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Cinefágo*/Luz de luna-Moonlight: No todo lo que rima es poesía

 

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ Vale la pena

⋆ Puede verla

.No se moleste

.. Evítela como la plaga

El entremés

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

Se lo dije y se lo vuelvo a repetir: éste cinéfago deja de publicar si no queda fascinado y conmocionado con El cliente – El viajante | The Salesman (2016), del director iraní Asghar Farhadi, quien obtuvo el premio a mejor película extranjera en los pasados Premios Oscar 2017.

Al parecer llega a salas este fin de semana, y si no, le dejo el link para que la pueda ver en línea (asumiendo que si está leyendo esto, tiene la posibilidad de acceso a internet). Y reitero: hágase un favor en su vida como espectador; hágale un regalo a su espíritu, empeño mi palabra por escrito: http://miradetodo.net/el-viajante-aka-the-salesman-2016-720p-hd/

El plato fuerte

⋆ Puede verla

No se preocupe, no nos centraremos en la forma en que fue premiada Luz de luna (Moonlight) de Barry Jenkins durante los pasados Premios Oscar 2017, sino en los posibles motivos por los que fue premiada, las posibles causas por las que es aclamada por la mayoría y por qué podríamos decir que es una película que está sobrevalorada.

Left to right: Trevante Rhodes, Naomie Harris, Mahershala Ali, Alex R. Hibbert, Barry Jenkins (director), AndrÈ Holland representing the film MOONLIGHT, at the 2016 Toronto International Film Festival in Toronto, Canada on September 11, 2016. *** Local Caption *** 14885130No es que tampoco se afirme que sea una mala película, sólo que el extraño entusiasmo que fue acumulando durante la temporada de premios, hicieron que la percepción de ésta generara confusión entre poder apreciar los valores propios de la película misma y los elementos ideológicos que aborda y que sentíamos que se debían defender ante el contexto actual; es decir: ésta película pierde proporción al politizarla por asumir que ideológicamente defiende una causa cuando quizá sólo la expone.

Ya sabemos de qué va la historia: un chico llamado Chirion vive en alguna parte de Miami en donde la droga, el bullying y quizá el racismo son el pan de cada día. La historia se nos presenta en tres momentos (i.            Pequeño, ii. Chiron y iii. Black), mostrándonos etapas de la vida del protagonista, quien se muestra como un chico muy callado y retraído, además de tener una madre drogadicta, un dealer bondadoso como figura paterna y un amigo Kevin por el que sentirá una cierta atracción.

A lo largo de la película veremos cómo Chirion vive en medio de una disfunción familiar que evidencia un estrato social bajo, desesperanzador; y al mismo tiempo cómo es discriminado por tener ciertas preferencias sexuales y cómo la concepción de ser varón lo obligan a tener que confrontar más violencia física y verbal. El asunto del racismo no parece estar muy en claro, a pesar de que se hace énfasis en la sociedad afroamericana, no hay como tal un acto de discriminación racial, tan sólo la que insinúa el dealer al decirle que en todas partes siempre habrá negros, además de que fueron los primeros en la tierra.

En una sola historia se nos plantean dos o tres niveles de discriminación: la sexual, la social y la racial. Quizá no haya discriminación racial como tal en la película, pero si se muestra a una sociedad afroamericana en aparente desventaja; y aparente porque nunca hay un comparativo explícito con otro estrado social con el que se le confronte o compare. Lo interesante es cómo se entrelazan estas ideas de racismo, clasismo y homofobia en una sola trama, y la expectativa de la película sería ver cómo Chirion, tan retraído y callado, conlleva su condición en los tres momentos de su vida que se muestran ante esta dura situación que exige de los chicos de hoy en día más estoicismo y cierto nihilismo.

Sin embrago siempre se nos muestra a un Chirion sufrible, que nunca puede ser feliz o que es infeliz por el contexto en el que vive, y al mismo tiempo, aunque los personajes secundarios parecieran ser complejos, terminan siendo arquetipos de figuras que ya hemos visto en un sinfín de historias: el dealer cool que lo apoya a modo de padrino mágico y que a su vez es una figura paterna, la madre jonkie que aún en días de asilo resulta un tipo de madrastra o bruja amorosamente malvada; y el amigo de la infancia con el que se reencontrará después de varios años y de una disputa entre los dos.

Claro que son importantes los temas que aborda Jenkis en su Luz de luna, sólo que la forma en que lo hace a través de personajes ya trillados es lo que quita mérito a su historia. Piénselo bien, en el personaje del dealer sólo salen a flote una contradicción y un autorreconocimiento: el primero al confrontarse con la madre de Chirion sabiendo que él es el que técnicamente le vende la droga; y el segundo cuando el mismo Chirion lo cuestiona si es que vende droga y él un tanto compungido le dice que sí; más allá de eso, no lograremos ver un despliegue más amplio de emociones que enfaticen la condición tan compleja en la que viven los personajes.

Hay quienes por otra parte refieren a que visualmente Luz de luna es toda una composición poética a nivel de imagen, lo cual puede ser, sin embargo los recursos que ocupa son recursos ya muy bien conocidos y usados: las tomas fuera de foco para indicar ensoñación, las tomas en 360 grados para enfatizar vértigo o dinamismo, las tomas en cámara lenta que vuelven más subjetivas las acciones vistas, y que aunque revisten muy bien la trama, no aportan más allá que a nivel visual y no a nivel narrativo, porque no todo lo que rima es poesía.

El meollo del asunto es que el premio a mejor película que se llevó Luz de luna no obedece necesariamente a valores cinematográficos (hay películas que resultaban más propositivas a nivel visual y de trama); el problema es que lo políticamente correcto hace que los temas polémicos tratados de forma condescendiente,  se vuelvan una útil herramienta para lanzar algún mensaje político a alguien más, y que uno como espectador se sienta enfrascado en la situación de tener que apoyar esa película, porque si no se corre el riesgo de mostrarse intolerante o insensible ante temas que afectan hoy más que nunca a millones de personas.

Darle el Oscar de Mejor Película a Luz de luna es como haberle dicho al presidente de la Unión Americana: nosotros sí somos tolerantes, nosotros sí abordamos temas difíciles y controversiales (aunque no de forma explícita, guardamos las formas) y además los premiamos porque su discurso merece ser reconocido. Claro que los discursos de protesta ante la intolerancia deben ser reconocidos y promovidos, ¿pero es Luz de luna  la película que mejor enarbola esta causa?

En su defecto La llegada (Arrival) plantea quizá de modo más sugestivo nuestra forma de ver al otro, al extranjero, al que es ajeno, la forma en que nos definimos como humanos, la manera en que nos relacionamos, cómo enfrentamos un nuevo problema, y qué es lo entendemos por amenaza; planteamientos muy ad hoc en estos tiempos violentos transforterizos.

O en su defecto Dulzura Americana (American Honey) retrata mejor la situación en la que viven y sobrevive la nueva generación marginada, socialmente decadente, ante un futuro que asumen como incierto y ante una sociedad que nos les ofrece respuestas, que no les ofrece sueños, porque los que existen están fuera de su alcance.

Le propongo un ejercicio: imagine que este año hubiere estado nominada El Renacido (The Revenant) de Alejandro Gonzáles Iñárritu, y hubiera ganado todos los premios que ganó pero en éste 2017, ya con Trump como actual presidente de los EU. En este escenario hipotético, qué hubiera preferido: que Iñarritu hubiera asistido y desde el estrado hubiera ofrecido un discurso en contra  de Trump (como se estuvo haciendo en casi toda la ceremonia), o que al igual que el director iraní Asghar Farhadi, hubiera decidido no asistir en protesta a las deportaciones injustas de mexicanos, y que en su lugar hubiera mandado a un mexicano que estuviera en la NASA por ejemplo, a recibir el premio y dar un mensaje. En su caso Asghar Farhadi envío a quien fuera el primer iraní en el espacio.

Ve, cómo es tan fácil politizar una película, centrarnos en el discurso que se quiere dar y perder de vista que la película por sí sola debe valorarse como tal y no sólo como un discurso a favor o en contra de cierta política. Recibir un premio en estas condiciones politizadas hace que se pierdan de vista muchas cosas a nivel cinematográfico y se sobrepongan otras de índole político.

Claro que Luz de luna merecía ganar, porque obedecía al discurso políticamente correcto que quería enviar este año la Academia a la audiencia y a Trump: no discriminamos y promovemos de forma condescendiente la diversidad.

El postre

Ya que si en verdad está a favor de la diversidad en cuanto a contenidos cinematográficos, ahí le van dos propuestas, a ver si cierto:

  • ⋆ ⋆ Vale la pena

La Doncella  (The Handmaiden), 2016. Una película oriental que a partir de una trama un tanto simple pero original, se adentra en el tema de la homosexualidad entre dos mujeres, confronta el clasismo al ser sus dos personajes principales una doncella y la otra mucama, y explora la perversidad masculina machista a partir de la literatura erótica. A esto súmele que la narración no es meramente lineal y que lo que se presenta al inicio se modifica al final. Aquí el link para verla en línea: http://miradetodo.net/the-handmaiden-2016-720p-hd/

  • A partir de hoy comienza la proyección de una selección del Séptimo Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM), que reúne películas que vienen de grandes festivales alrededor del mundo y que normalmente no se pueden ver en México en el circuito comercial, además que exploran propuestas vanguardistas del cine, con especial interés en el aspecto formal de las películas y en su convergencia con otras disciplinas artísticas. Las funciones son por parte de Oaxaca Cine en el Teatro Macedonio Alcalá a las 19:00 hrs. Aquí la cartelera:

https://www.facebook.com/events/232308403899996/

*Cinéfago: El que tiene el hábito de comer y devorar cine. #SeValeLaGula




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