actoral de Jeremy Renner, y nunca pensé decir esto, también de Elizabeth Olsen, que logran una química actoral más genuina y orgánica que el niño Kingsman y su novia la princesa. Súmele que Muerte misteriosa se desarrolla en medio de la nieve, donde sobrevive el que lucha, y que termina apuntando un tema que ni usted ni yo sospechábamos quizá: la discriminación racial incluso en feminicidios. No es spoiler, sólo premisa, ya sabe.

Se acuerda que Sin nada que perder estuvo nominada a varios premios Oscar de este año, incluyendo mejor película. Pues es el mismo director, así que si al igual que este Cinéfago no la ha visto, pues veámosla y remate con Muerte misteriosa. No se arrepentirá, además también tiene algo de humor.

La Gula

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Amor en línea también hicieron que este maratón valiera la pena, y voy a decir algo de lo que espero después no arrepentirme: Amor en línea es mejor que cualquiera que el recién concluido 21 Tour de Cine Francés. No sé qué pasó este año con el Tour, pero no me sorprendió como en otros años, claro que hubo como tres películas simpáticas pero hasta ahí.

Amor en línea es original, comedia romántica de enredos que no cae en situaciones demasiado absurdas, sino acciones congruentes de acuerdo a la historia y a los personajes, haciendo que cada elemento visto guarde una relación con alguna parte de la historia. Si un poco edulcorado el final, pero contrastante con lo sombrío que se presenta al inicio al personaje principal: Pierre. Además de generar uno de los triángulos más únicos que haya visto, un tanto bizarro quizá, pero al final de cuentas congruente con la historia que se está contando. Además del homenaje que se hace a la memoria a través de la proyección de videos caseros en 35 mm.

Como por equis o por ye ya no pude reseñar una a una las películas del 21 Tour de Cine Francés, aquí mi ranquin personal de la mejor a la peor, por si un día las topa:

Los ex

El reencuentro

Aún más bella

Una familia peculiar

Paso a paso

El viñedo que nos une

Frantz (No la vi, pero anda en línea)

El digestivo

  • No se moleste

Pues en pos de apoyar el cine mexicano, me fui a ver Me gusta pero me asusta, y pues na más no. Igual, hace uso de los estereotipos para contrastar entre el ranchero y el citadino, entre los prejuicios que se tienen de los primeros, y así más o menos intentar una reflexión muy por encima que las apariencias engañan, donde lo que importa es lo que uno realmente quiera hacer y no necesariamente lo que los padres dicten.

Ajá, pero si tu sueño es poner un restaurante de alta cocina, y tus padres producen carne de primer nivel, y el papá de tu novia de casualidad tiene una inmobiliaria y justamente tiene el local ideal para tu restaurante, pues así como que querer hacer algo distinto a lo que hace tu familia, pues no sé. Y ojalá que así de fácil fuera lograrlo todo.

Escenas algunas sin sentido, un uso de la banda sonora con canciones populares para acentuar los estereotipos entre clases y que buscan la risa fácil del espectador, unos personajes a veces un tanto exagerados, caricaturescos (los amigos), y una trama que no da pa mucho, hacen pensar que lo único salvable sea la esporádica pero siempre amena participación de Silverio Palacios.

La Sobremesa

  • No se moleste

Y bueno, pensando que los alemanes traen un cine aunque a veces sombrío, sí un tanto mejor incluso en cuanto a cine infantil se refiere, pues me fue a ver la película animada La familia Monster.

Pensé que la desvelada estaba afectando mi sentido del humor, pero al percatarme que ningún niño, ni mucho menos algún adulto, se estaban riendo durante la película, me confirmaron que estaba frente a una película que hace un uso exagerado del recurso de la magia para solucionar situaciones, que intercala circunstancias a veces un poco absurdas, además de pretender dejar una moraleja muy obvia, echando mano de personajes prototipo de Hallowen, a los que aprovecha de una manera un tanto extraña y a veces caótica.

Triste que sea la única opción para el público infantil, tomando en cuenta que los padres también se las tienen que chutar. Queda ir a ver la nueva de LEGO para ver qué tal, pero que la dejaremos para después porque a este Cinéfago no le dio tiempo verla, y ahorita ya le está amaneciendo.

#BonAppétit

*Cinefágo: El que tiene el hábito de comer y devorar cine. #SeValeLaGula

NOTA: El título para la columna de esta quincena, fue retomado de la nota de La Jornada titulada de igual manera, publicada el 21 de septiembre de 2017.

NOTA 2: Para el texto de “El Plato Fuerte” se tuvo el apoyo de información sobre la película ¡Madre! publicada en los siguientes medios: Milenio, La Jornada, spnof.com, Fuera de Foco (You Tube), cinegarage.com.

 




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