Juan Salvador

Con Juan Salvador una época de la música en México, se va

FORTINO TORRENTERA

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Al pie de su féretro, su entrañable amigo, Alfonso Robles “El Muerto” y un servidor. Se iba un grande de la música en México y con él toda una época de romanticismo, de apertura para la trova y la nueva canción, pero más que eso, lo lloramos como un amigo que se adelanta.

Juan Salvador, el más importante trovador que representando a México junto a Oscar Chávez, fue al lado de Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute, León Gieco, Alberto Cortez, Pablo Milanés, Víctor Manuel, Facundo Cabral, Amaury Pérez, Alberto Plaza, Aldo Monges y Piero, fue incluido en el disco “Trovadores” de América Latina.

Aunque nacido en la Ciudad de México, desde hace varias décadas se asumía como oaxaqueño. Se fue el compositor, autor, cantor, guitarrista por más de 35 años y quien recientemente compartió su habilidad en las artes visuales al realizar una serie de collages para su última producción discográfica.

Juan

El pasado sábado en la funeraria, los amigos más cercanos a este talentoso creador estuvimos frente a sus restos, hablándole, cantándole tanto sus canciones, algunas que le gustaban y de la nueva generación de compositores oaxaqueños como Adán Lukas que le rindió tributo al maestro.

La inconmensurable Maty, quien acompañó al maestro lo mismo en los momentos más felices como los últimos meses en que la salud del talentoso compositor se fue minando; pero quien más lo lloró fue su hija Ale, quien reconocía en su padre a un amigo, a un consejero que la orientó, por ello todos nos sumamos a ese pesar.

Juan Salvador, cantó y tocó junto a los más grandes de su época, por lo que fue reconocido por su poética en canciones que hoy son un referente como: “Hoy comí con el abuelo”, “Al doblar la esquina”, “Con lluvia de mí mismo” y “Cuarto de azotea”, entre muchas otras.

Trajo a México la pieza del compositor español, Víctor Manuel, “Quiero Abrazarte Tanto” que se hiciera un éxito, lo que demuestra su sensibilidad y buen oído, pero ante todo ese romanticismo que derramaba a quienes lo rodeamos.

En diferentes entrevistas pudimos constatar su profesionalismo y conocimiento de la música y de la composición, temas sobre los cuales fue más que estricto, lo que se reflejaba en cada una de sus composiciones, producciones discográficas y proyectos que emprendió.

Hoy, Juan se encuentra compartiendo con los grandes que se nos adelantaron, pero sólo eso, se nos adelantaron a un proceso que nos marca como entes; el maestro se fue cantando con su cuidada sonrisa, su recio carácter y su genio creativo. Descansa en paz Juan Salvador.




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