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Cinéfago* / Leer entre líneas: “Figuras ocultas” y “Solo el fin del mundo”

JOSUÉ SALVADOR VÁSQUEZ ARELLANES

El entremés

A partir de esta entrega las películas aquí reseñadas o comentadas tendrán una calificación que se utilizaba en la sección Remolino de pasiones de la revista Dicine: Revista de Difusión e Investigaciones Cinematográficas, AC, que se editaba en el D.F en los años 90.

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆     No se la pierda

⋆ ⋆        Vale la pena

⋆            Puede verla

  • No se moleste
  • • Evítela como la plaga

 El plato fuerte

“Figuras ocultas” es una biopic sobre tres mujeres: las matemáticas Katherine Johnson (Taraji P. Henson) y Dorothy Vaughan (Octavia Spencer), y la ingeniera Mary Jackson (Janelle Monáe), quienes en la carrera espacial entre EU y la Unión Soviética de los años 60, fueron piezas claves para ayudar a la NASA a poner al primer astronauta en órbita alrededor de la Tierra, y traerlo de nuevo con vida a la tierra.

Lo interesante de esta historia basada en hechos reales, es que al parecer es una historia que permanecía, valga la redundancia, oculta. Y es que nuestras tres protagonistas tendrán no sólo que lidiar con los prejuicios del machismo, sino principalmente con el del racismo, porque, como habrá notado, al referirnos a década de los 60, lo hacemos también a la lucha de derechos civiles que se vivió tan intensamente en Estados Unidos por parte de afroamericanos.

Podrá usted decir que es un lugar ya abordado en otras películas, pero aún hoy en día es sorprendente e indignante  el averiguar la magnitud del prejuicio racial que imperaba en aquella época, y las acciones tan ridículas con las que se estigmatizaba a un sector de la población quien aprendió a vivir así, pero que también aprendió a luchar y a exigir sus derechos. En pequeñas tomas, con pequeñas situaciones cotidianas, como la de tener que ir baño a un kilómetro y medio de distancia, esta película nos hace notar ese gran contraste de la época.

Quizá otro motivo del por qué esta película está cobrando relevancia, es porque coincide con un síntoma de la época actual donde los genios han pasado de ser ya no sólo protagonistas, sino incluso un nuevo tipo de héroes. Así que en un inicio se nos mostrarán los “súper poderes” de Katherine, una niña brillante que interpreta el mundo a partir de las matemáticas y para quien ninguna ecuación representa un obstáculo. Lo único que será un obstáculo en el mundo real, será su color de piel. Sin embargo, su pericia e insistencia le darán su lugar en la NASA y ahora en la historia.

A la par, iremos descubriendo los sueños y obstáculos de sus dos compañeras, Dorothy y Mary. La primera será pieza clave para que la primera computadora IBM de la NASA se ponga en marcha, aunque esto signifique haberse robado un libro de una biblioteca a la que le estaba prohibido entrar por ser una biblioteca para blancos. “Ustedes tienen sus bibliotecas”, le dicen a Dorothy, “Sí, pero en ella no están los libros que necesito”, objetará. “Además, pago mis impuestos”, justificará ya en el autobús (con separaciones para que negros no se mezclaran con blancos) ante sus hijos a quienes trata de inculcarles “lo correcto” ante un mundo que avanza tecnológica pero no moralmente.

Otro aspecto importante en Dorothy es su compañerismo y solidaridad. Al vislumbrar que la nueva IBM quitaría el empleo  a las chicas del departamento de análisis en el que trabaja, ésta las capacita y les dice que ante los nuevos cambios hay que actualizarse, aprender cosas nuevas, volverse indispensables, porque incluso una máquina va a necesitar de alguien que presione los botones. Y así como Katherine tendrá su obstáculo en Paul Stafford [Jim Parsons (Sheldon)], Dorothy lo encontrará en una Kirsten Dunst quien personifica a Vivian Michael; una prejuiciosa y desdeñante jefa.

Al mismo tiempo vemos cómo Mary Jackson (Janelle Monáe) logrará ganarse su lugar en la historia como la primera ingeniera de color, pese a que vive en una época que, cuando está a punto de alcanzar algo, un blanco mueve la línea de meta. Sin embargo su lucha llega a los tribunales, y la forma en que convence al juez no tiene objeción, echa mano de su inteligencia y da un motivo tan contundente que ningún juez por más ortodoxo que fuera, podría echar por la borda.

Lo interesante es eso: cómo en un lugar como la NASA donde trabaja gente inteligente y brillante, pueden mostrar acciones deliberadamente maliciosas producto de un prejuicio meramente subjetivo. Y aunque no son violentos, sí son coercitivos, además que lo que no se dice o no se hace, permanecer omisos, es lo que más daño hace.

No todo es triste y cruel en esta historia. Nuestras heroínas se mostrarán también como lo que son, mujeres que saben bailar, brindar, que tienen o rehacen una familia, y que pese a tanta inteligencia también saben de amor. Porque ante una época como ésta, en donde sueños personales y profesionales son tachados con un plumón negro de odio, es bueno saber leer entre líneas con el optimismo de la inteligencia.

Quizá la forma en que se explica el inicio de la carrera espacial resulta un poco confuso para quienes no estamos muy enterados del tema, sin embargo se logra transmitir la sensación contra reloj que implica un proyecto como estos (con un buen trabajo de investigación e imágenes de archivo), y la importancia que tiene reconocer las cualidades de los demás porque para llegar a la cima se llega con todos, o no se llega; porque como profería una frase de aquella época: “Seamos realistas y hagamos lo imposible”.

Calificación: ⋆ ⋆ Vale la pena

El postre

Éste mes se volverá a proyectar “Solo el fin del mundo” (Juste la fin du monde) del, para unos: ‘niño prodigio del cine’, y para otros: ‘el punto ciego de Cannes’. ¿Sobrevalorada? Sólo viéndola podrá decidirlo. En lo personal Mommy  me es bastante interesante, chocante pero muy bien amalgamada y con personajes con buenos motivos para ser complicados.

En Solo el fin del mundo (Juste la fin du monde) nuevamente tenemos a una familia disfuncional, sin embargo eso no es siempre suficiente razón para que una historia sea buena. Aunque hay una premisa interesante (ser dueño al menos de mi propia muerte), y una analogía de la incomunicación que impera en muchas familias actuales, lo único que vemos son personas que terminan igual que como iniciaron, vemos a un Antoine (Vicent Cassel) enclichado en el papel de un hermano que se siente menospreciado y siempre está a la defensiva; y a una Catherine (Marion Cotillard) que todo el tiempo pide disculpas.

La películas es basada en una obra de teatro, y al menos que pertenezca al género de la pieza o del teatro del absurdo, pareciera que el ‘niño prodigio’ no logra apropiarse muy bien del texto. Admito que sus escenas con música pop o flashback me resultan atractivos para la retina, pero eso de que lo segundo aporte algo a la confección de la trama, no creo que pase. Pero quien quita, igual y viéndola por tercera vez le encuentro el chiste.

Solo el fin del mundo (Juste la fin du monde) se proyectará el jueves 16 de febrero en el teatro Macedonio Alcalá, como parte de la cartelera del mes de Oaxaca Cine.

Calificación: ⋆ ⋆ Vale la pena (sólo para que nadie le cuente).

*Cinéfago: El que tiene el hábito de comer y devorar cine. #SeValeLaGula

 

 

 




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