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El artista cubano Carlos Luna salda su deuda con Tamayo en el MUPO

FORTINO TORRENTERA

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Nacido en el medio rural de Cuba, en Pinar del Río, el pintor Carlos Luna reconoce la influencia cultural entre su país y México no sólo por ser las artes visuales un espacio de convivencia entre la cultura yoruba y herencia prehispánica de culto a la muerte, sino porque sentía una deuda personal con uno de sus iconos, Rufino Tamayo.

En el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO), permanecieron expuestas hasta este fin de semana las piezas del artista cubano que da fuerza a su trabajo con elementos simbólicos de una fuerte carga hacia la tradición gráfica, pero sobre todo con ese ímpetu de rebasar el plano.

En entrevista, Luna sostiene: “El reto de un artista actual es ser contemporáneo pero sobre la base de una tradición para retomar cosas de mi pasado y sentirme orgulloso de ello, pues como campesinos con mi familia estamos orgullosos de sembrar tabaco, ejemplo de ello es Tamayo, quien tenía un lenguaje muy contemporáneo a partir de la tradición de la que él provenía. No necesitaba decir que era un indígena, sino que era un indígena y estaba orgulloso de serlo.

“No hablo de algo irreal, hablo de la cultura que me generó y me prodiga, hablo de un caballo, de un gallo, de la historia de amor del campo, de mi esposa, de mis hijos, de mis amigos, porque eso es lo que me rodea, lo que me gesta como creador y elijo hacia donde voy”.

16864198_1622824984692567_1457534029855503746_nReconoce que en su infancia hubo momentos que le permitieron redescubrirse en las artes visuales, “uno de ellos es el altar de mi abuela que tenía un grupo de imágenes religiosas cubanas, como La Caridad del Cobre, Santa Bárbara, San Lázaro, la Virgen de Regla, y al mismo tiempo, tenía Cristos de la pintura universal que ella no sabía que eran de grandes maestros, pero le atraían esos Cristos, uno de Diego Velásquez, de Grünewald y de Andrea Mantegna, además de imágenes del Beato de Lievana sobre la apocalipsis, todas estas imágenes eran muy gráficas.

“También el día a día de la expresión popular cubana era muy gráfica y muy expresiva al mismo tiempo, ejemplo es que en la canción cubana hay una carga de doble sentido constantemente y al mismo tiempo es muy vertical, además del desarrollo y la tradición que ha tenido la gráfica en Cuba, como una de los países más adelantados y con más antecedentes en esa disciplina, todo eso permea mi trabajo”.

He sido un lobo solitario

El artista habla del tiempo y el espacio donde ha desarrollado su trabajo: “Yo soy de esa generación de los ochentas del movimiento plástico Cubano, pero de muchas maneras también he sido un lobo solitario, he estado preocupado por caminar en mis propios zapatos, soy un niño formado en un pueblo, educado en el campo, interesado en hablar de dónde vengo de manera consciente y saber hacia dónde voy, he desarrollado mi carrera fuera del ghetto histórico.

“Mis abuelos que fueron muy sabios decían que la edad no significaba nada si tu pensamiento no era libre, lo cual he comprobado con grandes maestros que a edad muy avanzada eran más creativos que gente que tenía una edad mucho menor, por eso no creo en la edad física, ya que para crear necesito capacidad mental, creativa y de ejecución que puedo resolver de muchas maneras”.

unnamed (1)Respecto a su influencia y formación, se remite a su isla natal: “Yo no elegí nacer en Cuba, pero me siento muy orgulloso haber nacido ahí, pero sí me correspondió dónde sentirme parte o de donde ser parte y México lo fue, me hizo sentir libre, aunque hoy vivo en Estados Unidos y me dio un contexto internacional dentro del mercado del arte, cada lugar tiene sus particularidades, pero siempre es necesario tener claro de dónde vienes”.

En sus trabajos, es prolongada y creativa la línea, el trazo que logra Luna en su trabajo, donde además de la coincidencia con las disciplinas gráficas, se encuentran elementos culturales como los de la muerte, sobre la cual señala:

“El tema de la muerte no me es muy lejano, por el contrario, me es muy cercano, pues en la formación de las escuelas, la historia del arte prehispánico era muy afín, me era muy atractiva esa manifestación de arte, pero nunca estaba de acuerdo con ellos en su estructura militar y yo padecí una estructura militar, pero en ese mundo antiguo encontraba otras sutilezas de la cotidianidad de todos los días y ese juego de estirar la cuerda y no romperla, ya me eran afines.

“Todo pasa bien hasta que me encuentro con un libro del maestro Rufino Tamayo con Textos de Octavio Paz y encuentro que es posible hablar de la contemporaneidad sobre la base de una tradición, que como ciudadano podía retomar cosas de mi pasado y sentirme orgulloso de ese pasado”.

El respeto al derecho ajeno

Al hablar del líder revolucionario Fidel Castro, apunta que “tras su muerte no creo que vaya a cambiar nada en la isla. Castro es hoy un personaje histórico, emblemático, respeto la opinión de muchas otras personas, pero yo fui formado por mis abuelas y criado como muchos ciudadanos bajo la dictadura de Fidel Castro. No puedo defender el proceso revolucionario porque éste me castigó a mí.

“Fidel castigó a todos los que tuvimos una opinión diferente o aquellos que decidieron tener una elección expresiva diferente o decir simplemente: No estoy de acuerdo. Benito Juárez dijo que ´El respeto al derecho ajeno es la paz´, o sea su libertad culmina donde comienza la mía; Fidel cruzó todas esas líneas.

Por eso, considera que el proceso creativo Cubano ha tenido muchos estira y afloja; “ahora el gobierno de Estados Unidos ha decidido reestablecer relaciones con Cuba, lo cual yo aplaudo porque prefiero el diálogo y no la confrontación. Creo que los seres humanos tenemos derecho a dialogar y encontrar un punto medio donde ambos estemos de acuerdo; Por eso voy a aplaudir el derecho de todo individuo a expresarse libremente”.

Considerando la influencia que tuvo la pintura de Rufino Tamayo, celebró que su obra se haya exhibido en Oaxaca que por múltiples factores no había sido posible y que, ahora, le haya tocado compartir el MUPO con una exhibición del reconocido pintor oaxaqueño, “los cual me permite cerrar un círculo de una deuda personal con lo que me dejó ese libro en la adolescencia que hoy me permite reafirmarme en la posibilidad de expresarme libremente y mostrar de donde yo vengo”.

 

 

 




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