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“Beber caguama”, un adelanto del Caguamasutra*

La mejor postura para beber la caguama será en el árbol. Trepado a las ramas del árbol, como un mono. Mono rey. Dios de los monos.

En las alturas no te alcanzan las leyes de los hombres. El viento de la noche será propicio para tus gritos. Regresa de la calle con el peso de tus caguamas en el hombro como quien marcha al cadalso o a una fiesta, con la vista puesta en lo alto.

Trepa al árbol que más confianza le tengas. Sube la pesada carga. Desde las alturas se vacía mejor la vejiga. En la rama más alta no te alcanza el ruido ni el calor que revienta cráneos y figuras la calle. En el árbol se respira el mejor aire, cuida tu salud, es lo único con que cuentas en esta vida para gozar de una caguama.

El verdadero diálogo, el único amor, ocurre en la distancia. Establece comunicación con tus amigos, tu amada, desde las ramas del árbol. Así no te alcanzarán los reclamos. Bebe y vuelve a beber. La mejor cerveza es la cerveza eructada. El mejor bebedor de caguamas es aquel que no conserva protocolos, o el que posee el suyo propio.

Consume caguama en el árbol, harás la mejor acción por la naturaleza. Contra las opiniones vulgares, el bebedor de caguama cultiva la naturaleza. Riega el tronco grueso del árbol con sus orines.  Esta es la última acción del día, una larga meada. La caguama procesada en tus riñones es un regalo de los dioses para la vida.

Vuela en las alturas del árbol, es la mejor distancia para calcular la sobriedad. Los pensamientos más ágiles llegan con piernas fuertes, en las alturas.

El territorio democrático de la ciudad son los árboles, el árbol es de quien lo cultiva. Todos treparán a su espacio con el sudor de sus manos.

Bebe caguama en las alturas, gozarás de la mejor vista sobre la tierra. Los amores esquivos duelen menos con la caguama en la mano muy junto a las hojas verdes. ¿Para qué sufrir entre cuatro paredes? ¿Quién dictó sentencia?

Sobre la banqueta andan los mortales, las bestias. Los dioses y sus banderas existen entre ríos de clorofila, ahí se arma la buena peda.

Eres el Dios de la Caguama Helada, sólo compórtate como tal, y bendice al mundo a tus pies.

*Este texto forma parte del Caguamasutra, libro coordinado por el poeta Andrés Cisneros

que empezará a circular este 2017 bajo el sello de Editorial  Cisnegro.

 

 




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